Un minuto silenciando

Siendo singularidad colectiva totalmente particular estar dotado este idioma para imaginar semejantes uno tras otro reemplazables, pero además, a la vez, lo mismo una acción no sucediendo que el no suceder actuando como procedimiento habitual, o el no actuarse en procedimiento judicial sucediendo; que es decir lo mismo una mujer del partido no enterándose de oficio de lo que sucede en su ayuntamiento mientras se está ejecutando que un ayuntamiento de hombres con calzón sí sintiéndose en pelotas sus sensaciones siéndose buenas o malas entre partidos, o antes o durantes o después de cada embestidura; pero además y a la vez imaginándose no haber modo imaginable de hallar criterio por que llevar a juicio el uno ni el otro caso, ni decidir entre uno u otro modo de estar pasando con sólo pasar estando en cualquier caso uno presente no, pero presenciándose, ni como persona ni como estado de cosas pero estando en ello y en la cosa, la de personarse o la de estarse sin sentir ni ser sentido, pero presintiéndose o resintiéndolo mucho; y siendo esto como decir no, pero como estar diciendo venir a darse semejante Estando en trance por un Estado de la Transición no dándose por excepción sino en toda regla al conjugarse, por norma de la Conjugación, el estar ella pasando con el pasar estando ella, y el estarse cumpliendo en su puesto con el cumplirse en supuesto estando, hipotéticamente en ambos casos pero además y a la vez todo a la vez, a saber, ésa Vez tan insólita que érase ella solita en gerundio castellano; y conllevando además tal suspenso a la vez la virtud de serse la que se era cuando érase la que aún no era pero ya estaba siendo, o no era ya pero estaba aún siendo, aun no siendo, que es decir lo mismo la virtud de estar diciendo al hablar con sólo estar hablando de decir aún no, pero estando en Ello, que la virtud de estar siendo con sólo ser estando en las ondas, en oscilación periódicamente pura por conmoción de actualidad en cualquier momento, al coincidir en todos por necesidad el estar pasando lo contable por casualidad con el pasar estando allí para contarlo por necesidad, notable contabilidad simplemente doble que viene siendo singularidad colectiva particularmente total en este país que viene siendo un caso, aunque total sólo uno y además a la vez particularmente singular; pero trayéndole a la vez ese además una plusvalía de momento renegociable al instante al tiempo que está sucediendo, y al que le sucede estar, y al mismo tiempo como quien dice como sujeto agente de responsabilidad y paciente objeto de compatibilidad; que es decir como si se dijera sin responderse luego ni compadecerse ahora en ningún momento pero pudiendo, en cualquiera, responderse compatibilizando hacer con padecer, y compadecerse con hacerse el que nada puede hacer por sí ni por otros para hacerse de una vez, ni consigo ni con otros, pero conficcionándose entre todas y todos que es gerundio de una vez y una voz por todas algún a modo de tiempos que corren con modos y voces y aun personas, aun no discurriendo de ninguno y en ninguna; y siendo así que este estar siendo aún el gerundio castellano ya sea en estos tiempos que no corren (aun estando en ello) el más singular patrimonio colectivo de la humanidad europea en general, aunque española en particular, tan inmaterial como desalmadamente encarnada a medias o viceversa, medio vertida en su idioma según, hablando en seguntino desde un principio inmemorialmente heroico desde luego no se sabe ya en fin si haberse estado riendo o llorando enmedio desde hace treinta años o tres mil, por principios desde luego o viceversa, ante las consecuencias no consiguientes ni conseguidas pero siempre consegundas de una barbarie semejante al pie de la letra o a la cabeza, o indistintamente a quemarropa por donde caiga quien caiga, del cuerpo como del espíritu figuradamente hablando o literalmente figurándose hacerlo.

Y más, siendo divisa estatal y denominación de origen que tanto monta el monta tanto en prosa mediana como el viceverso a medias, uno tras otro reemplazables como semejantes a la vez y además entre sí. Y así siendo, de tan lejos, este Estado intrigante de la Transición perpetuo pero suspenso de oficio a divinitate como adivinanza para clérigos como legos, cómo no iba a ser lo que estamos siendo lo que viene a ser un irse siendo a qué iba a ser, claro, a ser en cualquier momento no siendo hoy (que está, pero ocupado siendo), como mañana tampoco (que es vacante, pero no estando), sino como vísperas perpetuas de resurrección inminente, como quien dice en prensa. No vaya a ser que por un instante de descuido en una u otra baraja nos vayamos a ser un serse yendo casi olvidado desde luego por principio o más aún, un ser seyendo que sólo lo entienden ya de tan antiguo en el nuevo mundo.

Pero ahora que estamos siendo semejantes europeos, o pudiendo al menos, ¿se puede saber de qué está yendo esto o a qué viniendo, o al menos si se está en saber pudiendo? A que no ha mucho, escuchándose en todo altavoz disponible del país un minuto de silencio transcurriendo en todo un país pero ajeno, roto a penas pero apenas por un “estamos escuchando este minuto de silencio dramático”, como quien dice diminuto en voz tan baja que no se haya crecido nunca a la altura del imperativo de decir, pero así semejándolo, se siguió por consiguiente en mi cabeza cómo formular lo que viene siendo imperativo silenciado no, pero además silenciando a la vez, para estar hablando ya sin estar diciendo aún desde hace una eternidad instantánea en este Estado de Trance transitoriamente semejante de transición, conseguido con palabras con segundas -como poco- desde aquel “por consiguiente el Flipe presidiendo”. Que ni rima ni rimaba, ni en verso de recordar al margen de la historia ni en prosa de acordarse en ella: sólo en gerundio arrimando el ascua de todos al propio boquerón espetado no, pero espetando, en cualquier momento, estar estando en todo y en todo momento en ello, que es decir ni en estar ni en decir, pero diciendo estar diciendo estar en decir estar, pero diciendo. Que es decir como locutor en minuto de silencio ajeno, por decir algo. Pongamos, en culto con velitas, como deixis al instante anafórica de momento. O pongamos, ya que no nos oponemos al parecer, formulado por una vez ese informulando imperativo informativo, informando de impercepción hasta lo menos imperceptible: dí minuto de silencio pero hablando, por si no se nota, impasible y de oficio, pero de pasión.

Que estábamos en semana santa, y cuándo no es pascua salvo en Pascua en la redacción del verbo resucitado no pero resucitando, como quien dice en prensa, casi. Aunque con una diferencia vital en esta vida como en la otra, no habiéndolas ambas pero disponibles: la vida aquí perdida. No de oficio divino, ni de fieles oídas metafóricamente hablando como audiencias por oírse hablando en prosa mientras se pierde literalmente una que otra vida sin rima ni en una ni otra baraja del uno ni el otro idioma. Pero era en Bélgica y en otro, conque búscame alguien para lo de Bruselas y que hable belga, que hay que traducir el minuto de silencio en clamoroso directo. Y es que de tan hondamente sentido en un periodista el sentir común en una lengua, en cualquiera, ni se lo siente. Sólo se lo padece en silencio breve pero intenso aunque sea ni por un minuto siquiera. No había sino oir el sufrimiento telepalpable y cuasivisible contenido a duras penas del reportero por toda la plaza, cuál iba a ser, la de la Bolsa; que es ese lugar común donde se intercambia y se vende y se compra con pasión cualquier clase de acción u obligación o viceversa.

Hasta que al fin, con todo lo que estaba pasando, pasó lo que tenía que pasar estando, porque es que hay que estar pasándolo allí para poder hablar: que entre Madrid y Bruselas no se pudo contener más el sentimiento contenido en el continente entero, de tan exiguo, y desbordado por lo que estaba pasando estando y de paso pasaba estando pasando el reportero, como Zaratustra, habló: para decirnos qué estaba pasando no, pero que estaba pasando (él o en la plaza) por lo que estaba pasando (en la plaza o él) por lo que habían pasado (los belgas o él) por lo que habían pasado los belgas. Por lo que había pasado que contar, por lo que estaba pasando, como presente por lo que estaba pasando y como futuro, por lo que estaba pasando a estar presente como a punto de pasar; y aun como pensamiento de los más ocultos, que ni se lo sentía. Sólo se lo padecía en un silencio indicado, como se estaba indicando: que estábamos asistiendo a un minuto completo de silencio tan total que total habrá sido un decir al final. Aunque por principio desde luego, el de estar estando enmedio como en los medios, lidiando a toro pasado, y cómo no, con lo que está pasando. El toro. Pero en los medios. O viceverso en prosa.

Donde sí se está cumpliendo rigurosamente en silencio el duelo ante una muerte más de palabras que velan ojos en nombre de una palabra revelada literalmente bárbara, es aquí, donde se está pasando. Aunque no se pase estando.

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