TIMOLOGÍAS EFÍMERAS UNO

Cospital, Dolores de: dícese de los provocados por la cospitalización compartida de suerte que uno se conduela y pague y el otro se conduela y cobre. Es timología irónica, falsamente derivada de cospitalidad (vid.)

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Unverto (adj., neutro): por adaptación excelente del italiano Umberto a la ortografía de la escuela hispana o del alemán Unwert a su semántica, o mejor ambas cosas, excelente duplicidad sintética alcanzada gracias a ser el primero nombre oficial del payaso listo (vid. augustino), y lo segundo, cualidad de ineptitud y falta de valor o aptitud salvo la de aparentarlas todas (vid. apeiron; informe, razonamiento; Campazas, Fray Humberto de).

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a.G.I., d.G.I. : abreviatura usada desde tiempos inmemoriales para datar las fechas en el calendario hispano. Señala el momento en que el país entero ganó la Amnesia y se hizo como es incomparable no sólo en adelante, sino hacia atrás y a los costados (sobre todo el del Sur). Eso conlleva naturalmente la imposibilidad de recordar con certeza qué abreviaban tales siglas, lógicamente. La opinión mayoritaria es mientras se acuerde que significan antes y después del Gol de Iniesta, que ganara el dicho trofeo; la minoritaria aún está acordándose, pero parece probable que el acuerdo sea antes y después de Ganar la Indiferencia. Aún hay alguna otra interpretación que de momento no recuerdo, pero estoy gestionando el informe.

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Rajoyano (gentilicio poco gentil, u.t.c.h.p.). Forma popular del gentilicio rajoyanense, hijo natural o afiliado al partido judicial de Rajoyana; como en el caso de Cabra y alguna otra localidad (vid. Braga), de intención jocosa o abiertamente ofensiva. Es de igual origen o derivada de la locución “tener menos moral que el rajoyano”, por llevar fama los habitantes de ese partido judicial gallego de no pronunciarse jamás sobre decisiones planteadas (vid. bragazos, zas) , sino eludirlas a base de hablar y hablar con fingida llaneza y campechanía hasta ahuyentar a quienes se las plantean (vid. rajar, rajarse), o bien pronunciarse a favor de las bondades de cada una de las alternativas, pero no del todo, o sí, depende.

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dracmático (adj.): dícese del trance angustioso en que alguien no ve otra salida, ni divisa otra, hacia atrás ni hacia adelante, sino dividirse él: y separado de la comunidad que formara consigo por razones económicas de simplificación, partirse para siempre o de momento entre nostalgia de pasados emblemas y fallidas divisas de futuro. Hacerse cara y cruz de uno mismo que encuentra su divisa única en el dilema (vid.) Su origen está en la tragedia griega, antigua o moderna, ya que se define por mostrar en escena lo intemporal. La diferencia con el subgénero dracmático, del que procede el adjetivo en su uso actual, es discutida. Pero parece haber acuerdo en que se llamó así por la divisa circulante en Atenas, ya que el dracma, a diferencia de la tragedia, da figura divisable y divisible a ese no divisarse salida. O según la memorable glosa de Juan de Mairena, dado el muerto propio indivisable, no queda otra sino hallar a quien pasarlo y en quien así divisarlo, dividido eso sí entre un público comunitario para que toque a menos y sobre todo a otro.

Ha de rechazarse en fin, por apócrifa, la timología que contrapone “dracmático”, felizmente con desenlace al fin, aunque desgraciado, a “eurático”, con su buen desenlace feliz aunque no llegue. Pues no procede eurático de “lo bueno del Ática” por contraste con lo desgraciado, es contracción o espasmo anglosajón de “ático europeo”, desde donde contemplar el toro en burladero o compadecerse sin padecer.

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