ALMIDONADO

Almidonado, adj. u.t.c.s. Con el alma prestada, obtenida mediante doblez más o menos permanente por diversos procedimientos (mecánicos, químicos o lingüisticos, vid. “almidón”, “planchazo”) que implican aplicación de calores de uno u otro origen pero siempre bajo presión.

La teoría del alma como flácida prenda de quitaipón, a la que dota de cierta solidez un planchazo anterior, fue formulada con cierto rigor por Segismundo Passim a partir de su trabajo con “Dora la planchadora”, siendo harto conocida para que la expongamos aquí.        

Sí debemos señalar la timología castellana tradicional, anterior a la publicación de sus obras incompletas (Passim, passim), tal como aparece por ejemplo en Corominero. Según el cuál ha de pronunciarse marcando las tres palabras de que procede, “al-mi-don”, locución de cortesía usada al comenzar a hablar alguien de si mismo para referir sus palabras, como a tercera persona, “a la su alma”, don divino, y por ende, de ningún interlocutor posible en este mundo. Eso explicaría que, siendo exordio universalmente antepuesto a todo tomar la palabra para hablar de uno ante otros y tras otros, para no aburrir se contrajera primero para llegar luego a decirse aprisa y solamente audible para el cuello de la camisa propia; de donde habría venido el sentido ya coetáneo que Corominero glosa así a modo de resumen: “fórmula rígida que rodea una garganta dotándola de cierta solidez carácterística, a modo de figurado alzacuello pero en asuntos profanos que justifica tomar la Palabra”, definición ya muy cercana como se ve a su formulación como “personalidad” o “alzavoz” en Passim.

Es palabra caída en desuso con la corbata, en beneficio de “alzavoz”, “personalizador” o “amplificador”, y recientemente, de onomatopeyas como “blog”, “ploj” y “cof cof”, posiblemente por influencia del tradicional “ejem ejem” (véase “por ejem ejem plo, yo”)

 &

Sin comentarios

Deja un comentario

Tu email nunca será compartido con nadie.Los campos obligatorios están marcados con *