Salvajes pero buenos (el orgasmo de Rousseau)

Que alguien diga que se muere por salir a dar una vuelta en la actualidad no sólo es comprensible figuradamente hablando, sino literalmente incuestionable. Sobre todo porque no estaría ya en tal caso él solo, sino entre multitud de otros, y gentío, y hasta apiñado guardando las distancias más o menos como en Josafat. Pues desde que se proclamó la Nueva Normalidad  Socio-Sanitaria y con tantas restricciones a la movilidad, como en cualquier otro estado del movimiento impuesto por fuerza mayor en el actual estado NNSS parece comprensible si algunos sienten que se ahogan hablando figuradamente más que otros, como dice la prensa que sabe de lo que habla conque habrá que figurárselo verdad. Y por ende no menos  disculpable y aun justificable  que necesiten con urgencia algo o alguien que les dé aliento y un respiro aunque sea maquinalmente, o se van a morir, hablando aún figuradamente claro. De manera que al final, y como se anunciaba ya desde el principio, hoy no sólo es comprensible y por tanto disculpable y hasta elogiable apurando un poco la copa que alguien se muera por salir a dar una vuelta en la actualidad. Sino literalmente incuestionable.

       Así las cosas es lógico y natural querer volver a la naturaleza por el camino más corto, ecológicamente asfaltado como es natural, y como es lógico sin pensarlo dos veces conque ya estamos yendo, que luego hay atasco y la gente se mata por ir de vuelta. Con que ya está trayendo también sus bondades pandémicas ese vaciado literal de media España a ésta otra de los medios vacía, figuradamente hablando, entre otras cosas de prensa literalmente hasta ahora. Que en estos últimos tiempos entre las cerradas silentes de derruídas paredes y los yugos sin yunta pendientes de los muros descarnados sin que ni Dios aparezca, sólo la piedra, y las hoces melladas y la zoqueta ya inútil, y los zoquetes no menos pendientes de tan baldíos arados o las aradas baldías que tanto montan sobre todo en adjetivos, oh, la luz de la ilustración hace tanto añorada en prensa por fin ha aparecido a todo color por los campos, de la primavera al otoño y de Sahagún a Balazote en busca de sus ancestros, y de la noche a la mañana héla, héla ahí por cerros y por bancales, por  longueras o salobrales saltando la noticia reportable y el reportaje notable hélo, hélo por do viene tocando el tambor del rotativo llano, sin dar descanso a la mano o meneando fulminante el yerro insano depende, de la hora de la cita o viceverso en prosa pero el caso es que de hacérselo a ella en estos Últimos Días de la prensa en pos hello, hello, aquí mire a la cámara abuelo, la luz de la ilustración en prensa por fin ha llegado, ha pasado, sí, y se ha ido claro redoblando como llegó, tan deprisa que todo se diría sucesivamente un suceso único por duplicado soñado de la cruda realidad,  y simultáneamente por única realidad de un sueño que nos hubiera dejado para siempre, oh, solos por duplicado, ah, pero ya con ánimos y con ánimas redoblados y redobladas por doquier, uhh, ante lo que aún pudiera estar por venir en tan aciagos tiempos.

                                                                   *

         Que tras la ilustración de la enciclopedia siguiendo a Guguel y la Viquipedia también tenía que llegar y ha llegado, sí, ha pasado y no se va, de hecho se está quedando con todos nosotros, por aldeas y collados galopante el romanticismo en sus 4×4 cien por cien naturales con conexión a la red y un güifi salvajes, y sin hablar del bueno de Rusó que cada uno lleva dentro. Pues como tampoco hay bien que por mal no venga, con el rebrote pandémico de amores a lo natural en la España desierta ya por cerros y cerradas donde reinaban silentes las nubes y los chaparros, y los azules sin tacha y los vientos sin más cantos que los duros del camino imperturbables al paso de otros siglos y otras bestias ya se escuchan de nuevo pasos humanos por dondequieran, ya por sembrados o por baldíos de su patria que tanto monta donde ya sólo se oyera arruarse al jabalí y zurear las torcaces de nuevo resuenan risas y voces por doquier, ah, y por las umbrías de las arrañales vuelve a oírse rumorosos cómo corren con el viento por las hojas y el agua por los regueros los reguetones, cómo con el canto de las aves se suman en armonía cuadrafónica del todo, oh, porque juntos suman cuatro, ah, y porque en su cuadra remoto, de allén la vega vacía, hasta algún que otro asno se diría pues les responde y a tono que podría escuchar las quejas más tristes esta noche hasta por las orejas salvo los de la guardia civil, no habiendo, que ya tienen todoterrenos y pasan de vez en cuando a ver cómo va este siglo mientras viejos y sufridos aun los álamos temblones se estremecen bajo los astros y tiritan en la noche los cristales a lo lejos, que en esta España desierta que ya sólo en la paz de los sepulcros creía, uhh, donde ya sólo se oyera ulular la lechuza o piñonear la perdiz sin otro acompañamiento que un trisar acaso de golondrinas, y entre aromas a chunjaras y arretachún por doquier el crotorar delostitú la cigüeña marcando el komomó latía y lento paso de las estaciones, ah, en la calmachún sin palabras cunachún de pensamientos chuchún como de malvas y del subemelató petronco de la acuciante ortiga como de la dulce morachún,  oh, otra vez a la reconquistachún de la tierrachún se escuchatachún a un paso ligerochún quechún anuncia ya en sukapagal tratoragüelo, kenoigu namierdai miakegrito marchita de floridos capullos que entre chirridos de grillos y resiflar de culebras despavorihhh ya entre zarzas y majuelos y tapaculos en ciernes vuelven a volar por  hoces y por majadas asustadas las carreras, y de alivio acaso los suspiros pues como en una epidemia de primaveras rebrota por dondequiera como es lógico el amor a lo natural, y como es natural al amor de los altavoces entre nuevas eloísas y salvajes pero buenos naturalmente desatados como sujetos con aifón o sin bozal, por docenas o por cientos llueva o truene hasta empaparse en la materia como locos por hollar adentrándose por todas las sendas del conocimiento hasta el bíblico, oh Señor, con tal de penetrarse pero bien en todos los santos campos y las eras todas de su España inclusos los camposantos, ah, cómo no se iba a escuchar donde reinara un silencio de biblioteca rural que ya resuenan de nuevo gritos y susurros otra vez salvo en los cineclubs, en ambos casos no habiendo, oh, que ya por vegas y por oteros se alzan clamorosos de los juncales bajo mimbreros, por esplegares y gamonales como un gigantesco enjambre de abejas con suerte, o que el Señor nos ampare, otros mil tan dulces himnos y canoros a las sencillas alegrías de vivir sin ataduras entre otros y entre otras, como es natural, sacudírselas ya sin más bajo los sotos o al raso, ya con despacio en apriscos enzarzados o parideras hundidas donde se oye patria tu aflicción por tanto triste concierto que dan ante tanto muerto la salsa y el reguetón, ya como seres nacidos libres pero que mucho y sin trabas ni forceps que para qué de los horrores de la civilización, oh, horros de todos ellos y horras naturalmente que son lanzarse ya arrastrando como zorra por rastrojo sus narices tras la liebre cuesta abajo o el conejo cuesta arriba, por la suerte a rajalomo, babeante tras de sí a una furiosa jauría y enceguecida por la yerba tal vez, tal otra ya por aradas o por yermos como genios de botella tras siglos de privación, salta a la vista, recién desembotellados por los contornos saltar cual cabritillas por barrancas y almenaras, por bardas y  por mojones como auténticos cabrones o en todo caso interinos brincando como almas que llevara el diablo a su taller por acabar de adiestrarlas  y porque  verde que te quiero verde, verdes las han segao, esfumados ya los polvos fantasmales y dispersos del entusiasmo primero ya se les ve venir a la media legua por las eras a través como ánimas en penas, de dos en dos o a docenas divagar a la ventura ya aifoneando boñigas clic, ya fotomatoneando ermitas como bellotas clac y riscos como cruceros o rematando clic clac algún olmo a fotografiosis por charcazos o pedregales, ya a la legua y media por rodales y navajos jadeantes, por maduros o por torpes teñido ya en gris arcilla algún pelo y algún mono de camuflaje acribillar los zorzales y los acebos un rato, disparar a las perdices por error y por  gazapo a algún gato pero ya porque no se ve, ya por la falta de luces con las sombras al caer de vuelta de todo y nada, al amor de los hogares centenarios de alquiler, sosegadas ya las sienes teñidas de blancas nieves con el fervor renacido de otro nuevo amanecer alimentar aún las llamas juveniles de paelleros al viento, de  chuletas al sarmiento como es lógico al amor de la chopera y del autorradio encendido, como es natural, ya por hamacas y esteras, ya por huertas y corrales reavivar viejas pasiones en el acto y en chándal ya por el póquer ya por la radial, ya por la brisca no, ya chispeantes las viejas mechas teñidas de seda que monas sí quedan atizar viejas ascuas de paseo hasta la ermita o al amor del lavadero en pugna con el revuelo de cotorras coloridas y el vano correr del agua, que ya nada lavará, por ahuyentar la presencia estrepitosa y molesta de gorriones forasteros y palomas que invadidos, ah, de tal tristeza tan cul que queda guay en la nube clic sobre el campanario o bajo las tejas clac y hasta en los huecos de las paredes de piedra ya se esconden como el día ruborizados por donde puedan, como la luna a hurtadillas pálida y demudada ya intentan escapar al amparo de las lomas con el viento hacia poniente, hasta las Indias acaso, entre sombras de calaveras en vela de pana desemboinada y horquillas bajo los velos de nicasios y filomenas que desfilan entre los muros derruídos de la ermita, de plácidos y felicísimas que así se las prometieron allí mismo y en su nombre ante el altar agrietado de la Soledad,  o de la Vega, o de las otras once mil vírgenes ajadas y ya marchitas por el polvo bajo el ciprés más en vano porque al son de sus tachunes, perseguidos de una hueste de sorayas y bradipites, lindísimas yeunises y hermosos güilsontersites ya les hostigan y arrean por labor o por barbecho, entre aliagas o saúcos ya los azuzan por la madre arreo hasta los bordes del tajo sobre lo negro y empujan,  ya se revuelven y giran en tornados clic como párpados clac en una tormentosa pesadilla por la vegachún adelante, por casillos y chunpajares ya se arremolichún en frontochunes y pilones, y arrebatochún por los callechunes y por tachunvanes y por cámaras y zachunguanes en buscatachún de algún ancestro superviviente aún, a diestro como a siniestro sin dejar orza ni cesto ni trébede ni botija sin revolver ya se arrastran por la gatera, ya por la chimenea se levantan y congregan en su nubeclac, y otra vez clic se lanzan rumbo a otra vez de nuevo como almas que llevara el diablo a su taller envidioso por copiarlas pero ya, mas en vano porque ya arramblando con todo por delante como posesos, ya con lo que se pueda por detrás y sin encomendarse ni a él ya se vuelven y le acosan y persiguen al mismísimo Azazel en su corcel de hojalata que llaman por su bravura el temido en todo bar conocido del uno al otro confín por su destreza de oído aparcando el bergantín, ya  en sus carros de combate trucado contra el hastío con sus chillonas sirenas de coloretes requetepuestas encima, y dadas sus luces cortas,  por cegales y por trochas ya se azuzan y lo corren por almarcha o por montío, por páramos o en poblado aúllando como demonios en un máster de diseño cornamental por travesañas y esquinas atropellando gallinas y ya tirando de paso las támaras apiladas, ya lanzando jabalinas a veinte metros de golpe, ya de allén los cabezos escondidos por si acaso de la sierra se adivina entre algares y asomadas por tozales o quebradas que yachún,  como el alba triunfal y ubicuachún como el pedrisco atronatachún imparable en su chunchún, quechún, montañas nevadas y drones al viento ya vuelven a marchar por do solían salvajes pero buenos bajo el nublado sin inmutarse, cara al sol sin pestañear por labrantíos y eriales,  por veredas y casares dejando huella a su paso por toda su amada tierra en este difícil trance, y tanto, y tan honda que aun cargando con tal pesar y la ayuda solidaria de la prensa encima por callejuelas y plazas y la taberna a pleno pulmón al son alegre del emepetrés,  libres y sin trabas higiénicas ni efepedós, a este paso saludable pronto será imborrable en verdad, y al fin se verá de nuevo ésta nuestra España bacía suya  tan colmada y rebosante al menos de saliva que literal o figuradamente hablando va a ser para morirse de sublimidad al instante. Y si no, al tiempo. Pero de alguna otra cosa que será ley de vida y nadie tendrá que sentirse responsable, como ahora.

Conque todo volverá como es lógico a su ser natural, volverá lógicamente su añorado estado del movimiento sin trabas y como es natural de la movida inamovible a perpetuidad, y al fin cuantos y cuantas hayamos quedado de ellos y de ellas volverán en bandas victoriosas al paso alegre de sus chats a informar junto a sus compañeros que hacen guardia como los primeros dónde iba a ser, donde les hallarán las muertes si les llegan a tiempo de editar el comentario cómo iba a ser,  cara al solo país y la sola tierra devastada que conocen todos a una grande y libre de virus como pantalla de aifón, y  de subírsenos a cinco jejés por segundo a las nubes y hasta en televisión venirse arriba, arriba encuadres a vencer eso sí noventa grados porque en pantalla empieza a amanecer figuradamente hablando como es lógico pero al menos allí, que como es natural, algo es algo.


Febrero de 2021

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Contra nuncios superfluos (notas en noche de confinamiento sin fin)

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