{"id":998,"date":"2013-10-23T14:08:54","date_gmt":"2013-10-23T12:08:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.transiberianos.com\/?p=998"},"modified":"2017-10-04T16:46:11","modified_gmt":"2017-10-04T16:46:11","slug":"998","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/transiberianos.com\/?p=998","title":{"rendered":"Recatos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">Piensa el hombre si la famosa claridad mediterr\u00e1nea, tajante entre luz y sombra, pasar\u00e1 a modo de valla entre su paisaje y su memoria \u00bfDeshecho uno y la otra por hacer? \u00bfViceversa? Entre obras sin concluir por todas partes, una habilidosa apolog\u00eda del fragmento puede consolar como una buena mano de Hemoal en el culo sangrante de Tango: acaso. Ayuda mucho la previa destrucci\u00f3n de puntos de comparaci\u00f3n y obras acabadas. Olvidar a Quevedo por P\u00e9rez Recatarte. Olvidar al joven de Lisboa mirando nacer el vuelo de la paloma y de aquellos versos de un mismo alero. As\u00ed cabe ponerse el chandal y salirse juvenil anciano a entrenar por los caminos, que es prepararse, cuando todo ha empezado a pararse hace tiempo como se para el tiempo, parando las agujas del tren y no las del paisaje aunque parezca lo contrario. Como en esa figura: \u00bfcu\u00e1nto tiempo hace que los relojes no llevan agujas?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hacer memoria como se hace un viaje: \u00bfo un paisaje? Literatura o jardiner\u00eda, cuentos chinos o poemas, sentado en su dilema Escalero considera el hombre que, siendo paisaje, sobra ese azulejo a\u00f1adido a cada frase, \u201cconsidera el hombre\u201d. Piensa, siente, duda, entiende, intuye, presiente, recuerda&#8230; se sobra, \u00bfser\u00e1 verbo modal? Pues reflexivo, sin duda: se molesta como un reflejo azulejo en la visi\u00f3n, el reflejo de contarla. Pero \u00bfy nombrarla?&#8230; \u00bfY no ser\u00e1 sobrarse pariente de sobarse, como asistirse de sestearse, o se estarse?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">\u00a0De tanta excursi\u00f3n por las grandes superficies del ramo, la Est\u00e9tica, la Epistemolog\u00eda y dem\u00e1s sucursales, alguna herramienta se ha tra\u00eddo, pero poco valen en peque\u00f1as superficies como un huerto o una memoria. El viejo azad\u00f3n y la vieja lengua de los castellanos que hubo, unidos, s\u00ed: en un nombre. Mas H\u00e9rcules Perote yace disperso y varios entre un rinc\u00f3n del trastero donde tiene la cabeza y un mango repartido entre juguete de los perros y mantillo en ciernes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De m\u00e1s ayuda le es sin duda, con su duda, el disperso silencio de Machado. Esparcido con destreza de poeta por la prosa, hoy sin embargo hay que citar entre tanto embargo -porque tambi\u00e9n una lengua est\u00e1 embargada aunque no salga en la prensa ni en camiseta a la calle-, hoy hay que citar con embargo a alg\u00fan deconstructor desenladrillador del franc\u00e9s o el alem\u00e1n, o en general alguna sentida traducci\u00f3n en prosa para justificar la aplicaci\u00f3n p\u00fablica de Hemoalma, gen\u00e9rico silente. Para el dolor de almorroides, que tal han de ser por c\u00f3mo suenan esos entes aglomerados de morro y alma, del uno y el otro extremo en avenencia sin m\u00e1s, que pueblan las bocas o lo contrario. M\u00e1s o menos como recuerdos de deseos carnales y aladas palabras a una, que ya en aquel Ahora resultaron ser aglomeraciones como en este Entonces. Ayuda mucho la previa destrucci\u00f3n de lo acabado: al quien que sobreviva a Soria y a su memoria. A paisajes de olmos y cuentas de palabras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Algunos casos que recordar no quiero: ayuda mucho ese azulejo de primera persona, como de cielo diminutivo pero cierto y necesario en que las nubes pasen, aun reflejas. Ayuda mucho su discreta y cort\u00e9s destrucci\u00f3n (singular) de la destrucci\u00f3n (coral), en tiempos de imperio integrista de la Deconstrucci\u00f3n sin responsable. \u00a0Pues en prosa se acaba nada, ni siquiera ese dolor embalsamado en saliva que arremete contra todo lo acabado para librarse de puntos de comparaci\u00f3n y rascarse el culo a gusto en cualquier fragmento que sobresalga un poco.\u00a0 Y menos en unos tiempos, los actuales de momento, en que el problema de jardiner\u00eda ni siquiera permite dispersarse en \u00e9l sin concentrarse antes y mantenerse concentrado en la periferia, las vallas que para permitirlo lo separen. De los mapas del conocimiento, de la recta ordenaci\u00f3n en renglones del territorio a la redonda. Que est\u00e1 decidida en una instancia superior. Aunque el hombre mira hacia arriba y s\u00f3lo ve cielo. Sin recuerdos, como no sean a penas nubes. Y sin redonda, como no sea por esa nimia metonimia de tomar por redondel un semic\u00edrculo visual escaso y sin espaldas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">M\u00e1s arriba, aunque no del todo, azuleja la clara neblina proverbial del mediterr\u00e1neo, esa parte in\u00fatil del Ahora sin la que todo se vuelve desierto: al cabo del tiempo, que no es al final de un viaje ni en los fines de una historia. Pero no encuentra, el hombre, escapatoria; no en el instrumental de las grandes superficies: el in\u00fatil no tiempo no discurso, ni aun transcurrido, pasado s\u00f3lo, tambi\u00e9n est\u00e1 \u201cnegativamente determinado\u201d, como la sombra del cuerpo, por la Historia. Que tampoco su voluminoso corpach\u00f3n pueda alcanzarse el culo para lamerse el dolor es evidencia para alguien, acaso el cielo, acaso el hombre, que a Tango no se le alcanza. Por eso, Acaso, sigue intent\u00e1ndolo. Aunque lo inalcanzado en su caso es elamencia y no evidencia. O como quiera se diga no alcanzarse con la lengua. Elocuencia acaso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">Azuleja el cielo donde puede, en esmaltada miniatura de palabra. Craqueladuras recuerdos no fragmentan su brillo, aunque recuerden rupturas. No lo roto. Insinuaciones de historia. Puter\u00edo fino.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">&amp; <\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">Que no caben pasados diluvios en un baldos\u00edn. Ah\u00ed s\u00f3lo caben si acaso un chotis y un L\u00f3pez Revisarte. H\u00edbridos los dos, mestizos, mas con \u00ednfulas castizas. Que el emblema del casticismo sea ingl\u00e9s mal pronunciado para referirse a \u201cescoc\u00e9s\u201d ya es bonito azulejo y <i>souvenir<\/i> miniatura para adornar memorias. No digamos cuando se quiere hacer ver desde la esquina de Curtidores, a principios del XVII, tanta grandeza que cobrara alguien un dobl\u00f3n por describilla, que no es divisalla sino revisalla: eso s\u00ed, a cambio de divisas. Alfanum\u00e9ricas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">\u00bfSer\u00e1 novela hist\u00f3rica o drama documental el gesto que est\u00e1 ejecutando, se pregunta el hombre, desde levantarse del Escalero hasta escribir uno tras otro los pelda\u00f1os de este rengl\u00f3n?\u00a0 Claro que podr\u00eda fragmentarlo, vayamos por partes, como hizo para hacer el Escalero. Toda una historia. Mas no para nombrarlo, que tampoco ese nombre se di\u00f3 por partes. Apareci\u00f3 de repente, como todos en esta casa. D\u00e1ndoles lugar, d\u00e1ndoles la vez, esperando su aparente aparici\u00f3n: su parecer haber estado siempre, esperando, y s\u00f3lo en ese Ahora ser hallados, comparecidos con parecidos. Entre semejantes. Dando lugar a su Parecer en el asunto, que en adelante habr\u00eda sido desde siempre su Asunto. El Asumido: en un nombre propio. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">As\u00ed Trist\u00e1n lleg\u00f3 a ser Trist\u00e1n, d\u00e1ndole el hombre y la mujer la voz al silencio y a la vez la espera; y al mirar, sus ojos tristes atrevi\u00e9ndose a mirar tan poco tan poco a poco, a alzarse alrededor tras tanta orfandad tan lluviosa en aquella perrera norte\u00f1a. As\u00ed Frida lleg\u00f3 a ser Frida y a morir Frida y a doler Frida: castigo del destino acaso, porque a Frida la impaciencia por hallar la paz en un rinc\u00f3n del mundo se hab\u00eda apresurado a llamarla, para que viniera, antes de venida. Y as\u00ed Tango vino a ser Tango llam\u00e1ndose ya Tango. Porque algunos azulejos se esmaltan como nuevos, y otros como rotos desde el principio, y otros se salvan de la escombrera y limpi\u00e1ndolos se usan. Pero \u00bfc\u00faales?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">En las grandes superficies se ofrecen novedosos instrumentos para cribar y discernir. Por ejemplo una historia muertas de otra reciclable y revivible y revisable blebl\u00e9. Como P\u00e9rez Revisarte recita por resuscitar visiones y olores practicables en la esquina de Curtidores a principios del XVII. Se le olvida que recitar es repetir una cita ya cumplida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">\u00bfLa que tuvo Espa\u00f1a con la Historia, acaso, o la del verbo de Quevedo con los presentes de sus ojos y o\u00eddos? Que hablaban con los muertos. Que acud\u00edan: pero seguramente porque \u00e9l, a diferencia de G\u00f3ngora, no les daba recitaci\u00f3n previa. Viv\u00edan en \u00e9l como en su casa. Que no era el lat\u00edn para \u00e9l historia a resucitar en escenario practicable de figuritas para pensarse entre nombres ajenos. Como tampoco las tabernas anejas a Curtidores o a la embajada de Espa\u00f1a en Venecia eran dramas a documentar, por su inter\u00e9s humano, a la segura distancia del historiador superviviente: sino resquicios y grietas al placer o a la supervivencia en el discurrir de nadie, casi nada, la Historia. La decencia de Quevedo halla figura en que pudiendo, y tan bien como se demostrar\u00eda, s\u00f3lo se disfrazara de mendigo en la Venecia del XVII una vez para salvar su vida. No para vender espectros de las ajenas con que adornar busc\u00f3n su nombre. Su honra est\u00e1 en no confundir historia y drama ni siquiera en las inmediaciones de la may\u00fascula Embajada del Imperio. Ni en la inmediata contig\u00fcidad de los m\u00e1s brillantes azulejos de la \u00e9poca (los \u201casuntos de inter\u00e9s mundial\u201d) y la m\u00e1s infamada e innoticiada de las muertes (o las vidas) se le ocurri\u00f3 mezclarlas, aunque de paso eso le salvara la vida: aunque.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">Mientras es casi seguro lo que Recatarte hubiera exclamado -puesto en trance similar cerca de Curtidores por el Guionista que no hay- a quien viniera a apu\u00f1alarle por invasor de su siglo o por mero gusto o mejor por ambos: c\u00e1tate que soy Recatarte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">&amp;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">Eso es lo malo que le ve el hombre a esas grandes herramientas de pensar: enseguida, sin percatarte, se encuentra perdido lejos de su Escalero y su perro con almorranas: esos entes anfibios que ni hablan, pero croan, ni discurren, pero dan saltos. Y entre lo uno y lo otro atormentan los traseros de hecho llam\u00e1ndoles morros de palabra. Y viceversas. Y a los recuerdos historia redramatizable en primera persona. Y a las contrariedades en curso, contradicciones, desde luego, en su dicci\u00f3n desde ahora. De modo que Algo uno y con nombre habr\u00e1n formado, desde luego, ya desde entonces el v\u00e9rtigo mozo del Patio Interior y las adultas galopadas verbales, en p\u00fablico exhibicionismo de tarima, en torno al abismo de recursividad indefinida del pensamiento y los g\u00e9neros monol\u00f3gicos. Por no hablar de la paloma perdida topando hasta sangrar con la c\u00fapula de la estaci\u00f3n en San Pedro de los Cuerpos y la paloma esfumada del alero en el cielo de Lisboa. Algo \u00fanico habr\u00e1n de haber formado, cuando haya historia, como haya historia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">Eso explicar\u00eda que al hombre le duela un Algo: desde luego. El caso es que el hombre siente dolerle nada donde tampoco alcanza su elocuencia. Nada sin predicados: nada perdido, sino Nada no habida. Y es patente un cambio de g\u00e9nero en una sola letra: aunque sea dif\u00edcil decidir en cu\u00e1l, la del g\u00e9nero o la del Nombre. Y si puede pasarse de la historia al drama en una letra, y en un suspiro de la relaci\u00f3n predicada y relata (antes de hilada) hasta el de sujeto para lo nunca sujetado junto, \u00bfpor qu\u00e9 usar a \u201cun siglo entero\u201d desde la esquina de curtidos curtidores de osos por cazar, para acabar afrontando el dilema del h\u00e9roe avezado a veces que no cupo en las letras de la historia por muy poco, por tan poco, por una o dos letras jam\u00e1s halladas, o por un suspiro perdido en un resquicio entre ellas, nada? <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">Que al hombre en su Escalero nada intermedio se le parece aparecer, entre lo uno y lo otro, sino un nombre entre la boca y el dolor inalcanzable, Tango. Nada perdido, Nada nunca habida. Inamovible como dilema, infranqueable en tanto \u201crelaci\u00f3n en ciernes\u201d, que es decir impaciente queriendo hacer ya relato un lato desgarro a\u00fan sin hilar: hacer relaci\u00f3n de un drama de voz en trance de romper a monologar, como si ya se hubiera encontrado as\u00ed, habl\u00e1ndose, hogar de esa \u201cs\u00edntesis\u201d que en castellano se llama composici\u00f3n. Composici\u00f3n de lugar donde quepa, desde luego, hacer relaci\u00f3n de acontecimientos: salvo de \u00e9se. Escenario de historias, jard\u00edn que d\u00e9 lugar a lo que no es, escritura: \u201cser el Relator\u201d&#8230; entre otros. Entre otros seres con espinas, aromas, naranjas, crisantemos y almorranas. Y alguno, con pensamientos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">Mas para eso \u00bfcabe otro que esperar? S\u00ed, creer desde ya que, desde luego, habr\u00e1 habido tal evidencia clara y distinta desde siempre como esta calima mediterr\u00e1nea, este azulejo al parecer craquelado, roto al parecer. Y haberlo cre\u00eddo, desde luego, desde antes. Que no es el caso. Y no es que el hombre no se haga esperanzas: es que se las hace pero no lo olvida, es que no se olvida en su recordarse haci\u00e9ndose esperanzas. Ma\u00f1ana a ma\u00f1ana como pelda\u00f1o a pelda\u00f1o de&#8230; \u00bfun Escalero? No, que ese nombre ya est\u00e1 ocupado, por Algo acabado. Que se acab\u00f3 cuando Ella encontr\u00f3 su nombre. Sin m\u00e1s que cambiarle una letra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><span style=\"color: #b8b1b1;\">&amp;<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Piensa el hombre si la famosa claridad mediterr\u00e1nea, tajante entre luz y sombra, pasar\u00e1 a modo de valla entre su paisaje y su memoria \u00bfDeshecho uno y la otra por hacer? \u00bfViceversa? 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