EL JUEGO DE LOS PERROS

El Juego de los Perros comenzó cierta mañana en que el Gran Tercero quería cagar, y la Perra Negra, como siempre, estar en lo que pasaba, que no pasara sin saberlo ella; si bien el papel del báter publicó de inmediato que quería no estar sola o ayudar, o estar a su lado en el trance, descripciones todas que también casaban –que es lo importante para el papel de báter en la obra-. A cuyo fin o por cuya causa pasó que la Perra Negra empujó la puerta y entró. Mas la puerta, por estar mal puesta, que la había puesto el Gran Tercero con sus manos, una derecha y otra izquierda, volvíase a cerrar por su solo peso, o sea, a dar vuelta a lo mismo e igual trayecto, por su mero estar, o ser como puerta. Y lo que habia podido hacer empujando la Perra Negra, entrar, no podía hacerlo empujando, salir. Pues se hallaba ahora del otro lado. Gimió entonces, de no poder. Mas el Gran Tercero hallábase cagando, ausente, absorto en que otro marmóreo e impasible le absorbiera lo suyo. El Perro Blanco, entretanto, no quería estar al lado de nadie, ni se asustaba de quedarse del lado del ninguno, que antes bien lo prefería a todo y buscábalo con constantes fugas, movido por su ser curioso. Mas oyendo un gemido al otro lado de la puerta, no por solícito mas por curioso, empujó a ver qué pasaba. Y lo que pasó es que pasó él, salió ella, y cerróse la puerta. Quedó entonces libre de irse la Perra Negra, y satisfecho de saber, el Perro Blanco; más quedaron a la vez, la Perra Negra, sola, y agobiado el Perro Blanco por lo ahora sabido y sus paredes –mas el Gran Tercero y sus olores-. Conque el Perro Blanco, que sabía, empujó la puerta para salir y desentenderse de lo entendido, y olido, y no pudo; siendo el que sabía, probó luego sus muchas tretas, con el morro al biés por la rendija o la pata uñosa a fuer de gancho en el vano. En vano. Gimió entonces, de no poder, aun sabiendo. Coincidentemente, al otro lado, no soportando ya más su lado solo, empujó la Perra Negra la puerta por estar en lo que pasaba, y pasó. Y pasó que pasó a la vez el Perro Blanco al otro lado. El Juego de los Perros comenzó cierta mañana en que la puerta dejó de estar mal puesta, por colgada, a estar perfectamente puesta, por colgada, para el Juego de los Perros.

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