GENÉRICAMENTE HABLANDO

Algo es algo. No discriminar de palabra al menos es una manera de pensar sin duda muy prometedora, genéricamente hablando. Seguro que de entrada nos cuesta algo más allá de lo que pueda decir cualquiera, pero por suerte ya encontramos en nuestra lengua más de una palabra sin rastro de discriminación de ningún género y sin esforzarse además, como quien dice casi sin pensar, como pueril, incapaz, ruin e incluso idiota. Aunque parándose a pensar un poco, claro, también inteligente. Y ya haciendo un esfuerzo por acordarse, cordial, tenaz, y cómo no sagaz, por no hablar de alguien o de cualquiera o en general de cualquier pronombre como quien dice, como yo o como tú.

Conque algo es algo. Y un alga, también, pero además a la vez: con que se apunta ya tan clara como en buda la indiferencia a la apariencia, al menos de palabra, como el nuevo régimen sin ninguna duda irreversible genéricamente hablando más allá de lo que pueda decir cualquiera. Aunque como no son lo mismo en el fondo del mar que en la fonda del amar estremecerse lo pendiente que meneárselo colgando, ni habrá jamás voz en verso que no asemeje un alga blanda a un algo hablando blandido por la corriente, ni verbo que iguale en prosa a blandir y ablandar. Como no sea en un hablar por lo corriente blandido de una nalga o un algo al primer semejante que más de cerca le toque sin distinción, claro, lo mismo con una nana blanda que con un ano hablando. Que al final vienen o van a ser lo mismo, seguro, porque ya están en ello y eso no admite duda de ningún género. Y porque algo es algo, eso es verdad. Y porque un alga también, además pero a la vez, queda ya tan clara como en buda o como embudo la nueva ley genéricamente hablando.

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