{"id":1072,"date":"2014-04-07T12:40:33","date_gmt":"2014-04-07T10:40:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.transiberianos.com\/?p=1072"},"modified":"2017-10-04T16:31:18","modified_gmt":"2017-10-04T16:31:18","slug":"hora-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/transiberianos.com\/?p=1072","title":{"rendered":"HORA DE DIOS"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe;\">El viernes anochec\u00eda a las seis. A las cinco, ir recogiendo la herramienta, preparar el riego y subir a casa a preparar la comida de los animales. Eso conlleva empezar a trabajar\u00a0 no m\u00e1s tarde de las tres, porque no vale la pena preparar el tajo y la herramienta para menos de dos horas, y menos dejarla ah\u00ed ahora que andan robando desaprensivos por esos campos de Dios o del catastro. Conque el viernes se com\u00eda a la una, para no currar con pereza de tripa llena, y por ende, el cerebro ma\u00f1anero deb\u00eda irse apaciguando hacia mediod\u00eda, ya que a la velocidad de las palabras suelen salir mal los guisos y desportillarse en las pilas las vajillas. Por todo lo cual el viernes era preciso levantarse al amanecer del sol, ya que aun menos vale la pena preparar el patinaje de los cerebros por las palabras para menos de un par de horas, y m\u00e1s ahora que los andan robando desaprensivas las opiniones por ese rumor interminable del mundo o del hablar.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero todo eso, pongamos el d\u00eda levantino, era el viernes. Porque el lunes la una eran las dos, y del mediod\u00eda a la recogida de herramienta cab\u00eda una hora m\u00e1s de no poder trabajar en la tierra porque al fin llov\u00eda, como suele en primavera, tras un a\u00f1o de sequ\u00eda. Y gracias al cambio que suele hacerse en primavera para ganar una hora de poder trabajar en toda la tierra, empapada o no,\u00a0 ya no quedaba espacio entre el anochecer y el cansancio sino para mirar la televisi\u00f3n o las visiones cercanas del yeso mirado en la pared desde abajo, sobre la cabecera del sill\u00f3n, con luz rasante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero todo eso, pongamos el d\u00eda berlin\u00e9s, era el lunes. Porque el jueves ces\u00f3 la lluvia a administrar para todo el a\u00f1o y entr\u00f3 el calor africano a derrochar durante diez meses, que hace imposible trabajar al sol en la hora de luz ganada, se la ponga donde se la ponga. Conque otra vez a cambiar el horario, esta vez sin que lo anunciara la televisi\u00f3n sino el sudor en los lomos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Conque tres horarios en siete d\u00edas. Tres geograf\u00edas diminutas de la jornada, con orograf\u00edas y accidentes del todo distintos. Rincones del tiempo a recolocar, donde echar un cigarro o meter una parada para el caf\u00e9, mobiliarios de gestos patas arriba por toda la esfera latiente de la casa reloj y los corazones que incluye. Nada de lo cual importa sin duda a un mundo de duda profesional y respuesta experta que se entretiene jugando a que piensa y resuelve, haci\u00e9ndose el que imagina y hace: aquello que se cumple solo, de uno u otro modo, sin fecha ni hora.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">&amp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Que el tiempo es una forma a priori de intuici\u00f3n pareja al espacio lo dijo Emmanuel Kant a su hora, cuando no la cambiaban cada poco para desorientar a las comadres de Villarreal de Prusia. Y al poco rato, hora m\u00e1s o menos, le contradijeron soci\u00f3logos y economistas con intereses en la industria de la prisa industrial en todas sus variantes, as\u00ed como astr\u00f3nomos y matem\u00e1ticos interesados en invariantes; en particular las conocidas como espacio aunque se menearan ondulantes e incitantes a tiempo, cimbreando palpitantes como pulso de reloj sus cinturas de asteroides. En vano: que al af\u00e1n del matem\u00e1tico por hallar invariantes lo bautiz\u00f3 la prensa teor\u00eda de la relatividad de todas las variantes unas con otras, acaso por acostumbrados a que en sus relojes cualquier opini\u00f3n por aparecer dependiera de cualquier otra reci\u00e9n aparecida. Fen\u00f3meno, y m\u00e1s cuando en los asuntos sociales ocurr\u00eda otro tanto puntualmente, hora m\u00e1s o menos: a saber, que en los aprioris de un alma tejida en tiempo pod\u00edan verse aposterioris hist\u00f3ricos o culturales, en el telar de producir memoria, un producto, y en los idiomas de urdirse personaje lo que pasa, resultados todos por igual de alg\u00fan ideomaturgo universal. Que es decir, otra teor\u00eda de relatividad de las maneras de relatar y hacer relaci\u00f3n del Antes y el Despu\u00e9s, ya que esto parece tan necesariamente invariante como la obligaci\u00f3n de llevar reloj y regir por \u00e9l los propios actos. Conque queda fabricar una amplia gama de relojes invariablemente variados, que es decorar lo inexorable y entronizar el simulacro a sabiendas. Lo que se viene llamando de momento, hora m\u00e1s o menos, posjodernidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Claro que los unos vienen teniendo problemas con agujeros de gusano en la flamante manzana del para\u00edso c\u00f3smico, y los otros, con los huecos mariposa que revolotean entre palabra y palabra en el poema. Invariantes no relativas o discursos no relatos constituyen as\u00ed en los paisajes culminantes del entendimiento humano m\u00e1culas diminutas como vaguadas en paisaje, al fondo de las cuales, quiz\u00e1s, una casa instada y sus instantes moradores se empe\u00f1an en seguir acaso un mismo y \u00fanico pulso constante del comienzo al fin, ambos relativos por supuesto, de su \u00fanica existencia en com\u00fan. Sin cambiar jam\u00e1s la posici\u00f3n, por supuesto relativa, de las agujas que en el reloj de la cocina les van clavando en su \u00fanico multipecho el retrato de una muerte igualita que en el original, y sin copia alguna: que es el problema, relativamente hablando.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">&amp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfA mayor gloria de qu\u00e9? De la necesidad l\u00f3gica. Porque pedir un qui\u00e9n ya ser\u00eda excesivo, si es que no escarnio a la autoridad o terrorismo, ambos punibles por v\u00eda penal seg\u00fan el actual ectoplasma de Fraga en el ministerio de asuntos interiores. Entre las sombras de la selva millones de instantes inmigrantes aguardan inst\u00e1ndose unos a otros a invadir la cronogeograf\u00eda de nuestra identidad, an\u00f3nimos y feroces a juzgar por las noticias que de ellos tenemos. Para atender al rigor de nuestras fronteras identitarias es precisa una flexibilizaci\u00f3n de plantillas, en este caso no de zapatos ni laborales, sino cr\u00f3nicas: aqu\u00e9llas con que se trazan nuestros mapas del tiempo. Y m\u00e1s cuando amenaza una ciclog\u00e9nesis explosiva: que todo se repita bajo el sol, incluyendo la invasi\u00f3n de los v\u00e1ndalos por tierra tan ajena como Vandaluc\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ya hace tiempo \u2013hora m\u00e1s o menos -que la colonizaci\u00f3n del espacio para racionalizarlo de acuerdo con los tiempos (hist\u00f3ricos) est\u00e1 imposible, atestado como est\u00e1 el bal\u00f3n azul de bultos empe\u00f1ados en copiarse sin dejar de replicarse, que ni copulando callan. Conque el dilema es claro al menos en la <i>Mitteleuropa<\/i> al menos desde Freud: dejar de colonizar, o colonizar el tiempo, ya que a Guanahan\u00ed llegamos tarde. Pero no vamos a renunciar a una costosa maquinaria \u00edntegramente constru\u00edda para invadir entre razones universales como cortinas de humo, llamada inteligencia y cultura. Ser\u00eda un derroche. Conque s\u00f3lo queda una: reestructuraci\u00f3n industrial de la maquinaria b\u00e9lica, y a colonizar memorias por su bien. De quitaip\u00f3n o de metesaca como pincho en port\u00e1til, \u00bfpero no dijo ya Segismundo que la vida es sue\u00f1o, y el sue\u00f1o, metesaca vicario desde siempre hasta nunca?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ya hace tiempo, hora m\u00e1s o menos, que la sustancia del alma no es nuestra, sino expropiada por los monopolios del monocultivo. No del caf\u00e9, pero del relato. Pues la tierra como la palabra est\u00e1n ah\u00ed para hacer relaci\u00f3n, que es decir para hacer tratos. \u00bfO si no para qu\u00e9 otra cosa, para cu\u00e1l otra de las cosas? Que psic\u00f3logos y asistentes a lo social cumplan esta vez la misi\u00f3n de misioneros de tan buena nueva, la funci\u00f3n de funcionarios o el interfaz de facinerosos ejecutantes de la voluntad y el esp\u00edritu de la \u00e9poca, luego ennoblecidos por Ello, eso no es lo importante. Acaso lo sea c\u00f3mo enfrentarse al imperio de la apropiaci\u00f3n en todo caso en aras de lo m\u00e1s apropiado en cada caso: expropi\u00e1ndose uno. Y si en el espacio eso puede figurarse como expatriaci\u00f3n de la patria, acaso en el tiempo quepa figurarlo como expropiarse del patr\u00f3n relativo y relator, tic tac, a la hora justa \u2013hora m\u00e1s o menos-.\u00a0 Y frente a tanto canto a las virtudes de recuperar la memoria, ese \u201calgunos casos que recordar no quiero\u201d del poeta \u00bfY no lleva eso a la locura cr\u00f3nica en el alma como a la locura geopol\u00edtica en el mundo que se llam\u00f3 cosmopolitismo, ecumenismo o internacionalismo, sucesivamente?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Seguro que s\u00ed, y que por eso viene siendo preciso hace un buen rato, hora m\u00e1s o menos, expulsar de la rep\u00fablica relatora y sabia \u00a0(relativamente) a los poetas. Y sin embargo resulta ir\u00f3nico que los actuales arcontes con corbata hagan justamente lo que aquellos, aunque por supuesto ya no injusta e irracionalmente: cambiar el tiempo a medida de la necesidad. Pero no a cualquier hora, sino en horas fijadas: dos al a\u00f1o y ni una m\u00e1s, Santo Tom\u00e1s. Y no de cualquier necesidad, sino de una sola y la misma, la de Todos Nosotros: producir m\u00e1s, que es mejor. Y por eso resulta aun m\u00e1s ir\u00f3nico que las pocas cr\u00edticas a estos juegos de demiurgos con el tiempo remitan\u00a0tambi\u00e9n a la productividad. Que si las gallinas ponen menos huevos y peores \u2013o sea m\u00e1s baratos- porque se distraen cambiando las manecillas o las alecillas de sus relojes; que si las vacas tienen menos leches y peores \u2013o sea, que las reparten gratis- porque las despierten a oscuras; o que si los humanos son menos felices \u2013o sea, gastan menos en el sector terciario- por eso mismo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ir\u00f3nico, porque producir producir, el tiempo al parecer s\u00f3lo produce ruinas; o lo que es peor porque cuesta m\u00e1s decirlo, entrop\u00eda. As\u00ed es que el mundo de la raz\u00f3n encarnada en la acci\u00f3n, o sea la industria, es una carrera por ganar tiempo, o sea desenga\u00f1o y ruina de esperanzas. Eso s\u00ed, organizada y con plantilla. Que conviene cambiar cada cierto tiempo, hora m\u00e1s o menos, a hora prefijada e inamovible. Lo mismo en Berl\u00edn que en el Levante, llueva siempre o llueva un d\u00eda, y caigan a la hora as\u00ed ganada \u2013m\u00e1s o menos- chuzos de punta o un sol de justicia tan deslumbrante que es imposible verla por parte alguna.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ir\u00f3nico, porque hacer relaci\u00f3n es hacer replicable, y al hacer del tiempo relaci\u00f3n trasladable en regla -m\u00e1s o menos uno en la cifra del reloj, m\u00e1s o menos uno u otro nombre en lo relato- se lo hace perdurable a voluntad, o sea, ajeno al tiempo. Y hacer al tiempo ajeno al tiempo, al mismo tiempo,\u00a0enajenarlo tan apropiadamente \u00bfno es enloquecerlo? Y de un tiempo enloquecido, como de un terreno envenenado y desequilibrado, \u00bfqu\u00e9 caf\u00e9 ni qu\u00e9 fe pueden salir? <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fe en la descreencia y el descr\u00e9dito, en la desilusi\u00f3n y el desvelo y el desvelamiento de que los sue\u00f1os sue\u00f1os son y todos de quitaip\u00f3n. Empezando por el de un nombre propio, vuelto denominaci\u00f3n revocable de usuario. Como medida pol\u00edtica no est\u00e1 mal pensada, si se entiende por pol\u00edtica el arte de conseguir que nadie crea en lo m\u00e1s pr\u00f3jimo y haya de acudir a pedir creencia a cr\u00e9dito, acreditado y cre\u00edble por su puesto. Pero si el viejo maestro Emmanuel ten\u00eda raz\u00f3n, y lo que es apriori de cualquier animaci\u00f3n que quepa llamar alma humana es el imperativo nada categ\u00f3rico de contemporizar; si el viejo castellano ten\u00eda raz\u00f3n y la unidad del tiempo se llama instante porque se insta a llegar a ser lo que no es ella, una misma constante, entonces \u00a0\u2013hora m\u00e1s o menos- la hora de cambiar de hora no es ninguna, sino una cualquiera. Y si la hora de cambiar de tiempos por acoplarse a los pr\u00f3jimos es cualquiera, \u00bfcual quiera&#8230; qui\u00e9n? Porque cual queramos nosotros cualesquiera, eso ser\u00eda un trastorno a la hora de fichar, y no digamos de fijar la duraci\u00f3n del contrato temporal \u00fanico firmado con un nombre propio. Que deber\u00eda ser, en eso parecen estar todos de acuerdo, indefinido. Salvo acaso alg\u00fan poeta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y eso que todo el tiempo ganado y toda la plusval\u00eda hist\u00f3rica acumulada se va en cantos al amor y loas al saber perder el tiempo juntos. Y eso que todo el capital te\u00f3rico de posibilidades acumuladas se les va en tratar de definir la peculiaridad del poema, que genera un tiempo \u00fanico del que parece haber un solo caso instante instando a persistir, \u00e9l. O perd\u00f3n, un c\u00f3digo paradigm\u00e1tico del que no parece sino una sola instancia sintagm\u00e1tica: que dicho as\u00ed se gana tiempo al parecer, al parecer, por acercarse m\u00e1s al ser dicho de esa manera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Que se quiera organizar en prosa una vida social po\u00e9tica, en fin, suena otra vez a lo de siempre y lo ajeno a veces y voces;\u00a0 a arcontazgo de poeta renegado pero converso dispuesto para hacer del mundo \u00f3pera de arte total. Total, que c\u00f3mo se le va a pedir a una norma dictada qu\u00e9 importa d\u00f3nde pero con seguridad bajo techo y en despacho que atienda a chubascos y barrancos. C\u00f3mo, a una norma dictada por ning\u00fan qui\u00e9n sino\u00a0la necesidad m\u00e1s l\u00f3gica (la\u00a0de producci\u00f3n y consumo, claro), que considere la circunstancia de que producir y consumir para seguir existiendo\u00a0puede acabar siendo de todo salvo l\u00f3gico y necesario; o como dijera el abate volteriano, <i>je ne vois pas la n\u00e9ccesit\u00e9<\/i>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Total, que un tiempo que sea obra de artificio y total debe incluir al parecer parcialidades pero imparcialmente. Universos para lelos pero por una raz\u00f3n id\u00e9nticamente sabia;\u00a0 expresa, eso s\u00ed, en figuras diversas aunque convergentes, o conversas a las virtudes de la divergencia. Se impone pues la conversi\u00f3n de diversiones en universalidad, o de artesanales tiempos poem\u00e1ticos en divertidas variantes de lo que queda relato, de una vez por todas, en la relaci\u00f3n magistral entre constantes estil\u00edsticas. E igual a emec\u00e9 cuadrado, \u00a0h\u00e9me aqu\u00ed formulado igual a ese ceneque redondo del vecino, regando ambos a las siete con la mitad de agua y un sol de injusticia, pero imparcial, porque el horario del supermercado tambi\u00e9n es relativo a los relojes como todos, aunque no al sol como algunos calabacines, y cierran a las nueve del reloj y en su nevera no hay nada como en la m\u00eda, y eso s\u00ed que es absoluto. Conque h\u00e9me aqu\u00ed y all\u00e1 hecho una zeta quebrantada por el surco, practicando sudoroso a mi costa y mis espaldas la relatividad de las denominaciones y la l\u00f3gica de Occam a la sombra del minarete convertido divertidamente en campanario, porque todas las versiones de la historia con variantes llevan a la conversi\u00f3n a lo invariante: el cambio de la hora de uno, m\u00e1s o menos, por la de su todos nosotros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Total, que a todo esto en el rebato de campanas que tintinea por los ojos de mis perros al oir chocar su plato con alguna arista llamando al pienso, luego relativamente existo, \u00a1guau!, se da puntualmente m\u00e1s o menos la hora de dios en esta casa con certeza indubitable. Y ah\u00ed queda, cierto y lato, eso invariante que jam\u00e1s ser\u00e1 discurso y relato al tiempo, como no sea por recurso y dislate cr\u00f3nico. Eso coinstante a tres voces y dos colas mientras calendarios y relojes llevan marcados por ahora doce a\u00f1os, m\u00e1s o menos uno: y qu\u00e9 importar\u00e1 ese uno de m\u00e1s o de menos. Yo al menos no me veo la necesidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">&amp; &amp; &amp;<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El viernes anochec\u00eda a las seis. A las cinco, ir recogiendo la herramienta, preparar el riego y subir a casa a preparar la comida de los animales. 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