{"id":438,"date":"2011-03-10T02:21:17","date_gmt":"2011-03-10T01:21:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.transiberianos.com\/?p=438"},"modified":"2017-10-03T16:59:19","modified_gmt":"2017-10-03T16:59:19","slug":"el-harapo-malva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/transiberianos.com\/?p=438","title":{"rendered":"EL HARAPO MALVA"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">El hombre est\u00e1 quitando un mont\u00f3n de arena y grava crecido en una esquina, entre la acequia y el muro. Entran en escena las herramientas, esa peculiar familia de Las Cosas. Donde las met\u00e1foras se complican con la inteligencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">Es un mont\u00f3n cualquiera. El hombre sabe que si fuera ni\u00f1o le inventar\u00eda un rey y un r\u00edo, y un pueblo abajo y alguna batalla, todos con sus nombres. El hombre sabe que el ni\u00f1o no podr\u00e1 hacerlo con el mundo entero, como cree. El ni\u00f1o sabe que el hombre no podr\u00e1 olvidarle, por eso lo hace. Con sus manos desnudas y sus palabras sin vestir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">Al mont\u00f3n parece darle igual. Y a la mata de yerba ser un bosque. Y a los viejos cascotes exhumados ser castillo. El azad\u00f3n, ah, es otra cosa. La madera y el hierro que hay en \u00e9l ya huelen a hombre. Su nombre ya no flota como una nube o una ni\u00f1ez de verano sobre su cuerpo flacucho y desgarbado, cabeza dura; ech\u00f3 ra\u00edces como mangos, y si lo perdiera, ya no ser\u00eda \u00e9l, El Azad\u00f3n del Huerto. Por eso las met\u00e1foras y los cantos rebotan en su cabeza de una manera distinta y a veces peligrosa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">El Azad\u00f3n ha perdido la cabeza. Le ven\u00eda pasando hac\u00eda tiempo, se le iba a un lado o al otro cuando no ven\u00eda a cuento, sino centrarse en lo que estaba haciendo. Pero no pod\u00eda evitarlo, su cuerpo de madera se hab\u00eda consumido demasiado, o bien su cabeza de una pieza hab\u00eda dado demasiado de s\u00ed. Y ahora baila, sin eje de \u00e1rbol muerto ni columna vertebregetal que la sujete. Ser\u00e1 que no quiere hacerle da\u00f1o a otras Cosas como \u00e9l. Ser\u00e1 simple locura, que es como se llama a una herramienta sin objetivo. Acaso tenga miedo, pues Las Cosas en el taller se cuentan por las noches qu\u00e9 destino dan los hombres a las herramientas locas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">Ahora el Azad\u00f3n, y de paso su hermano peque\u00f1o el Escabillo, est\u00e1n de vacaciones en el balneario de la Fuente. Tumbados en el agua y a la sombra del Naranjo Gordo todo el d\u00eda, eso es vida. Aunque la cabeza se oxida un poco. El hombre nunca ha tirado una herramienta vieja si pod\u00eda hacerle un sitio. Siempre le ha parecido injusto. Ser\u00eda como tirar al Ni\u00f1o s\u00f3lo porque ya han salido las listas de las oposiciones, o alguien ha hecho un garabato en una hoja, o te ha pedido que le hagas otro ni\u00f1o. Claro que podr\u00eda bajar al Pueblo, claro que empezar otra vez con un Azad\u00f3n nuevo. Pero \u00e9ste es H\u00e9rcules Perote, el m\u00e1s grande que hab\u00eda en la tienda, el primero que empez\u00f3 a hacer del monte huerto, el que le hizo un sitio en el mundo al Peral y al Melocotonero. \u00bfY no se acaba el hombre de comer sus primeros melocotones, dulces como met\u00e1foras inesperadas entre los labios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">Y ah\u00ed est\u00e1n, en el balneario que de la Fuente s\u00f3lo tiene a\u00fan el nombre. Holgando y ensayando la jubilaci\u00f3n sin babas de anuncios bancarios, s\u00f3lo caracoles al amor de la humedad. El mont\u00f3n cualquiera puede esperar. A \u00e9l le da igual ser mont\u00f3n que ser castillo o escombro, cuesti\u00f3n de tiempo que no le afecta. Pero ser Azad\u00f3n es otra cosa. Es haber venido al Huerto con un fin. Por eso cuando una herramienta pierde la cabeza rebotan cantos y met\u00e1foras de maneras raras, a veces peligrosas. Porque en su cabeza estuvo desde siempre la del hombre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">\u00a0*<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">La guerra con el polvo est\u00e1 perdida, eso lo sabe el hombre desde el principio, desde que empez\u00f3 a construir su Casa. Bayetas, plumeros, responsos y aspiradores, todos han perdido en el combate su sentido, y yacen metaf\u00f3ricos e in\u00fatiles por las esquinas. Ni aspira un elefante a ninguna jungla tras esa trompa de pl\u00e1stico, s\u00f3lo un motor, ni vuela pluma alguna de mueble en mueble inm\u00f3viles y lapidarios, como no sea ave la mano; y trajes de bayeta, aqu\u00ed s\u00f3lo los luce el polvo en sus tronos tornadizos. Volar, s\u00f3lo el viento encarnado, hecho polvo de puntitos sin interrogante que se ahorcan por las viejas perchas de sus almarios.\u00a0 Por las respuestas, ya ni se pregunta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">Polvo encarnado, de arcilla o de sangre seca. Polvo que se muda incesante de artefacto en artilugio, de invento en aparato, de trasto en chisme. Polvo que vuelve y envuelve todo en Cosa y met\u00e1fora de suelo. Tampoco puede ser de otro modo en la casa del hombre, blanca y expuesta a todos los vientos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">Acaso si lloviera se calmara. Acaso, gota a gota o mar a mar, el polvo se fijara y aprendiera a fijarse y confundirse consigo en cuantas veces no est\u00e1, aunque se rodea. Pero el polvo circunstante jam\u00e1s, desde que el mundo es Welt, ha logrado aprender alem\u00e1n, por m\u00e1s que en esa casa del ser transe\u00fante tampoco ser y estar coincidan nunca. Y para humillaci\u00f3n del plumero, que se cre\u00eda saltar\u00edn y pico inquieto, est\u00e9 donde est\u00e9 siempre se quiere en cualquier otra de sus partes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">\u00a0Y m\u00e1s, en una casa blanca y abierta a todos los vientos que nunca se acaba. Que siempre est\u00e1 en amores y no en buenas razones, de \u00e9sas bien cimentadas, l\u00facidas e irrevocables, que uno habita sin pensar lo que cuestan porque otros se las alzaron y mantienen. Un soneto de yeso a medias por el suelo, una ocurrencia galante de serr\u00edn sobre el piano, y por todo, promesas y piop\u00edos. Y la pila sin fregar, y la casa sin barrer, y el polvo sin remover desde hace meses, mientras el hombre sigue acoplando, tan despacio, ladrillos y palabras, piedras y papeles.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">Serse u\u00f1a y carne, naranja entera. Si es posible, eso s\u00ed que es arte. Ahora su hombre y su mujer, su lo ni\u00f1o viejo y vieja, juegan a lo de siempre en un solo cuerpo. A que te quiero, a que te pillo, a que te mato. Como paredes de acequia, como ranas y calendarios, alberca y luna. Donde lo hombre sabe que en el centro del jazm\u00edn y del verano la cuadratura del c\u00edrculo a veces pasa, a voces quedas. O eso cree. O eso croa (bajito).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">*<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">Al caer el sol el hombre baja al huerto con sus perros y a la vez que los gatos. No es mucho como ejercicio, Tarde y Mal. Pero Antes ya es imposible (la memoria debe de ser un huerto). Demasiado bochorno acumulado en puertas del oto\u00f1o. A veces se obliga a ejecutar los pocos gestos de juego que recuerda: tirarles una naranja pocha, darles voces o tres pasos de una imposible carrera, como para coger a un podenco. Casi siempre se sienta a verlos o los deja a sus anchas \u2013lo que dan de s\u00ed las vallas- mientras da de beber sin convicci\u00f3n ni misericordia a los sedientos: geranios, dalias, yerbaluisas, etc\u00e9tera trepador, voluta silvestre de fumar con cuidado, por los incendios, y sobre todo, la planta puente, \u00e9sa que arqueada en goma y agua salva la hora m\u00e1s triste hasta la noche, la del tr\u00e1nsito.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">\u00a0Hoy los perros han cogido el Harapo Malva, cada uno de una punta, y se han puesto a jugar a la pareja. Y el caso es que a\u00fan no se ha roto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">Piensa el hombre en su envidia de los perros, para no tenerla (ese de pensar es m\u00e9todo acreditado para morir de algo sin haberselo vivido y defraudar a los forenses morales en la autopsia). Piensa que deber\u00eda darle envidia tal entrega a tal harapo. Que deber\u00eda pensar en este instante que los perros s\u00ed que son idealistas. A ellos s\u00ed que les da igual el objeto. Otro tanto har\u00edan con un palo o una s\u00e1bana nupcial o el cad\u00e1ver de Jesucristo llegado el caso. Uno tira para s\u00ed, la otra para tambi\u00e9n. Y el caso es que a\u00fan no se ha roto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">\u00a0Hacen lo que saben. Lo que pueden. Sin distraerse con zarandajas: ni por traerse al otro al huerto, que ya est\u00e1n, ni por probarse uno. Ni siquiera por distraerse o conllevarse, que no se mueven en total un palmo de sus sitios. Donde el \u00fanico problema (piensa el hombre para no tenerlo) es en cu\u00e1l iglesia de este mundo podr\u00eda Dios ser dos perros. No uno, como Anubis, y eso que Trist\u00e1n como buen podenco se le parece, y tampoco apoya los cojones que no tiene en el suelo terrenal cuando se sienta. Ni tres como en Trento trabalenguas, a menos que en la trinidad pudiera entrar, sin complicarla aun m\u00e1s all\u00e1 de las posibilidades del dogma, un Harapo Santo con la Santa Faz \u00danica de dos perros. No: dos perros, el mundo harapo. Cosa. Imprecisa e indiferente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Donde el \u00fanico problema es pensar (por no tenerlo, piensa) en ese lugar infinitamente distante desde el que tanto diera urdir o desgarrar hijos, imperios o paellas, desde el que valiera hacer caso omiso del Harapo entre cuyos pliegues las pulgas hacen lo que saben, con este o aquel cuerpo, los hombres lo que pueden, con pelotas de cuero o cabezas de vencidos, las mujeres lo que quieren, con hijos de sus entra\u00f1as o tapetitos para el recibidor. Donde todos son inocentes menos la lluvia ahorcada. Ese lugar, el \u00fanico en que valdr\u00eda la indiferencia. Donde el problema consta de dos perros, poderlo concebir, saberse sin derecho, quererlo con pasi\u00f3n, m\u00e1s un Harapo Malva.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: palatino-lynotipe; color: #b8b1b1;\">*\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">El Harapo Malva fue un Ba\u00f1ador de Flores. La funda prieta de alguna tierna Ballena Madre. Un Estuche de aguarrisa, todosjuntos y verano descuadernado (esto es, sin cuadernos pero con l\u00e1pices de dibujar, m\u00e1s un sacapuntas de metal de los redondos), Uno de esos con cierre de entredientes corredizos, con dibujos de espuma, pulpos y estrellitas por las tapas, que te roban sin falta tus semejantes en cuanto chispean puntuales sobre la vida oto\u00f1os y colegios (el de la soledad, el de la impotencia, el del aburrimiento, mam\u00e1, \u00bfcu\u00e1ndo se acaba de estudiar?, pero mam\u00e1 no contesta hace mucho tumbada bajo los chopos).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">Naturalmente, \u00e9ste lo rob\u00f3 Trist\u00e1n, que aprende muy deprisa del hombre y de su nombre, todo un caballero. Estaba en una caseta donde qui\u00e9n va a entrar aqu\u00ed, a qu\u00e9, si no hay nada de valor. Y es que cuando se discute de valores nunca se piensa en los perros. Ni en su instinto infalible, por inmune a la comparaci\u00f3n y al calendario.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">Naturalmente, en cuanto llegaron a casa de aquel paseo el hombre trat\u00f3 de devolver la funda, \u00bfpero a qu\u00e9 madre? No hab\u00eda Ballena Dulce alguna en la caseta cerrada ni en sus inmediaciones, ni en la piscina vac\u00eda se o\u00eda gritar a nadie a nadie.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1; font-family: palatino-lynotipe;\">Naturalmente, en cuanto lleg\u00f3 a casa el Harapo Malva se lo qued\u00f3 la perra Frida. Aunque l\u00f3gicamente le hubiera dado igual el cad\u00e1ver de Jesucristo, una goma vieja o un rengl\u00f3n, que tambi\u00e9n se estiran como una carretera en la memoria. El caso es que lo hab\u00eda traido \u00e9l. Y la verdad es que no se rompe. Entre dos perros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">&amp; &amp; &amp;\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El hombre est\u00e1 quitando un mont\u00f3n de arena y grava crecido en una esquina, entre la acequia y el muro. Entran en escena las herramientas, esa peculiar familia de Las Cosas. Donde las met\u00e1foras se complican con la inteligencia. Es un mont\u00f3n cualquiera. El hombre sabe que si fuera ni\u00f1o le inventar\u00eda un rey y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":["post-438","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mediterraneos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/transiberianos.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/438","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/transiberianos.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/transiberianos.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/transiberianos.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/transiberianos.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=438"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/transiberianos.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/438\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1887,"href":"https:\/\/transiberianos.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/438\/revisions\/1887"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/transiberianos.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=438"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/transiberianos.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=438"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/transiberianos.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=438"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}