Notas

 El notario da fe de las cosas, el noticiario la quita en las personas. Notar algo, como se ve, es cuestión de fe. Creer en cambio no es cuestión de notar, lo que es notable, sino lo contrario: de no notar, algo que como es notorio no cree nadie. Como la vida misma en una palabra. O como este mundo sin ir más lejos, o yéndose sin parar diciéndose que todo va a dar igual porque viene a decirle lo mismo, que es lo más notable, y que es la noticia que no se nota, que es lo notorio. De lo que yo el notario daría fe en público si tuviera. Y si tuviera, claro, la notaría. Porque entonces lo tendría.

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De notar que algo no se nota se trata de filosofía. De notar algo que no se nota se trata de matrimonio. Pero de no notarlo por el contrario se empieza a tratar en cambio de matrimonio.

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Es de notar que hacer del lenguaje un mecanismo de precisión se diga precisamente denotar. Porque la palabra tiene connotaciones que de hacerse de notar harían detonar el artificio entero del pensamiento. Menos mal que están los artificieros para que la denotación, de producirse, no alcance a todos. A ver si me llega para apuntarme a un curso de especialista.

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