Casado y sobreseído

Un caso de eutanasia conyugal pero sin disfrazar esta vez ni aplazarla en el acto un día tras otro, a solas y sin asistencia de médico alguno. Como quien dice casado y sobreseído a una, y sin necesitar estar presente ni ser doctor en verdad para saber lo que es eso, uno de los asistentes en el acto pero electoral da en asegurar vehemente con sólo haber pasado un caso semejante que la vida es un derecho a defender y propagar de cualquier modo donde haya ocasión. Tan convincente que dan ganas de irse corriendo en el acto del acto y a poder ser juntos a propagarla por adelantado, por no dejar deudas si entretanto te mueres por derecho sin más, si ya no predicando allí mismo con el ejemplo en forma de vida muriéndose de risa naturalmente sin paliativos. Pero aun así de cualquier modo sería forzoso agradecerle eternamente su ayuda en el acto desde luego, siempre que tal cosa sea posible, ya que aún para entonces lo tendrá todo por derecho tan merecido como perdido.

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