OPTIMIZABLISMO (MEJORANDO LO PRESENTE)

Que la vida habrá sido una tomadura de pelo era sabido por todos desde luego, pero antes de nada, por calaveras y prohombres; todos calvos, o del mucho pensar lo mejor para el común, o por vivirlo en privado mejor que mejor. Y que habría de hacerse máxima, moral y políticamente hablando indiscutible con el tiempo y al cabo universal, también. Como para no acordarse entretanto a propósito del bien común, y sin discusión, que no podría estar en otro sino en sacarse uno partido por entero en todo y sin rechistar. Era un alivio indiscutible que en algún campo no hubiera más que hablar y poder descansar en paz, del oído sobre todo, bajo una sola piedra muda e inamovible. Inmejorable.

Aunque algo se podría aún en tal materia. Pues se huele a la legua que puestos a mejorar en ese terreno nosotros podríamos aun lo inmejorable de mantenernos juntos y firmes en filas o hileras, según se cuenta, mejorando lo presente. Y es que la optimización de la calidad de vida postmoderna incluso post mortem ya es algo fabulosa, aun más inmejorable sin parangón, ¿dónde vas a comparar? No hay sino tomarse la tomadura de pelo en serio, y definido el problema, controlar las variables, obtener muestras representativas y tomarse el pelo uno a uno, aun cadáver aún, para su inminente reconstrucción optimizada mucho más mejor sin discusión ni réplica ya posible. Que discutir hoy la clonación es tan absurdo como replicar una payasada, no admite réplica. Pues como parece verdad en el más allá de toda duda que no se quieren dos si no discuten antes, antes lo es que dos no discuten si uno no quiere, y a más ver. Conque no queriéndose dos, el de antes y el de luego, no se discute uno que sí se quiere, y listo: y a más no poder, como que se basta sólo para replicarse de sobras. Método más mejor de evitar comparaciones y disputas odiosas, y optimizando el tiempo de paso y la calidad debida de muerte aunque sea por un pelo, no parece caber ya en cráneo alguno, según está atestado por voces autorizadas en el de todos que desde que hay genoma como hay fonema la muerte es una lapidaria frase hecha: hecha pedazos del todo reciclables de los que no se podría sacar uno mejor partido. O mejor que mejor, como nadie inmejorable.

Pues de dónde iba a optimizarse mejor un espacio semejante de tiempo colmado que de todas partes desahuciando al muerto, definitivamente mejorado de lo suyo, y aprovechando el hueco del partido por entero de una voz por todas para hacer de la misma y sin circunloquios alojamiento para vivos pasajeros al pie de la letra lapidariamente hablando. Y todos de una vez, de la misma sin dilación o casi, por un pelo. Y de paso entre tanto dudar entre sí y no a la vez en contacto sintáctico entre sí y no entre otros sino ante todo consigo mismos, en coloquio tan estrecho como entrañable colocalmente hablando como si dijéramos reciclados en el mismo envase como colectores en frase. En una dicha inmejorable sin comparación y eterna sin rodeos ni pérdida de tiempo, dicha y hecha aunque pedazos mil voces a una y de ninguna vez por todas. Y así como quien dice en un simple clic, por duplicado, de verdad tan atestada que ni deja al instante lugar a dudas ni lo da a discusiones con réplicas indeseadas ni por un pelo. A lo sumo se presta perpetuamente a interpretaciones en alquiler optimizable para los restos de un inquilino nominado para ser al menos pronominalmente, como yo, alguien en la vida pero mejor y en la misma, de la misma y sin moverse un pelo. Sino con quedarse en el sitio dicho, que ya es decir, inmejorable como se viene diciendo, lo que viene a decir a la vez y además por partes, sin tener que partir, que decir es ya como vivir, cómo decir… como vivir aún dichosamente aprovechando un único ensayo en caja como función con reposición instantánea en bolsa: sacarse uno partido en otros y ganarse varios enteros en los resultados. Más los aplausos plausibles a un tipo tan diverso de interés común.

Que es decir que una muerte se diría hoy mejorando lo presente, como se hablara, claro, lugar común tan singular que no se daría ya lugar y pie a replicarse y aun cabeza para ello sólo por tomarse el pelo de una vez para otra: sino incluso la réplica exacta en su lugar, inmejorable sin comparación, donde se va a comparar. En un nicho ecológico al pie de la letra, como es lógico en un eco cronológicamente hablando en un espacio de tiempo ecológico a más no poder, incomparablemente óptimo a la par que comparable con ventaja a sus vecinos más prójimos en cualquier sentido, mejorando lo presente según se dice o presentándolo mejor en hilera o en fila según se cuenta.  Y más en un campo como éste del derecho a réplica en igualdad de condiciones, al menos temporalmente hablando al margen de cualquier estado y condición. Un terreno incomparablemente joven y prometedor sin duda de pleno derecho a más no poder, a más de no poder compararse de hecho entre voces invocadas para reevocarlas con tacto y ecos a mordiscos desbocados para reembocarlos al tacto. Donde no haya ya ay que lamentar ni queja de inquilinato que mejorar, no habiendo inclinación que corregir ni desviación de pensamiento que compensar o recompensar horizontalmente hablando; ni de nicho a techo mayor trecho que del dicho pasajero, dilapidario del todo de una vez, al decir de una vez sin demora en que se mora; ni trecho mayor que un pelo del decir ordenado al dicho replicado por ordenador, por ordenado precisamente. Y por más que dicho sea de paso, a la posmoderna y por contacto aunque sin táctica sintaxis, pero por libre entrañable como desentrañable por libre en la misma frase sin moverse del sitio en un suspiro y sin ahogarse hasta caer por fin en coma, por más que siendo tan estrecho el contacto dicho como es trecho y largo el decir con tacto, no parece que en tal espacio semejante quepa en fin ganar más tiempo en principio de muerte con calidad debida, según está atestado por voces de sobras autorizadas. Y tan cargadas de razón en cualquier corazón presente como viceversa, abrumado de corazones a coro extinto cualquier razonar de una vez sola como una piedra, mudo e inamovible, inmejorable, sin comparación.

Que tampoco cabría, en tan emocionante inquietud en perpetua mejoría, porque también viceversa, en emocionada quietud suspensa, desde que hay patemas impasibles de memoria como pamemas imposibles de olvidar, no hay mayor trecho entre decir o ser dicho que de ser padecido en vivo diferido a hacerse padecer en muerto diferente,  eso sí, vivamente en todo caso. Ni más que un pelo de compadecerse como actor a confeccionarse como paciente un mismo amor tajado a discreción de corte y conficción crónica, un amor impropio de continuo discreto propiamente hablando como un punto y aparte, y aparte, seguido. O por lo menos segundo al segundo siguiente, y punto: y no hay más que hablar, que aun duplicado uno dará lo mismo. Y no hay más que hablar para que de lo mismo dé otro, pero dé lo mismo, y donde cabe al instante desdecirse de morir quepa también hablar sin desvivirse por decir al instante. Como cabe ya morir por morir y no por haber vivido: que total habrá sido hablar por hablar, pues si se muere uno será desde luego que habrá sido otro parecido desde un principio por lo menos; por lo menos desde un principio parecido de semejanza entre semejantes crónicamente inmejorable, tirando por lo bajo y por lo menos, aunque sea por un pelo. Conque se desdice uno o se depila, y listo, repuesto como un nombre nuevo, de pila o propuesto en algún elenco de perfiles digitales sin aristas ni uñas que lo arañen desde dentro. Y a otra fosa mariposa, que habrá sido nasal. Por lo menos donde lo de más es el silencio articulable en los demás a discreción como un mutema, y su echar de menos lo de menos. Lo más nimio, como algún pero ese pelo.

Y donde el dilema es sólo una opción de estilo y elegirse es cogerse el acento, también la poética verdad sin vuelta de hoja de una muerte vivida  resulta viceversa en prosa, vuelta por un pelo en réplica pero vívida, en una frase hecha desecho por tanto rehacerse factible de un padecer compatible con algún otro quehacer. Como mejorarse el muerto de lo suyo con el más firme apoyo aéreo en lo demás de un especialista de mente – que es lo suyo y lo de menos-, más la asistencia social en bandada a ras de tierra a algún lugar común, que es lo de más, al espectáculo del hecho compadecido y el compadecer actuado, allá donde se compadezcan sin dilema como sin problema por lo menos, por un pelo. Por lo menos donde se huela que algo más aún se podría, en Dinamarca y aquí, actuando desde luego desde un principio como para quedarse desde ahora en el sitio, preciso y literalmente exacto, donde lo reclame desde antes aun del primer acto el fin de la tragedia. Que será una desgracia que una dicha quede por decir trágicamente aquí y en Dinamarca, aunque mejor allí, o una dicha que la desgracia quede en un dicho documentalmente hablando, aunque mejor aquí para contarla: pero como dicha por decir o por decir como dicho, todo habrá sido un decir en cualquier caso desde un principio semejante por lo menos. Por lo menos allá donde lo de menos sea el esfuerzo invertido sin atender al género en atender al muerto, mientras se recobre de lo suyo aunque sea un poco que es lo nuestro, y lo de más mientras se recauda de lo nuestro aunque sea un pelo que es lo suyo.

Que es decir qué es decir en la actualidad, allá donde todo verterse una voz a lo más es versión reversible y vertiente a lo menos discutible (por su bien hasta que se mejore más o menos en común) del único asunto indiscutible desde luego, a fe: seguir replicándose de la misma en otra vida como conversos viceversados en prosa convertible en divisa, o viceverso. Y viceversa además a la vez, por evitar al instante discusiones de este género violento: de divisa indivisible de lo indivisable, de nuevo medio conversa en conversación televisable con los difuntos más prójimos a uno colocalmente hablando a medias palabras y gusanitos a medias entre sí y no entre otros. Pero ante todo, en el único idioma crónicamente disponible en la actualidad de una vez por todas. Que después de todo es antes de nada en una palabra a medias propagada aunque de suyo propaganda, aunque pagada ya de lo ajeno con cruces y de sobras, aunque mejor que mejor recobrada por adelantado con resurreciones gloriosas al instante sin comparación, ni réplica ya posible ni por un pelo, que no cabría, según está atestado de sobras, et caetera similia, y los de más, semejantes.

A más de que así mejorando lo presente sin comparación, en fin, todo encaja desde que hay genofonema como carnecoma en caja, y gusanitos sintéticos como breve punto y coma inducido o deducido a discreción. Y de que, entre paréntesis, tampoco cabría, no habiendo en tal sentido hueco desaprovechado en tal sinsentido, ni mutemas con que abrirlo por decir así en silencio, ni corte de párrafo ni párrafo de corte celestial y eterno descanso con palomitas virginales, en el perpetuo reciclaje inmejorable que de mejoria en mejoría incomparable habrá llevado a una misma lengua lo mismo de carne que de aliento, y sin tardar ni moverse del sitio dicho, de los hechos yuso antedichos al hecho y uso susodicho: como se verá, tomarse el pelo por calavera previsoramente. Pero aun mejor viceversa traerla del futuro por los pelos en señal de precaución inmejorable, y ofrecerse luego un presente semejante por réplica incomparable de una vez por todas, pasadas o futuras o aun mejor actuales. Pero mejor que mejor, de todas por una vez sin discusión. Que es un alivio al menos en algún campo. Y lo que se ve venir por un pelo tomado al uso para sacarle luego la lengua entera dando ya el decir por hecho y la muerte por un decir. A saber, y por sacarse ya partido entero de tan nimia metonimia, decir yacer muerta ya una lengua por un pelo de tonto que lo prueba en ella, y por así decirse y hacerse, dicho y hecho, volverse nicho el techo de un viejo hablar y uso por desuso, pero preventivo. Y así, tirando por lo bajo, por lo menos, por un pelo, por adelantado al instante inmejorable sin parangón.

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Porque no, algo ya no se podría aún en este terreno del pasar que de pasar es lo nuestro. Y por más que se huela la mejoría inmejorable en el aire no, no se podría porque sí, en España sí se puede mejorando lo presente mejorarlo, por qué no, aun mejor por adelantado. Y porque sí, que se puede. De suerte que las tupidas madreselvas ya no tengan ni que volver ni haberse ido al no haber sido, eso sí lozanamente, desde el siempre hasta el nunca sino flor de un día inagotable, y de una vez por todas de la cepa hispana. Ni sean de esperar el acto para juzgar ni el juicio en el sentenciar rotundo, ni acabada la frase original para el original acabado de la réplica, ni el difunto en destino para celebrar mejor en origen la pascua de su resurrección todos juntos, hasta los huevos, y mejor que mejor sin él incluso. Que en materia tan aérea de palabra propaganda que es gerundio, como un Verbo resucitando al decir de la misma que muere dicha entre unos labios, ya venía siendo dogma por aquí su gloriosa replicación de entre los muertos al instante pero largo, como tres días eternos pero pasando suspensos en el famoso Estado de Transición. Pero ni era ni es ningún misterio doloroso que por costumbre el nuestro nunca ha sido de esperar la prosaica viceversión oficial de su muerte en vida, sino más bien ir adelantando fervoroso el trabajo y celebrar mejor, en viceverso por anticipado, tan bendito finiquito diferido como adelanto; y por semana santa, mejor la de muerte como es debida que la de vida mejor tras de la muerte, como haya de ser mudando de vida en vida.

Conque así modernizando, que es gerundio adelantando sin moverse del sitio, no hay sino un pelo hasta ir dando al vivo por muerto en principio para venir tomándoselo desde luego en vivo y a pelo desde un principio divinamente hipotético, o viceversa, y facilitarle su réplica resurrecta como corresponsable en directo desde su futuro no ya en un santiamén, sino antes de que pueda decir ni pío ni rip ni amén Jesús. Y haya paz y después, pero antes y aquí, gloria, por si acaso y con nata. Así es que también en ésta su encarnada corte terrenal han decidido sus ministros tomar por toda su santa faz medidas de tomadura pero preventiva de pelo y otras muestras biológicas, lógicamente vivas, por hipótesis. Porque en materia tan entrañable como la posterior vida interior o viceversa cuesta menos prevenir curas y jueces que curar prevenciones y prejuicios; si lo sabrán en Roma, donde lo habrán tenido más que probado en virtud desde un principio y hasta reprobado al cabo de su largo y aunque duro tan estrecho como entrañable ministerio de lo más interior sin comparación, anterior ni posterior, ni con uno ni con otro: intimar hasta la más íntima intimidación a no intimar en el nombre del Resucitado sino hasta el fondo de uno, salvo con alguno que otro. Y eso, por ponerlo a salvo de toda comparación con otro que uno en tal materia, tan aérea, de palabra tan prometedora en la actualidad como entrañablemente encarnada por la parte de la posterioridad en el acto.

¿Y qué otra cosa podría llevar aún en la cabeza un ministro de lo anterior actualmente en funciones que no tiene un pelo de tonto, pederasta o violador, sino hacerse con alguno que otro, porque vale más estar prevenido para intervenir en el acto cuando le toque actuar posteriormente?. De modo que ha establecido un registro de muestras capilares y otros fluidos con mayor o menor limpieza, como la sangre, y aun mayor desenvoltura que fluidez, así de repente y sin más. Y obligatorio entre otras cosas para empezar a enseñar lo que hay que enseñar a los niños, y para que vayamos aprendiendo lo que vale de un peine y de una vez por todas hasta los calvos con gabardina, y así de golpe y porreta, sin más. A saber, que no mienten los indicios que quedan una vez entre los dientes, o porque no quedan. Y como por un perro que habré matado o no una vez me llamaron mataperros, y una vez que me llamaron será que habré matado, por un pelo que me pasé una vez se me habrá caído en el lugar de autos de una vez por todas: el de la actualidad más rabiosa crónicamente hablando como Dios o como su ministro de lo más interior sin comparación, por adelantado, de cualquier actuación memorable. Para bien o para mal pero mejor para ayer al instante.

Y cuánto más vale estar siempre a punto y por un pelo en la punta de la lengua oficiando por vanguardia de una mejor justicia inminente, que es decir en prensa, bastarían a probarlo probablemente por ejemplos una mirada inocente a los cargos públicos, que hoy se hacen tales sin acusación sino al contrario por dar ejemplo, o a sus guardaespaldas. Donde por ejemplo del ministerio educativo se prueba que, por una canita de excelencia que uno echó al aire con su investigación una vez, una vez que la aireó lo titularon de cano, sin mirar que fue hace mucho o que haga poco. Mas por una espalda que se habrá partido, pero hará mucho dentro de poco, a otro lo nombrarán enseguida y sin cargo alguno guardaespaldas de algún cargo, conque hará poco dentro de nada. Y sin mirar qué guarde a sus espaldas el presente, sino a que guarde las suyas por ejemplo: o no, y por lo contrario, lo mismo estará durmiendo en el talego. Según se presuma de un pelo u otro un tal ego entero u otro que dentro de nada ya será o ni habrá sido; aunque ya es algo dentro de todo, como está el patio carcelario del ego indelegable sin salida, o sólo por los pelos, en el lugar de autos de la actualidad más rabiosa. Y que es lo que hoy se llama presuntamente con toda inocencia presunción de inocencia o culpa en uno mientras no se demuestre lo contrario en otro.

Y donde mejorando lo presente según está atestado en todas las cabezas de sobras y etcéteras inminentes por ejemplo no hay modo mejor, para prevenir cualquier violencia de género cualquiera, que ese género mayor de violencia al hablar de todos como las tercianas sacuden, a espasmos/asmas cuando se tercie. Crónicos, aunque parezcan periódicos, por la emoción sin duda ni moción en plena conmoción de actualidad con futuro incurablemente mejorable. Por más que hablando de curarse en salud pública, mientras se saluda ya al hablar como cura en público, se huela que algo más aún se podría con tanto adelanto a fecha de hoy en los medios de comunicación; eso sí, a fuerza de abnegación innegable de un principio y mucha entrega luego, hasta que se encuentre uno mejor. Pero mejor que mejor desde luego si la entrega se da por adelantado en el quiosco más próximo al cuartelillo más próximo a la redacción del suceso: el que tampoco se da, como al delito, pero como el delito es probable que esté a un pelo de darse y poder probarse por un pelo, puesto que ya sólo falta un pelo para poder darse a reprobarlo.

Pero por dar a lo mejor el mejor ejemplo siquiera por un pelo, de niños presuntamente inocentes e impúberes de cierto mejor ni hablamos, o mejor que mejor en presencia de su abogado. Ni con ellos, salvo que esté su psicólogo ausente en profundidades inconscientes y a salvo de toda censura en lo mas interior sin comparación. Ya que hablando de su mejor porvenir no sólo para su ministro se trata de un asunto de actualidad rabiosa que hay que coger en el acto por los cuernos, con tanto pederasta como hoy se gasta, y airearlo todo a toro pasado cuanto más mejor. Sin duda por ventilar el asunto dando ideas detalladas de lo que se podría, y aun mejor que en Dinamarca, hacer a renglón seguido o seguido de la publicación del renglón mejorando lo presente por supuesto, que es decir siempre que intervengamos todos en el acto sin dilación y no sólo unos pocos como un reportero o un ministro por ejemplo de lo interior.

Aunque tampoco se trata de ellos sólo, sino de que no se pueda tratar a solas, ni hablar, conque menos retratar a un niño desnudo por fuera sin arriesgarse a que por un pelo incipiente por dentro como un indicio por ahora se te caiga hasta la calva futura en plena actualidad rabiosa periódicamente hablando, por fuera y por dentro, por si es o por si fuera, de algo probado probable e incluso más, reprobable por cualquiera en cualquier momento: basta con comprar prensa para comprobarlo  por partes interpuestas. Mientras es más que probado que sea más que loable hacer por el niño, aun cuando no quiera, cualquier deposición pública que parezca informe sobre él, si quien proporciona gratuitamente como presente tal adelanto informativo de lo que le espera por su mejor bien posterior lo hace como suministro provisional de lo interior, irracional pero dispuesto para exponerse racionablemente como quien dice puramente por entrega un caso tras otro. Pongamos como ejemplares tanta abnegada ponencia una tras otra depuestas con esfuerzo y entrega única, aunque replicable en otro congreso nacional, aunque mejor en el exterior, sobre las ganas probables que en su interior de entonces que es el pasado de ahora habrá tenido el niño en el futuro de entonces que hoy es el presente, por ahora, de acostarse por entonces y por ahora por dentro y por fuera alternativamente pero además a la vez, en movimiento oscilatorio crónico de puro periódico, probablemente con su madre probada, entonces y ahora, por una necesidad lógica y por definición necesaria. Pero sólo por ahora, porque probablemente por entonces se descubra que también por ahora sigue siendo digna de probarse como una verdad a priori, y probablemente mejor sin comparación. Por lo que se habrá hecho preciso seguir ahondando en ella, en la actualidad (o la comparación, o la madre, o la verdad, mejor en todas como se tercien); y en todo momento, en las profundidades anteriores de lo interior o interiores de lo posterior del niño, desde un principio desde luego comprobable por ejemplo con el único ejemplo disponible verdaderamente de madre en la actualidad.

Pongamos por caso naturalmente clínico de intimidad pueril juridicamente accesible en la actualidad, como es natural, sólo por imperativo del derecho; aunque sólo al revés, partiendo de un indicio presente naturalmente comprobable, como es de ley, para llegar hasta reveses pasados en primera persona. Aunque también accesible para otro por adelantado del revés, como derecho a difundir al momento y compartir por entero aun el peor revés como el mejor presente con el pasado partido, o el peor pasado con el mejor partido de los presentes, por entero en el revés, o por el revés partido por entero. O mejor que mejor a lo mejor por derecho sin más, de una necesidad tan imperiosa naturalmente como gramaticalmente hablando imperativa: intimidad, intimidad sin más accesible por lo menos, por indicios, por un pelo. Porque hoy se da tal derroche generoso y tantas maneras de entregarse a la infancia por nada, en aras de algún mañana mejor y más indicado, tantos ejemplos de entregas mejorando por ejemplares lo presente por venir, aunque sea por los pelos, siquiera un pelo, que para encontrarlos igual a lo mejor lo mismo sería menester dejarse penetrar por un destello gratuito, profesionalmente hablando, de Einsicht hasta el fondo de su comprensión en transversal en cualquier lengua que no se comprenda aún, o un rosario de flashes sucesivos para lelos en pasarela. Que a todas luces, al menos tratándose con mirada inocente de un género tan valioso, siempre se habrá tratado desde luego de haber retratado desde un principio de acercarse lo más posible al modelo de lo mejor, o a lo peor de acercarse desde un principio a un modelo de lo mejor lo más posible, y a poder ser, a un pelo pero de ángel.

Ejemplo de ejemplaridad inocente que además y a la vez viene al pelo sin haberlo buscado por adelantado ni tratado, por retrasado, de haber querido retratarla inmejorablemente con él en virtud de su anterioridad sobre ella ni a ella con él por la posteridad. Que siendo modelo la infancia de toda virtud y vicio aún sin parangón, sería vicio. Pero siendo una infancia modelo para empresas más nobles y desprendidas de cualquier género, en particular textil, es virtud en realidad virtual y realmente virtuosa mirar sólo por el puro desprendimiento y la nuda entrega a los demás, y sin atender a otro sino la inminente optimización de imagen de uno mismo tras otro con fotochop, conducta con electrochop, alma con hisopo o biosociopsicología antropoginecológica sin más con más investigación, pero mejor, bajo patente. A poder ser farmaceútica, aunque mejor que mejor de corso: que en todos los casos habrá que repetir la toma del niño, si vale como si no, vendida como prueba o como prueba de ventas, para mejorar el producto o producir la mejora por un pelo en todo caso gratuitamente. Como un presente, sin comparación, irreplicablemente inmejorable.

Conque mejor tampoco hablamos del niño contestón y sus réplicas crónicas, o mejor que mejor sólo mejorando lo presente. A más de que para muestra basta un botón o un pelo para dar ejemplo de lo que supone entre semejantes, en el trato como en el retrato, un adelanto semejante en la actualidad: como ese prevenir el mal incurable por adelantado, o ese prever en la réplica actual la conmoción que provocará en terreno semejante un corrimiento precozmente descubierto, por fortuna, por un pelo. Y eso que la pintan calva como suministro adelantado por ejemplo de lo que nos espera a todos. A saber, una sismografía tan sensible como lógica ecológicamente hablando, en prosa semejantemente viceversada en viceversas poéticos por adelantada, que un eco es capaz de replicarse lógicamente no sólo un espacio de tiempo a través, sino mejor que mejor al momento sin movimiento y al instante sin instancia original; ya que a esto de estar inestando en cualquier momento como nadie, pero titular en todos, ninguno insta como no sean El Mundo o La Razón, eso sí, como nadie. Y donde no sólo se podría, sino que además y a la vez se huele que ya puede un rumor arruinar una vida aun después de muerto antes, como una frase hecha hacerse eco de un eco hecho frase, y aun de oídas nunca dichas a título de augurio de dichas o desdichas mientras sean inauditas, ya puede un hablar desmelenarse para demostrarlos tan caros como gratuitos: que de tales presagios por un pelo de la que nos aguarda calva ya no puede resultar sino él acusado. Y que no resulte increible ni aun la acusación de haberse estado maltratando desde luego por principio, hasta matarse de la prisa semejante en prosa, alguien que niño muerto ahora o calavera entonces en mantillas se habrá estado muriendo sin remedio él solito como una piedra, de la risa en prosa como de la muerte en verso, desde la más remota actualidad hasta el futuro más inminente sin comparación. Inmejorablemente.

Sobre todo como en todo ese tiempo se haya estado invocando al mismo tiempo como fundamento incontestable del derecho, a defender por adelantado frente a la naturaleza, lo irreplicable de ser persona. Que es decir, poderse decir y replicarse como se elija, o no, y no poder preverse réplicas como en un seísmo en un sí mismo históricamente responsable que naturalmente no se replica, responde justamente o no a un imperativo de todo menos inaudito según está atestado de sobras por voces autorizadas sin discusión en todo cráneo. Porque eso es tomar por previsión el criterio de que, de hecho, el criterio de derecho es lo previsible de un hecho por otro semejante, a lo que parece, aunque su autor no aparezca. O de una réplica en secuencia prevista, frente a lo imprevisible en consecuencia de estar un semejante previendo actuar a otro asemejándose a uno previsoramente y actuando en consecuencia, que es gerundio, en otra, y ambas paralelas a la secuencia de visiones que además se sucedan a la vez en el exterior. Pongamos, la de una calva que hable como informe y suministro adjunto de lo anterior exterior en funciones de interior posterior o viceversa traídos por un pelo, naturalmente en función de lo mejor moralmente hablando.

Pero mejor que mejor, como es natural, optimizando de paso que es gerundio además y a la vez el presente histórico, que no lo es, salvo una vez sumadas una vez y otra y además el alavez. Por mucho que sea ésa mejoría y plusvalía inocentemente consumada una y otra vez y todo además, claro, sin más que un inmejorable verbo profético aunque ya encarnado que es las dos cosas, además y a la vez: y qué mejor prueba pericial de que va a haber habido sangre y será roja, como no sea estar dando las hostias como copones a rebosar pero además por adelantado a la vez, y de que es mejor cura prevenido por un pelo que vale por dos y no hay réplica que valga (en su caso). Si lo habrán sabido en Roma desde un principio desde luego, donde hace mucho se dejaron de dejar que los niños se acerquen sin hacer nada a mí por ejemplo como un presente al futuro, por ahora ejemplar, o como del revés se aviene una palabra vieja a venirse aún a los labios nuevamente. Para optimizar mejor esos juegos de amateur crónico modernizándolos que es gerundio como profesión de fe, es de creer, en que nada para mejorar una buena motivación emocional socioparroquial como una mejor emotividad motora a empujones por su mejor bien posterior o anterior, sin atender al género por atender al género bajo cualquier especie o al revés. Pero mejor en particular, mejorando además y a la vez lo presente en general en todo tiempo singular, que es pasar por un pelo de un pasado estar a un estar pasado, con sólo estar pasando todo mientras pase estando uno, que es gerundio ordenador pero ordenado fray en la fraternidad de todo tiempo y de cualquier modo. Con que se asegura por adelantado en el medio que es donde esta la virtud la administración de tales sacudidas periódicas con réplica al instante garantizada, de antemano posterior o de traspiés anterior, revocable por previa condonación preventiva aun desde antes de entrar en la posteridad.

Conque no se podría ni de memoria, es que puede hacer siglos inmemoriales que cualquiera pueda haberse muerto de la risa dentro de lo que se dice nada aunque haga tanto por un pelo. Porque con esa clase de augurios y visiones inmejorables a perpetuidad y revisables como una prisión preventiva, con el tiempo (cuando mejore), es fácil sin presumir vaticinar lo que ya se ha avecinado entre tanta presunción, de inocencia como de culpa. Que donde viene la calaverada antes de cometida aunque sea por los pelos, y en cualquier momento se te cae el pelo por lo calavera que hoy probablemente serás cuando de fijo te pruebe el tiempo mañana, viene la réplica antes de la pregunta y vendrá con el tiempo, pero breve, la responsabilidad antes del interrogatorio. Conque ya puede el vivo ir dándose por muerto jurídicamente hablando en primera persona, donde dando por difunto al vivo presunto se le toma al asumido el pelo por el asunto para darle por él, gratuita y fácilmente antes de que se le caiga en el lugar de autos, su réplica en la actualidad como indiscutible corresponsablante de sus actos en directo desde el porvenir. Que es el inmejorable modo de hablar optimizablando en la más rabiosa actualidad, por ahora, siempre, aunque además y a la vez siempre por ahora: como corresponsablía en directo desde el actual futuro de sus réplicas devastadoras en este futuro presente que es el propio porvenir sobrevenido ajeno por un pelo. Suministrado, pongamos, por suministro de actualidad en funciones de lo interior inminentemente posterior o viceversa: o del derecho a informar del revés por adelantado como el revés del derecho, por retrasado.

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Aunque lo peor de este pésimo optimismo sin comparación, tan superlativo relativamente hablando, es que no admita descabezar su falta de cabeza en una sola figura de una vez por todas; pues intentarlo lleva a cuadrar rotundamente la conjetura en figura, con que arrastra de vuelta al carrusel del tiovivo tiomuerto y no hay más que hablar. Aun así habrá que haber intentado volver a haberlo intentado al menos por un pelo, siendo éste pesimismo de un optimizablismo simpar incurable sin comparación. Y pese a que no parezca dar ninguna pista ulterior el que a la futura certificación correspondiente al presente corresponsable se la titule sin preguntar, por su ministro responsable, penal. Mas porque el señor ministro no tenga que penar ni pene aun en funciones, ni por un momento, no es necesario desesperarse, sino señalar que no habrá de faltarle alguna otra muestra que tomar o más indicios palpables previa autorización.

De suerte que resumiendo, por adelantar el final o por adelantado, también en el santo oficio de lo interior de aquí tampoco tienen ni un pelo en su lengua de pederastas o violadores pero tampoco de tontos. Sino en la de administradores del bien mejor que común, comunicable por adelantado también en la escuela y en materia de enseñarles la lengua a los niños como el mejor modo de saber hablar a su tiempo; por lo menos en éstos, en que se toma el pelo tan en serio por un mejor futuro para todos. Conque hablando de lo que es hablar como niños en su lengua han resuelto tomárselo a la mayor brevedad también a cuantos estén en contacto estrecho y entrañable con quienes, niñomuertos o muertos en ciernes, no deben ser contactados sino con tacto y en presencia de forense o abogado. Ya que aún no pueden ya saber, ya querer, y a este paso ni aun siquiera querer saber ya, cómo les va a enseñar alguien lo que hay que enseñar como no se lo enseñe alguien: ciertas partes de la vida tan inciertas, pero a saber, como otras mortalmente ciertas pero a ignorar.

¿Y cómo? Enseñándoles a ignorar por adelantados esa parte excelente -en algún caso- sin comparación con que cualquiera habrá podido en cualquier momento entrar en materia por cualquier parte o abandonarla de cualquier manera, y penetrar en ella a fondo o transversalmente, como le gustaba al anterior suministro de educación con jeringa. O como introducción al menos enseñándoles la lengua pero en serio y sin pelos en la punta, como en vanguardia del adelantamiento más indicado en ausencia de señales para señalar qué es ser una cualquiera: que es decir con tacto pero sin contacto, salvo sintáctico, como quien dice depilada y encima sobre una tarima subida extendiéndose sobre la cosa. Que es decir en fin por decir algo, como quien toca tan sensible instrumento sintacto pero de oídas, como enseñarles de viva voz lo que es decir señalándoles lo que es hablar. A saber, querer decir: que viene a querer decir irse a decir una, y por así decir, irse ya corriendo de boca en boca lo que se dice a todo correr, como alma que el diablo lleve sin taxis pero con tacto colocalmente hablando. Que es decir con sintaxis, pero sin contacto, aunque mejor a la vez además con contacto sin sintaxis. Que mejorando lo presente sin redundancia ni réplicas innecesarias es la inmejorable táctica sin táctica de optimizar sintacto por contacto, estrecho pero entrañable de una vez con todas o viceversa desentrañable con holgura, lo que se dice a todo correr sintaxis pero comparada pero sin parar, como de continuo a discreción, al mismo tiempo.

Que es querer decir al mismo tiempo sin dilación modernizando al momento al hablar, ya que es gerundio en principio, en fin, que hablar es decir ya al tiempo, que ya es decir, ya que se diga lo que se diga en todo momento y de cualquier modo habrá de haber estado habiendo de haber pasado porque habrá pasado no estando ni pasando él, que ya es pasar, pero habiendo de pasar a estar pasando por cuanto pasa, por cuanto pasa estando él, que ya es decir, con todo lo que está pasando, según está atestado por una sola voz autorizada en todo cráneo de sobras, pero sin hacer falta a ninguno, que lo nuestro es pasar. Luego entonces ahora el pasar ya es nuestro, por ahora. O está en Ello, aunque sea traído por un pelo desde luego desde un principio inmejorable, tirando por lo bajo, de semejanza semejante entre todos nuestros fuímos, nuestros somos y nuestros seremos pasados, presentes y futuros, y aun patente entre los masocultos pensamientos ilustrandos aunque sea por un pelo incomparable. Y que por tal se toma mejorando lo presente. Conque razones para el optizimablismo hay, porque se huele ya en el aire que aún nos podríamos como quien dice mejorar del todo inmejorablemente y porque sí, se puede con seguir optimizablando que es gerundio sin cortarse un pelo. Y porque tiempo de sobras, hay, no nos ha de faltar.

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