{"id":337,"date":"2011-03-01T10:37:09","date_gmt":"2011-03-01T09:37:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.transiberianos.com\/?p=337"},"modified":"2017-10-04T15:51:54","modified_gmt":"2017-10-04T15:51:54","slug":"mediterraneos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/transiberianos.com\/?p=337","title":{"rendered":"mediterr\u00e1neos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-1602\" src=\"https:\/\/transiberianos.com\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/gota-de-hadas-3-copia-198x300.jpg\" alt=\"\" width=\"198\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/transiberianos.com\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/gota-de-hadas-3-copia-198x300.jpg 198w, https:\/\/transiberianos.com\/wp-content\/uploads\/2017\/09\/gota-de-hadas-3-copia.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 198px) 100vw, 198px\" \/><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">Ello parece pensar, por lo que dice, que vale del mar lo que no de la tierra, y de lo movedizo aquello que no vale para lo firme. Que s\u00f3lo hay lugar para lo transitorio y a medias en imaginarias Transiberias, pero no en los mapas a\u00e9reos y graves de lo corp\u00f3reo. Pongamos las Nubes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">\u00bfY el Mediterr\u00e1neo? O los mediterr\u00e1neos, mejor, convengamos con Ello en eso: plurales, como transiberianos, antes de su reformateo imperial en mare nostrum \u00fanico y as\u00ed ajeno.. Pero \u00bfno han lugar, con tal de hac\u00e9rselo, claro, otros mediterr\u00e1neos min\u00fasculos y pl\u00e1cidos, o borrascosos, o esc\u00e1ndalo de paellas por los contornos o alharaca de palmera en viento, habitables, en una palabra, nada m\u00e1s que de palabras? \u00bfNo de verdad de piel, de nariz, de tacto, no de todas esas otras verdades? \u00bfO es que verdad, como Mediterr\u00e1neo, s\u00f3lo debe haber una, imperial y nuestra, y as\u00ed, ajena?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">Eso piensa \u00c9l, a la par que cava el cuadro para las coles, o pasea con Los Perros el camino de esta tarde, o esta tarde del camino. Porque lo mismo cabe pasear una Vez por muchos caminos que El Camino muchas veces; y por qu\u00e9 no, piensa \u00c9l, el que asiste a su ser hombre, pasear en el espacio como en el tiempo, o pensar como cavar, o construir intermedios habitables y plurales de presencias como de ausencias, de palabras como de lenguas, de voces como roces, poblados de azahares y sinsabores. Quiz\u00e1s sea eso lo que m\u00e1s le separe y le acerque a Ello, que todo lo ha de pensar de lejos, desde\u00a0 donde no se toque, desde donde pueda verse. Al menos as\u00ed lo piensa, y lo cava y lo cementa y lo poda y lo cosecha, desde hace ya algunos a\u00f1os, o El A\u00f1o unas cuantas veces. \u00c9l, el que siempre ha buscado -desde que hace memoria- ser libre de asistir a su ser hombre. Al besado desgarro de irse siendo, de ser y\u00e9ndose, pero humanamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">&amp; &amp; &amp;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">HISTORIAS NUBES<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">Historia de una nube que quiso echar ra\u00edz: tras mucho no llover s\u00f3lo di\u00f3 frutos de sombra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">Envidia de los \u00e1rboles. Quietos por las faldas viendo pasar vientos. Sumidos en otros negocios oscuros, de piedra, duros. Durar. Envidia de dedos rasgados en lo oscuro sin entra\u00f1as. De troncos escritos de esfuerzos a otros ilegibles.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">Demasiados arabescos de n\u00e1car espl\u00e9ndidos y f\u00e1ciles. Demasiados castillos en el aire de perlas sin morador, arriba. Demasiados ojos demasiadas hojas demasiados hijos demasiado lejos, abajo. Demasiado abajo. En la ra\u00edz de la sed a ella incomprensible.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">Historia de una nube que quiso echar ra\u00edz. S\u00f3lo di\u00f3 frutos de sombra. Tras mucho no llover.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">\u00a0*<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">Irisaciones. Almendros florecidos en un campo abandonado. Ca\u00eddas las vallas, piedras esparcidas, flores por las ramas: profec\u00eda de mariposas o cita de erudito orientalista. Donde el hombre suele sacar a sus perros. Unos treinta almendros abandonados en un campo. Febrero en viento indeciso es calor fr\u00edo.\u00a0 Sin dudar los almendros florecen. La sierra gris en lluvia distante y sin ra\u00edces. Al fondo de un campo sin manos de hombre. De hombre sin flores sin perros al trote entre la esparcida memoria de la nieve. De hombre sin almendros, abandonado, sin vientos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">Piedras desparramadas. Tomillos. Flores y vientos. Campos. Hombres. Sierras, manos. Al fondo de la sintaxis abandonada. Palabras. Desparramadas. Imparamados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">*<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">\u00bfPor qu\u00e9 no le valieron ra\u00edces de cristal? \u00bfPor invisibles? \u00bfPor demasiadas? \u00bfPor breves, por necesarias? Respuestas a una sed de tallo que no entend\u00eda. Ajena. Que no sent\u00eda. Desconocida. Desparramado en parodias de historia y cicatrices, en hilos sin cuento, en cuentas sin contar se vino abajo. \u00c1baco de gotas y derrotas imparamadas por faldas de piedra corri\u00f3 a perderse entre dedos ciegos. Salvo a su sed.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">Y tan cerca de la mar, no se llov\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">*<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">Irisaciones. Ladrillos momentos: piedras veces. No es posible saber cu\u00e1ntas piedras entrar\u00e1n en un metro de muro. Por los ladrillos el agua no baja contando, se desploma. Extenuada, no bebida. Sin vivir, transcurrida s\u00f3lo. Es dif\u00edcil prever d\u00f3nde hallar\u00e1 una piedra sitio. Es dif\u00edcil recordar un ladrillo. Es f\u00e1cil ver que dif\u00edcilmente encajan, ladrillos fechas y piedras veces. Historias, nubes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">*<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">\u00bfCu\u00e1ntas veces cu\u00e1ntas gotas son la lluvia? Quieto todo menos un coraz\u00f3n y un gorjeo que juegan al dentrofuera, en la inminencia gris de la tormenta se ve rodar preguntas mudas de \u00e1rbol en \u00e1rbol. Siguiendo sus saltos unos labios forman repliegues o avanzan, las notas del p\u00e1jaro resbalan o trepan tras ellas como gatos por las cortezas, ara\u00f1azos y comisuras forman entre todos de repente la palabra viento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">\u00bfCu\u00e1ntas veces cu\u00e1ntas gotas? El fantasma de la lluvia se esconde en los \u00e1rboles del sol, en los \u00e1rboles de la luna, en los \u00e1rboles del mar y de imposibles planetas de papel. Conoce charcos y espejos, se ha asomado a lienzos de puntillas por encima del hombro dolorido del pintor, ha mirado en vano en las polveras de las se\u00f1oras que aprovechan el bamboleo r\u00edtmico del tranv\u00eda para arrullarse de sue\u00f1os las entra\u00f1as secas. S\u00f3lo ha visto s\u00edlabas y astillas, \u00eddolos y respuestas. Pero su pregunta fantasma sigue saltando de rama en rama y de a\u00f1ico en a\u00f1ico por su s\u00e1bana invisible de intersticios. \u00bfCu\u00e1ntas veces cu\u00e1ntas gotas son la lluvia?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">Lleva contadas hojas, muchas hojas. En muchos veranos de muchas vidas. Los \u00e1rboles son los santos de su retablo de piedra. Son la sed de los dedos y el tallo de la oraci\u00f3n y el testimonio sombr\u00edo de pasados milagros. Nubes verdes, esmeraldas, verde oliva, ceniciento, verde culebra y verde musgo del cipr\u00e9s, nubes verdes y hojas, muchas hojas, \u00bfcu\u00e1ntas hojas, cu\u00e1ntas veces, lleva contadas?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">El fantasma de la lluvia conoce esa cifra. Se fragmenta y se despliega, se reparte con exactitud a lo largo de las ramas, en las arrugas de la corteza, por las fibras y tendones de las ra\u00edces. Por un momento se vuelve talla y r\u00e9plica del olivo. Le ahonda y le da cuerpo en la dimensi\u00f3n desconocida de vol\u00famenes so\u00f1ados, y el olivo entero tiembla. Unos labios se pliegan y se extienden siguiendo ese temblor, unos trinos enmudecen a comp\u00e1s de escalofr\u00edo, y se oye un trueno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">Pero no llueve. En la inminencia gris inm\u00f3vil, gris pantal\u00f3n de diario, gris recoger el mantel de la cena, no llueve. Tiembla todo de olivos a escondidas y no llueve. Tiembla esto de aquello y de paces prometidas todo y no llueve.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">El fantasma de la lluvia desiste del rito y se re\u00fane. Que el cielo est\u00e9 vac\u00edo, si lo sabr\u00e1 \u00e9l, no quieren ni oirlo las antenas que zumban, y a las avispas no les preocupa. Pero es una vieja magia que recuerda desde su siempre, y cuando quiere llorarse y se encuentra sin con qu\u00e9, a \u00e9sa su manera rara de fantasma reza. En vano. En su retablo de piedra. A sus santos de madera retorcida que son talla y testimonio de milagros lluvias. Recordatorio de fuentes. Memoria de ascensiones invisibles. Huella de oscuros c\u00famulos y estallidos. Diluvio verde momia de hojas contadas. Si lo sabr\u00e1 \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">Que desiste una vez m\u00e1s del rito y se re\u00fane. Y salta rumor de \u00e1rbol en \u00e1rbol seguido por los gatos y los trinos y los labios en la inminencia gris peremne forman los trazos de la palabra viento. Sofoco de piedra el mundo en vano de copa en copa reza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">*<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">Una rana basta para cambiar la geometr\u00eda de un mundo. De una alberca que fu\u00e9 piscina que hoy vuelve a ser alberca. Los mundos y las albercas dan muchas vueltas, por mucho empe\u00f1o que manos humanas pongan en hacerlos cuadrados y pintarlos de azul. Y a veces el tiempo se viste de centro escurridizo y con ancas y se instala a vivir y se deja escuchar en ellos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">En la vibraci\u00f3n del calor todo es cascabel y vibra. Un croar en el centro de la alberca en el centro del jazm\u00edn en el centro de la luna llena en el centro de la noche el centro del silencio de repentes. La geometr\u00eda de las rectas y el c\u00e1lculo de lo quebrado subsisten y se acomodan, pero ya no mandan. Medio alberca medio piscina, vac\u00eda a medias y a medias llena, en el centro movedizo un miedo enmudecido de s\u00fabito cascabelea chof el oc\u00e9ano informe encerrado en cuadro, la altura anfibia hendida de mugre y de hojas secas y de insectos muertos se rehusa espejo chof y se recompone esfera, cascabeleo de ondas agua a trav\u00e9s, silencio a trav\u00e9s, valle y cielo a trav\u00e9s hasta el halo de la luna y las estrellas y el repentino jazm\u00edn. Calor. Verano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">Roca mediante, muy cerca, bajo la casa cuadrada del hombre duerme en el aljibe la memoria intacta de su lluvia. En el mundo sin rana de \u00e1ngulos y fracciones, de quebradas y quebrados, es apenas un residuo cuadraerr\u00e1tico y evanescente, perdido entre nombres extra\u00f1os como un caballo blanco en un aparcamiento subterr\u00e1neo. \u00bfCu\u00e1ntas gotas, cu\u00e1nta lluvia se ha perdido y se perder\u00e1 su gesto blanco de cal y hueso alzado al cielo? Pero toda \u00e9sa no es su lluvia, la que le toca. En su mano de azotea nunca estuvo sino abrirse esforzadamente en cuadro y acoger a su lluvia, la que le toque, llevarla redonda y rota garganta abajo a sus entra\u00f1as. Abiertas a pico de ave sudor en la roca. Muy cerca, suelo mediante, del centro escurridizo de los tiempos, duerme intacta la memoria de su lluvia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">Un mill\u00f3n de zapatillas fantasmas de cristal sin ruido vagan por las curvadas salas del agua oscura. El fantasma de su lluvia que ya no se llueve se recoge y se recuesta entre la roca y extenuado duerme. Bajo la casa de un hombre alzada junto a una alberca que fue piscina que es alberca. En el centro del jazm\u00edn del verano y de la luna.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">*<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">La Gran Ara\u00f1a vive abajo entre los escombros. Acaso estuviera ah\u00ed desde siempre, parodia momia de un sol exhausto con sus rayos contados y peludos, y su noche finalmente gris y vencedora por todo pellejo, insubstancial y vaciado. Pero el hombre s\u00f3lo la ha visto ahora. Acaso no, y s\u00f3lo reci\u00e9n naciera de esa sudorosa monta\u00f1a de cestos, ma\u00f1anas y polvaredas que ha arrojado de su casa porque el hombre quiere luz, espacio donde moverse el aire y \u00e9l, arcos blancos y cristales donde vivir entre la alberca y la luna. Sin m\u00e1s fantasmas que el de su lluvia bajo los pies y en el cielo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">Fundada en memoria de esperanzas, alzada a una esperanza de memoria que ni asoma ni tiene trazas en el azul candente, entre tanto su casa poco a poco se levanta y a falta de su lluvia escucha al aire. Y cuando aun \u00e9l le falta, canta. \u00bfSi ser\u00e1 su canto el que ha atraido hasta ah\u00ed a la Gran Ara\u00f1a? Al borde del Jard\u00edn, donde en un tajo empieza lo agreste y el Barranco, perdidos huertos ajenos y \u00e1rboles muertos entre herbazales secos donde se adivina a Las Serpientes. Donde los gatos apenas entran y los perros sin mirar corren felices si el hombre est\u00e1 con ellos. Los gatos saben, los perros aman.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">La Gran Ara\u00f1a barrer\u00e1 zumbidos importunos, seguramente tambi\u00e9n tenga a raya a tantas babas excesivas que cortan las dulces manzanas en ciernes por el tallo. Hip\u00f3critas de la paciencia y la renuncia anacoreta en su caverna turista, esa autom\u00f3vil avidez de caracoles ha encontrado a alguien de su talla que no necesita concha. El silencio se lo teje la Ara\u00f1a alrededor, por donde pasa. Ni monda concha craneal de buda, ni rastro de brillos que son moco, ni premiosas exaltaciones que no sacan los ojos de sus \u00f3rbitas, simplemente las estiran. Nada. La Gran Ara\u00f1a Gris es limpia y fulminante como un tajo de fuego cristalino. Su desierto es un escombro ajeno, el mundo; su m\u00edstica, si tal hubiera, mort\u00edfera y sincera como un eco en el hueco de un c\u00edrculo cerrado. Su infierno, lo lleva dentro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">El hombre sabe que Ella no subir\u00e1 a su casa por ahora. Ni se temen ni se buscan, a\u00fan no toca. Se conocen. De otro Aqu\u00ed, de otra vez, de otro c\u00edrculo en los ecos. Donde Ella era crecida en cielos grises gigantesca trama de seda sucia y sangre, donde presa su lluvia a duras penas lograba llorarse viscosa y opaca, en gotas de cera verde y or\u00edn de hierro, hasta el suelo asesinado bajo una manta de asfalto entre aullidos de sirenas y consignas. En aquella madriguera el hombre joven corri\u00f3 a su trampa, perdi\u00f3 sus armas, sinti\u00f3 su nada entrarle ardiendo torrente negro por las estancias del aire, por los antiguos patios hasta el centro del palacio, donde est\u00e1 lo que habla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">All\u00ed le salv\u00f3 un perro. Un nombre arrojado fuera por la \u00faltima ventana. Uno que su veneno no pudo alcanzar, pues no existi\u00f3 hasta entonces, hasta aquel entonces de aquel \u00faltimo grito. Sin m\u00e1s rastro que sus pasos, sin m\u00e1s norte que el contacto de una mano que acaricia, asido a aquel min\u00fasculo centro a la deriva escap\u00f3, san\u00f3, por caminos y ciudades se recompuso. Su lluvia le alcanz\u00f3 a veces, a ranas, a charcas de cristal de bar de oto\u00f1o, a mesillas de pastillas y besos y dolores. Su lluvia le alcanz\u00f3 a voces, min\u00fasculas y muchas, y quebradas, le lami\u00f3 el dolor, le lav\u00f3 el odio. Ella nunca odia, \u00e9l ya tampoco. Correcci\u00f3n definitiva de silencio, ni la teme ni la busca. A\u00fan no toca. Sabr\u00e1 hundir la mano en los escombros, cuando le toque, cerrar los ojos, quedarse mundo en un adi\u00f3s verde de manzanas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">Entre tanto, los perros, la alberca, saben, las manzanas, los gatos, croa, la luna, aman, crecen, la alberca, corren, el aljibe y el jazm\u00edn, habla, la Gran Ara\u00f1a Gris vive en el escombro, al borde del Jard\u00edn, y el hombre alza poco a poco una casa vana, blanca y voluntariosa que cobija en sus entra\u00f1as al fantasma de su lluvia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">*<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">Las acequias cantan. Estos tubos de goma negra babean. Cuando les meten presi\u00f3n, porque aprietan los calores, por todos sus agujeros tan dise\u00f1ados babean, hasta parece que giman. Pero no cantan. Por eso ya no se ruborizan las naranjas, ni los melocotones, ni siquiera las manzanas, s\u00f3lo se entregan descoloridas e insulsas a las manos y las bocas que las compran. Nadie les ha cantado bajito y para ellas solas la canci\u00f3n del r\u00edo corriendo hacia el amar sin prisa la noche entera, entre el olor de las flores, los grillos y los manotazos del coco palmera meti\u00e9ndoles miedo a todos, buuu, que viene el viento y os echar\u00e1 por tierra. Y sin miedo ni orgullo \u00bfc\u00f3mo puede alguien avergonzarse, ni saber? A manzana o a naranja, a lo que sea, aunque s\u00f3lo sea amar. Aunque sea de oidas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">Desde que las acequias est\u00e1n mudas el mundo es un plant\u00edo de macetas. Las afortunadas que han logrado hacerse con su agujero un porvenir se le abren y se ensanchan rutinarias, hasta donde den de s\u00ed sus s\u00edlabas contadas con cuentagotas; se aprietan, vanos rentables, contra las paredes de barro cocido de lo restante, como si a\u00fan hiciera falta sujetarlas para que ni se hundan ni les entre nada ni nadie m\u00e1s. Y dan reto\u00f1os que crecen deprisa y mucho, y dan el mismo fruto muchas veces, y no saben. Ni se averg\u00fcenzan. La canci\u00f3n del r\u00edo que las acequias cantaban de memoria pasaba por todos y no era de ninguno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">Sin ese rumor confuso como un recuerdo, hasta las acequias se disgregan en un suelo y dos paredes, que se miran perplejas de verse siempre sin tocarse nunca. S\u00f3lo alguna vez, cuando llueve&#8230; pero hace mucho que no llueve, ni se les mete lo mismo a todas a la vez por las entra\u00f1as arriba, despacio. Sin el rumor del r\u00edo de la memoria las paredes de las acequias inventan sue\u00f1os desiertos, y el suelo, cardos, que es lo m\u00e1s parecido a un palmeral que logra so\u00f1ar a veces. Inventan cantos y manos y hasta turbantes, y no saben ya si sue\u00f1an o si recuerdan, y en las noches se hablan en muda algarab\u00eda que nadie entiende, salvo acaso el fantasma de su lluvia que suele columpiarse en una rama a oir los grillos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">Algunas enloquecen de tanta sed y se deliran murallas del redentor macetero universal. Y les crecen coronas de alambre por las frentes, y se sienten importantes, y ya s\u00f3lo son impares y una. Mientras su otra mitad se hunde secarral impenetrable entre las brozas del afuera. Otras sencillamente no aguantan esa eterna tortura paralela, y por reunirse en seco se desploman. A otras se les va llenando el alma de barro y al cabo se resignan a ser improvisado macetero de segunda sin tubito. Y eso que en alguna parte feliz y antigua dicen que hay a\u00fan una clave oxidada y grande que esconde el r\u00edo, y una mano que la entiende y sabe de su dulzura lenta y penetrante. O eso cuentan los grillos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">El hombre lo sabe, aunque sea de oidas nocturnas, y a veces, a martillazos o a pedradas, a\u00fan consigue entreabrirles la compuerta oxidada de la alberca que fue piscina y vuelve en un instante a ser alberca, a cantar felices gorgoritos y ponerse cintas espirales en el pelo. Tampoco puede darse todo de una vez, o la rana del tiempo n\u00e1ufraga en su madero \u2013un viejo quicio carcomido que el hombre le ech\u00f3 por isla- morir\u00eda. Pero un canto breve ya es un canto, aunque algunas veces el cantazo le haya pillado el dedo, y otras, casi dislocado el hombro en el esfuerzo. Es lo que tienen las viejas claves ro\u00f1osas, gordas como h\u00e9lices de vapor o plancha de imprenta, con su rosca interminable y chirriante como el pensamiento. Aunque el hombre siempre olvide el dolor y los juramentos cuando al otro lado del muro, abajo entre los \u00e1rboles, empieza a cantar el agua y una brisa se estremece por el huerto entero.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">*<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">Mediterr\u00e1neos min\u00fasculos como abejas o gotas de sudor o flores. Esparcidos por medio de los d\u00edas y las tierras y los cantos encapsulados en barro seco \u00bfSi ser\u00e1n los mares gotas de otra lluvia, de la Grande, la de nadie, la de todos? \u00bfSi ser\u00e1n las palabras mares de gotas y de veces de otra lluvia?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">Pero el hombre frunce el ce\u00f1o. Suelta un viejo juramento. Bastante tiene con sus cuatro naranjas y sus seis matas de flores. Y vuelve a hundir la vista y el azad\u00f3n en tierra. Eso Azul, que haga lo que quiera. El hombre ya no espera, ser\u00e1 que lo habr\u00e1 hecho demasiado. Aunque doblado por la mitad, se siente cerrarse, redondo y negro, el\u00e1stico ata\u00fad interminable de un tiempo muerto de racionamiento, de raciones racionales razonablemente racionadas. Del que s\u00f3lo un barboteo de s\u00edlabas y babas ininteligibles le recuerda puntualmente cada tarde de verano qu\u00e9 no era el r\u00edo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">&amp; &amp; &amp;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ello parece pensar, por lo que dice, que vale del mar lo que no de la tierra, y de lo movedizo aquello que no vale para lo firme. Que s\u00f3lo hay lugar para lo transitorio y a medias en imaginarias Transiberias, pero no en los mapas a\u00e9reos y graves de lo corp\u00f3reo. Pongamos las Nubes. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[14],"class_list":["post-337","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mediterraneos","tag-prosa"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/transiberianos.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/337","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/transiberianos.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/transiberianos.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/transiberianos.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/transiberianos.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=337"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/transiberianos.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/337\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1898,"href":"https:\/\/transiberianos.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/337\/revisions\/1898"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/transiberianos.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=337"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/transiberianos.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=337"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/transiberianos.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=337"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}