DOCTOS DE CAPIROTE

Ya sólo les falta el capirote verde, porque togas y birretes llevan. Una pena que se jubilara Ratzinger, ahora que el santo oficio de escrutar escritos vuelve a estar de actualidad políticamente hablando. Aunque ya no de quién tiene en ella la última palabra tan solamente, tampoco de cómo habrá accedido de grado sin consultarla para abandonarla en el acto docto de una voz por todas. Sino de cómo será posible aún hoy en día algo así, que es lo que de verdad interesa y sin duda un caso digno de inquisición.

Pues no siendo el necio de bordón que en griego es idiotés y se entiende solo (vid. Quevedo, F., Genealogía del modorro donde clama al cielo, passim), sólo un poseído por todos los diablos puede pretender en pleno acceso de palabra al menos que ya pasó todo lo que tenía pasar, y haber accedido solo a lo que sólo se otorga, sin darse por turno como ella ni haber probado el valor de tomarse a solas como quien dice en el acto; y que habiendo concluido su acceso a lo que se le enseñó en regla, es evidencia sangrante en su caso que no tiene que acceder a nada más. Porque habiendo accedido a enseñar lo que enseña cuanto aprendió sobre el papel, aunque sea a distancia, en ese penúltimo acto queda demostrado de sobras que ya no tiene nada que ocultar ni que enseñar, y que no hay más que hablar porque no tiene nada más a lo que acceder y no accede porque no hay más que hablar.

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Y no siendo el necio de bordón, seguro que él sólo tiene toda la razón por turno y es quien mejor nos puede representar hoy, porque aquí salta a la vista que no hay más que hablar de que no hay más que hablar para que ya no haya más que hablar desde que accedimos a vivir en este acceso de democracia de palabra al menos tan ilimitado textualmente hablando como oralmente contextualizando, a la hora de poder resituar cualquiera como quien dice el dicho ajeno en su propio decir o viceverso en prosa. Eso sí, como para acceder a doctor o al menos especialista alguno con maestría, también previa cita de la cita previa de las urnas o la voz del pueblo entre comillas para acceder a cualquier parlamento con los capacitados para hablar por otros concitando, claro, razones y voluntades como un solo hombre aunque sólo si es de palabra, o varios pero todos de una sola palabra.

Que aunque no parezca lo mismo es por ser lo que se dice académicamente hablando una misma variable -y más cuando lo dicen más de uno en su tesis doctoral- idealmente funcional como ideal en funciones lo mismo de tarde/noche decepcionante que de ayer/mañana prometedor, políticamente hablando en la barra/barro o como ideal del yo académicamente hablando en el barro/barra. Que es decir un yo prácticamente ideal tan idealmente practicable como quien dice por mi yo como tu tú como por tu yo como me too, más los apartes psicológicos con entretenidos entremeses bailables jugando al yoyó a compás con el tutú a conjugar, o lo que es decir conjugando con todos que es gerundio: y ateniense o gerundense, el modo ideal de república vigente con ideales funcionales conjugables de todos modos en el acto con el acto según vaya yendo el acto, aun sin haberlo. Que no hay sino ver un noticiero catalán o belga según.

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Por pura coincidencia el mismo variable ideal que por mera coherencia, libre de imposiciones y sin albacea, pasado el triste tránsito de la Transición permite hoy en España a más de un intelectual orgánico reorganizar la percepción de sus haberes sidos sin saber cómo en un mismo variable haber ido, de continuo discreto, siendo por partes del todo existencialista sartriano en los sesenta a los veinte, marxista crítico a los treinta en los setenta, a los cuarenta en los ochenta y como sólo es justamente un medio, pragmático analista del lenguaje tan convencido de sí como la vaca de Hempel, por exclusión de cualquier otro como autor de su ser uno mismo variable, y en fin tan desencantado deconstructivista en los noventa con cincuenta como constructivista a los cien con sesenta para redondear, como el péndulo de Foucault a Vigotsky y vuelta y con toda la razón por turno, figurándose su palabra como una misma variable que se puede decir que ha sido lo mismo su vida entera por momentos como bajada por siempre continuamente según. O ya puestos a doctores visto que lo que Dios no da el barrio de Salamanca sí lo presta, como una función discreta de continuo, en que cualquier espectador estaría de acuerdo, pero de continuo a discreción, sobre todo en lo que quede entre tú y yo como quien dice: lo que se dice, claro, toda una tesis pongamos que prepostmoderna. Que es decir que hay una manera de hablar en la actualidad común a cualquiera, y colegible mente colectiva, que se diga lo que se diga viene siendo decir sin interrupción desde que hay memoria histórica interrumpiendo sin decir en la palabra ajena, valga la redundancia, en cualquier momento y modo a discreción pero de continuo, y siempre entre comillas pero no de verdad como las de siempre sino como las de ahora, entre comillas.

Porque lo mismo no parece lo mismo ser uno mismo variable como quien dice en culto y vulgarmente hablando veleta de torre o putón verbenero. Pero este ideal académico platónicamente hablando de lo que es decir originalmente, que será un decir desde luego pero ya doctorado en la actualidad de su idea a perpetuidad, es el mismo ideal de estado invariablemente variable como estado de la Transición o del Movimiento al que en una democracia semejante por lo menos de democracia semejamos acceder todos tan ricamente, como reyes o catedráticos eméritos, cada día más y sin oposición. Aunque eso sí con esfuerzo y mucho, mucho teletrabajo aunque sea inapreciable a distancia como el de cualquier prometedor prohombre exsimio, que es decir entretanto mimetizando como quien dice todo lo que se dice como un auténtico prosimio postprehistórico, o lo que es decir semejando, en una palabra, lo que es decir.

Y por más que semejante acoplamiento semejado pueda corresponder en este caso a un tipo que se llama casado, y con toda razón aunque sea por turno, sobreseído, sigue siendo sin duda digno de inquisición y una pena ahora que Ratzinger se ha jubilado. Porque no siendo el necio de bordón que nunca es él, qué enajenado en pleno acceso querría aún acceder a querer acceder a toda costa a un puesto de semejante semejado poniéndose en lo mejor infernal y que exige, como Dios misericordioso siempre ofrece alternativa hasta en el quinto infierno, una de dos: o bien perecer de inmediato como quien dice menos que nadie no siendo uno, o bien oír un ruido de continuo simulando un escuchar discreto palabra por palabra, hasta el fin de los días, a otros semejantes semejando hablar alrededor con no menor maestría en fingimiento sin tenerla, o perdón, no teniendo un master ni en inglés adelantado por señas para autistas por que se vayan enterando de lo que se pierden: la divina palabra aun en el peor de los infiernos, que en último término siempre es el penúltimo en espera de perdón o perdón, estanbayando que es gerundio, al intérprete adecuado que la cite para llevarla a la culminación en el acto pero en el segundo siguiente, que de seguido será no menos el siguiente segundo como quien dice. Palabra de dios figuradamente hablando, si lo sabré yo que he estado allí literalmente ensordeciendo como quien dice de paso.

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           Aunque sólo prestada, ojo, que ya no estamos en una teocracia tebana por la gracia de Dios sino en democracia hispana como Edipo en Tebas, sin complejos. Donde la apropiación simbólica del patrón verbal y sobre todo de su varote mágico, el de medir las palabras en el acto por su acceso a la reproducción desde luego sigue siendo tema fundamental que entra para examen como poliafonía sinfónica crónica, coralidad analítica y coanalidad coral, o competencia lingüística versus concurso discursivo (sólo para subir nota); aunque hoy no, mañana, y no en Junio sino en las calendas griegas, y nunca en el claustro sino en el parlamento.

O al menos nunca en cuarenta años no plagiando sino poniendo en contexto apropiado ideas ajenas, a empezar por la democracia; o viceverso en prosa, reponiendo en boca de todos las palabras apropiadas para que se repusieran de la dictadura que se las imponía; o mejor ambas a la vez en viceverso y en viceprosa, para no privarse de nada público ni publicando porque en boca de estos posthumanistas nada de los humanos es ajeno como en la propia Hacienda, por coherencia ab intestato (vid. Montoro & Montero 2018, De la imposición de sucesiones retroactivamente proactivas, pp. 69 o 96). Pero menos que nada cualquier palabra dada que se cumpla, porque eso es un prodigio cumplido históricamente hablando que como es natural apenas se da, y que como es lógico apenas se da hay que aprovecharlo, como es natural, de cualquier modo apropiado históricamente hablando: que es decir cumpliendo como quien dice cualquier palabra dada con lo que le faltara durante cuarenta años, quién lo diría en la actualidad, quien la dijera en la actualidad.

Cumpliéndose los cuales años fascinantes de diálogo en cuarentena, en los segundos siguientes a la monolítica dictadura monológica, ahora resulta que lo del dialogismo lo diría usted pero no en serio o en serio pero no usted, la opera aperta era bufa, y la polifonía según. Y que el único que hacía honor a su nombre era Eco, Hu. Y que el conocimiento cocolaborativo y el pensamiento verbal coconstructivo se esfuman en cuanto aparece el coco de verdad por los tribunales, porque el correlato lectivo del relato colectivo no era un cumplido lector modelo, sino un modelo de colector cumplido. Y que el etcétera no era etcétera porque los demás semejantes también eran semejantes semejantes, y también correlatores gramaticales simultáneos relativamente hablando correlativos, conque el que convenga por detrás que arree, y el que más cochifle por delante, concapador con cumlaude.

Que como competencia lingüística entre cohablantes colaudatorios parece darle o perdón, condonarle la razón copóstumamente a Chomsky Noam y Smith Adam (nª ed. hoy mismo), y ser al final algo congénito desde un principio irrefutable desde luego, como pongamos la competencia generativa para generar, por delante o por detrás y por la derecha o por la izquierda de determinados determinantes, preocupantes ocupantes nominales nominándose para el puesto pronominal de yo protagonista de la frase histórica en primera persona, como es lógico y natural, como pronombre eximio o como prohombre exsimio según pero siempre con una maestría acreditada. O mejor aún la competencia histórica del mono postdarvinista para protagonizar entretanto una odisea del despacho jugando a la taba con huesos impresos, a ver si cae la combinación afortunada y entre las runas de la inteligencia deconstructiva nace la coconstructiva al compás del más hermoso connubio azul gangrena.

Por no hablar a estas alturas de los hablantes conatales de la lengua bífida de Espinosa/Spinoza, ibero de pura cepa, que se diga lo que se diga siempre quiere decir algo históricamente original a los nativos, aunque como es natural, sólo conativamente hablando. Y equilicuá, con sólo repartir desde luego por principio el conato de decir entre el cohablante nativo comuerto pero no del todo, lo justo para transmitir sus penúltimas palabras que incluso dichas aún querrán decir, y el hablante conativo covivo como el que más para acabar de rematarlas en su lugar como quien dice sin quedarse en el sitio. Y listo, el caso ideal de todo casado y con todo, además a la vez, sobreseído, y encima con señas para demostrarlo por señas. Porque un conato es un conato y querer es poder, y cuando lo que se quiere es poder no digamos. Porque ya si lo que se quiere poder es querer decir, ni hablamos: que eso se cumple y se entiende solo en el acto como cualquier dialecto dialéctico singularmente universal, pongamos el idiotés que se entiende solo aunque sólo en griego.

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Y el caso es que algo me suena, como a voz ajena que se alzara remota de las profundidades de una maraña intertextual… ¡ya caigo!: es la mía, tiene cuarenta años menos y aún más pelo de tonta, y está a punto de oír cómo un director de maestrías varias que suele decir urgir por instar le urge a retirar de la pared al instante, y que de allí no vuelva, un panfletillo difamatorio por ser plagio del diccionario que es obra de coautoría colegiblemente colectiva, luego en alguna parte suya; en concreto esta vez las páginas donde define instar y urgir, que no adjunta, más una copia adjunta del acta del departamento en que urge al claustro a tomar medidas porque la situación le insta a ello, por señas la pobre siendo muda como él, conque al cabo se entienden. Que es la escena más o menos correlatada porque ya se sabe, la apropiación simbólica correlativa ha de traer como correlato del relato el ir siendo subjetivamente creativa para haber venido siendo creadora de intersubjetividad, y más o menos colegible mente colectiva.

            Aunque eran otros tiempos, ah, y qué tiempos aquéllos que eran otros como se es otro en general, no siendo uno en particular. Con sus consignas que mataban, en general a otro en particular, y sus orgasmos que querían decir, en particular ahora o nunca aunque nunca ahora, generalmente ocupados como siempre en particular generando género como ahora, nunca. Con su llover discreto de continuo y su yo viendo, y sus pinchos de ajo y agua al aroma de ojos tiernos empapados en sal pero de aquí y no vuelvas, y su psicología profunda del hombre/mujer de aquí o de allá saliendo a la superficie insondable de la barra a respirar pura cafeteremia platónica y ahogándose entre bombas de humos, muchos humos, con sus conversos al diálogo arrepentidos y sus santipotros y sus grilletes y sus capirotes verdes ¿o eran negros?, con tantos humos se me confunde todo. Pero sí recuerdo sin error posible, como si fuera hoy, que hoy no era. Por mucho que se parezca como unos semejantes semejantes a otros.

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           Y es que a diferencia de cualquier doctorado español cum fraude o fraudis causa (depende de la edad), que siempre tiene el culo sentando cátedra justo en el único problema -conque no puede verlo, al menos con ese ojo clínico que exige el ser doctor – yo tengo desde entonces un problema único en el culo: que no para de pensar en cómo es posible sentar la cabeza para ponerse a pensar tranquilamente consigo mismo como problema exclusivo, o sea con el culo, cómo sentar la cabeza en general aprendiendo a ponerse en el lugar del otro en particular, y sobre todo, a la hora de hacer sus necesidades privadas pública virtud; por ejemplo la necesidad de otro por quien sentar la cabeza para pensar con el culo, en lógica consecuencia, cómo sentar cabeza y culo a dialogar en la misma cabeza, o culo, o para no discutir donde está la virtud, que daría mal ejemplo, en el medio justo donde está la virtud que es decir, bien mirado, el ombligo.

Y sí, ya sé que nadie podría decir hoy en España que eso tenga aún algo que ver con lo que ocurre en el oficio intelectual y sus publicaciones, e incluso el porqué, por qué no decirlo. Pero de algo hay que hablar o pereceremos todos, ¿cómo era eso, Pérez, lo de su tesis?, ah, sí, pablis orperis; que si no recuerdo mal porque le cito de oídas es latín y viene a decir que, o publicar pablo, o ser pérez pueblo. O mejor todo casado, para no privarse de nada público ni publicando.

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           Pero que no se me entienda mal, o escribiré otro artículo para aclararlo: Dios me libre de poner en cuestión y menos por escrito que ir articulando el conocimiento paso a paso, aunque sean minúsculos como letras, es mejor hablando en prosa que cualquier intuición de todo un ideal de una vez por todas: que suele acabar con todas de una vez en poéticas ruinas ideales para decorar solares políticamente hablando. Y que vísteme despacio que tengo prisa y adelantar poquito pero sin parar, como quien dice a megabocaditos pero en inglés, eso es invocar en culto aunque sea laico un sistema de continuo discreto pero a discreción de continuo porque es el que suele llevar más lejos, incluso a descubrirse ante sí mismo como pensamiento maquinalmente verbal. Pero hasta un analfabeto griego tendrá que reconocer que precisamente esos pasos por articular y esas abreviaturas por adelantar en cualquier carrera no vienen siendo las más acertadas, y que por decirlo en una abreviatura poética que es otra cosa siempre impaciente, un progreso que se articula como I+D+iota parece desde luego destinado desde un principio semejante a entenderse él solo como cualquier artículo universitario (vid. p.ej. Palomo, J., Del guiso guisando de los toros, en particular su largo apéndice).

Que clonar ovejas será un progreso, y bálame Dios que no seré yo quien lo discuta en tu nombre siendo tú el Autor clonado. Ni que clonar pronombres a toro pasado es de antiguo más barato y eficiente, como sabe cualquier doctorando hasta en España, no sólo en términos de presupuestos, teóricos por supuesto, sino de enunciados propuestos y tan prácticamente disponibles en régimen de alquiler sin necesidad de alimentar burbujas especulativas que luego explotan, conque mejor explotarlas antes. Figura ésta, y qué mejor ejemplo, que lo mismo vale por el mismo precio para una palabra rota que para un hablar descosido en dos, y para seguir construyendo lo mismo adosados pero ya no dos a dos, sino de tres en tres cientos, que más modelos dialógicos o dialécticos especulando por puro reflejo de lo que es hablar adosados pero por turno ya no dos pronombres sino tres: tú, yo, y él, el insondable guión del Yotuyel (marca patentada como España).

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Y que viene al caso, aunque lo mismo no parezca lo mismo, de la tesis de Sánchez, P. y la antítesis de Sánchez, M., su nuestro himno. Con conclusión sintética apropiada aunque suene a espinosa en que todo conato de apropiación de letras como de silencios, ambos colectivos por colegibles y viceversa, es apropiada toda vez que resulten apropiados a su vez una vez apropiados a la suya. Ya que como saben hoy hasta los feministos de cualquier género un conato es un conato, y lo que no es un sí quiero decir no quiero no es un no decir sí quiero, sino un sí decir no quiero. Con que se quiere decir que tan querer decir es el callar como el decir y el latido como el estribillo se mire como se mire porque, bien mirado en su justo medio y como quien dice en el ombligo del tiempo, en la actualidad todo habrá querido decir siempre en un futuro perfecto como hoy que todo habrá querido decir en la actualidad algo más sin haber podido a la posteridad, por falta de tiempo por exceso de tiempos a cumplir como quien dice en cualquier momento. Conque nada mejor pudiendo que poder por la anterioridad, por la posterioridad y por todos mis compañeros por delante y por detrás políticamente hablando, claro, de lo que es apropiado en general propiamente hablando: que es decir hablar por uno mismo y no otro y que valga por los dos, en A y en B. Pongamos como dos voces en una sola arrimadas, pero en prosa, sí española y no nocatalana que cuenta el doble, que es quien tiene que contar en estos casos pero en éste además por duplicado.

O la maestría de Cifuentes, la del sabinar enhiesto y las cien fuentes adosadas como voces cantarinas a discurso sin autor, en hacer valer un nombre por otro para el mismo lugar común o un lugar común por otro para la misma firma, pongamos la marca España por volver al lugar común a cualquiera de los Sánchez, P. o M. Y que de caber en ella apropiación de autoría como en cualquier marca, sólo por haberla sacado alguien al mercado, ésa es la tesis de Sánchez que me preocuparía a mí pero porque yo tengo un problema único en el culo, que no quiere sentar cabeza de una vez y una voz por todas ni con fabada.

Y porque hoy en la Marca España con lo que hemos progresado more i+d+iota desde la Marca Hispanica, sobre todo en Cataluña, vista así la cosa resultaría sangrantemente irónica aunque eso sí, sólo tan pronto lo dijera algún yo prudentemente ilocalizable en las cartas de marear del Yotuyel profundo: que fundándose el progreso político en una colectividad colegible por todos, y no por círculos de iniciados sin fin pero entretanto con todos los medios desde que no hay escribas sino imprenta, o sea desde Cisneros en España, ahora la colegibilidad de una tesis a dos voces resultara delito de lesa colectividad, colegible como la voz de todo un pueblo de voces mediante escrutinio de referencias referendas, y precisamente en las colectividades lectivas adalides de la colectividad colegial de todo lo colegible, ante todo los colegios universitarios.

O para que me entienda un abogado incluso venido de los tiempos del Cardenal Cisneros -y por la sangre literal del Verbo juro que sé de quiénes hablo, incluso mejor que cualquier subdirector que les hubiera sobrevivido para contarlo-: sería sangrientamente irónico que la portavocía valiera como profesión y excluyera de acceder a ella al mismo tiempo. Y que saber hablar por otro habilitara ante cualquier tribunal, salvo un tribunal de habilitación para hablar haciendo las veces de otro.

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            Porque ser o no ser la cuestión, ésta es la cuestión, sobre todo cuando el quid de la cuestión es el qui que la plantea. Pongamos donde la única variable invariablemente puesta en cuestión política es el cambio, siempre urgente como es lógico, de un quid pro quo, como es natural, por otro. Que es decir que no digamos ya, ni mú, allá donde se trate sólo de ser o no ser como quien dice quien dice en lo que se habla y en lo que se calla, cuando se cuenta o cuando se exclama en la narración o el diálogo o en la exposición neutral. Porque si ya entramos en la inquisición pura y dura como parece, ni hablamos. Ni callamos, no hay cuestión: y si la hay no es nuestra.   

Y el caso es que todo esto me suena, como a voz remota que se alzara de una maraña intertextual sin fondo como un espejo en que… ¡ya caigo!: es la mía, tiene treinta años menos y aun menos pelo de tonta, aunque aún bastante, y está a punto de oír cómo un director de tesis in pectore le dice que los narcisos, en jarrón, y los poemas en bares y a oscuras; que el texto de una tesis a todas luces tiene que haber podido ser escrito por cualquiera porque ha de ser colegible por cualquiera, que se trata de acceder a la docencia, pero no por cualquiera sino por uno, cualquiera eso sí porque se trata de investigación, cualquiera pero original: palabra de doctor. Si lo sabré yo, que el pectoral era el mío y yo ése director.

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Y porque ya puestos en lo peor a ser esdrújulos, literalmente hablando en términos académicos se puede ser esquizofrénico o simpático, como en política, pero no las dos a una como en política y en la academia, a una voz poliafónica a medias o a media voz por duplicado, claro. No sólo porque un simpático esquizofrénico lógicamente hablando es literalmente imposible, que sería lo de menos donde querer es poder sobre todo figuradamente hablando; lo mismo sobre un trabajo escrito en algún incierto curso de maestría que en curso cierto de maestría en no escribir ni trabajar pero parecerlo hasta llegar al poder, incluso, de parecérselo a sí mismo con maestría alguno de ellos por lo menos. Ni porque científicamente hablando cualquier ecuación del tipo Investigación apasionada + Docencia racionable + idiotismo = preparadigma de docta ignorantia consumanda busca oídos para consumarse, razón aquí pero hoy no, mañana, sea tan irracional como pongamos Convención nacional apasionada + Nacimiento nocionalmente conveniente (+ nifu/nifa neutral para no ofender) = CNN (+ n news).

O abreviando que es gerundio, y más habiendo prisa por alcanzar el poder de sumar sin restar ni rastro de los sumandos en la consumación, Ciudad de nacimiento por cálculo +Ano de nacimiento calculador (+ silencio que rodamos en plural) = Ciudadanos por nacimiento personalmente calculado o por apasionada convención nacional, a convenir como el mejor alcalde de Zalamea o de Barcelona, a conveniencia. Y aunque aquí lo mismo parezca que no parezca lo mismo[1], como ecuación racioemocional o patoracionable (sobre todo a la naranja) vale por modelo de un tipo necional-sociolisto de tal inteligencia emocional que todos reconocemos a estas alturas de sobras, por necimiento o por ensuciación de ideas sin el menor rastro de duda ni de idea, salvo errata; y el que no, será porque no entienda ni su ser colectivo colegible como cualquiera ni a él mismo como un idiota.

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Aun así no se trata sólo de eso, tratándose de lo que se trata en un simpático esquizofrénico que es su imposibilidad de ser lo que parece porque no puede ser, pero también de parecer lo que sea, porque al parecer lo que sea no parece que pueda aparecer por más que se comparezca con cualquier público presente en Cataluña, en España y en Europa además a la vez. Y aunque lo mismo parezca lo mismo en este caso nunca se trata sólo de lo que se trata, que es de lo que se trata. Sino de que haya voces y voces como hay escritos y escritos como hay escrotos, que unos se dejan escrutar con gusto mientras otros tienen el gusto de no dejarse ni tocar, pero por responsabilidad al actuar y conocimiento de su función, o sea por tocarle los escrotinios a otro que da gusto, como siempre, cuando cada cual se atiene a su papel.

Pues en ninguno de esos guiones cabe compatibilizar su protagonista como quien dice apatía por duplicado con emoción doblada, desde Adán y Eva por lo menos, como no sea en un Set en que seguir rodando como armonioso sucedáneo de autor lo que ya viene rodado en realidad como siempre, un fratricidio. Y aun eso cuando convenga, que a este paso de la oca a la naranja no tardará en convenir, sólo como emoción doblada con un doble sentido como protagonista que ya lo hubiera querido Estanislasqui ante el espejo, o Froid ante Estanislaqui por no hablar de Esnitceler en su mismo idioma sobre lo que es un doblaje de autor en original versión. Aunque siempre plausible sin duda mientras aplaudan a una dos por lo menos como ante cualquier convención nacional o personal aunque apasionada, o pasión personal o nacional pero convencional, a conveniencia de continuo discreta. Y donde lo mismo no parece lo mismo heterodoblarse por escrito con alguna que otra maestría que autoplagiarse en una convención de ciudadanos apasionados convencionalmente hablando de viva voz y muerta a la vez, por pura alterofilia, como quien dice entre un primo de ribera primero y un segundo después otro, primo también y de ribera aunque en el fondo literalmente como figura en los carteles: como figura de fondo y lugar común a cualquiera o por lo menos a cualquier primo, tercero o cuarto por no decir énesimo y que nos salga redondo en un estado del movimiento de ir a decir sin principio ni fin alguno, pero ya perpetuamente incuestionable se diga lo que se diga al cabo entre los hablantes conativos de semejante idioma conatal en que siempre habrá querido decirse algo, que siempre habrá querido decirse algo que siempre habrá querido decirse algo.

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Aunque lo mismo sí es lo mismo por lo que lo mismo no puede sintetizarse lo que es analizar un caso clínico para reproducirlo sintéticamente, o no sin que resulte en todo caso un caso genéricamente singular, aunque singularmente genérico en particular en la consulta particular. Ni consumarse como dialéctica histórica de las mil y una historias de la dialéctica entre gramática y filología de cualquier lengua en la mía, ni en alemán traicionado del español ni en germanohispano tundido a mano, ninguna composición de lo que es ponerse y contraponerse como yo o como tú por delante o por detrás como quien dice en cualquier posición por alguna expresa proposición real, que le pregunten a Wittgenstein L. o von Wittgenstein, C. Y por lo mismo que es lo mismo por lo que lo mismo no se puede, como dijera un prepolítico eximio con una maestría indudable, soplar y sorber políticamente hablando: salvo usando como ilustración argumental un dicho castizo para no perderse nada como castiza ilustración, aunque sea en blanco, de lo que es en general argumentar en universal pero en particular en España cualquiera como el que más. O digamos, todo casado con blanco en el fondo pero consigo mismo en figura resultante resaltando además a la vez. Que es para convertirse sin más en Pablo, como Saulo, cayéndose del caballo sin apearse del burro que lleva a cuestas para volver a montarlo todo de película desde el mismo principio pero mejor desde luego. Al menos a decir de tertuliano que, en materia de creer por ser absurdo, es el doctor que cuenta en esta parroquia española con maestría acreditada.

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No, de lo que se trata es de que textualmente hablando de pasión convencional a voces compartida ni siquiera es preciso abrir y hacer abrir tanto la boca para compatibilizarlo simpáticamente todo, confeccionando con simpatía o sin compatía una compasión por el otro sin otro y sin pasión de ninguna clase el pobre, aunque siempre de la misma pudiente y confeccionada en el acto a medida. O sea comedida como ella sola consigo misma a medida que se actúa la pasión en el acto y el acto con pasión lo mismo en Villadiego que en Villadigo, sin hablar de Villaconejas. Con esa pasión racionable desde luego por principio, según el Guión vigente, o pato-lógica de remate y de principio y para completar entretanto, o nacional-nocional de nacimiento por adopción afectiva o afección adoptada, o racional-visceral, que en un reparto de yotúes se resuelve repartiendo vísceras en raciones yo y segregando túes por razones tan secretas como secreciones, o ya documentalmente dramática aunque aún dramáticamente histórica, ya colegible mente colectiva, ya colectivamente colegida, como es natural, dialogando históricamente en primera persona singular o singularmente dialogable de primera.

O en una palabra, esa pasión incontrolable y sin medida por medir y controlar las palabras como útiles de continuo discretos para hacerse el que sabe y el que hace, y el que hace saber que sabe hacer, y lo que se hace y lo que se padece cuando se sabe uno lo que se hace y el que lo hace sin decirlo ni en A ni en B, o sin hacerlo lo dice pero con maestría, o el que dice lo que se dice todo se diga lo que se diga, desde una tesis propia sobre concepciones anticonceptivas ajenas presentada como con don de lenguas a todas luces y voces cuadrafónico incluidas el relincho y el rebuzno a una, hasta un mecagoen el coño de la virgen pakel niño mame mierda en prisión por un delito de odio a la lactosa, pasando por una maestría en depuración de los colectores ocultos en el Cervantes coautor manifiesto de esta lengua actual, empezando por Saavedra claro pero siempre con esa pasión avellanada por decir algo como quien dice por narices, achatada por los dos polos y en medio sin olerse lo que tiene ante sí misma ni en el espejo. Esa que es en fin, y en principio y en los medios, una misma variable pasión que lógicamente hablando ni Cristo aguantaría ni entendería patéticamente tratándose de cagarse racional-emotivamente en su padre para ir preso o a la cruz y librarse de ella, de una voz por todas como quien dice. Esa siempre con causa, afectada en efecto pero con afecto mientras sea efectivo, aunque mejor con tarjeta o por transferencia inconsciente consentida sin pensar en el acto, aunque por compensar sin sentir en un santiamén y que así sea, como nunca, por siempre al menos en los siglos de las siglas y por abreviar amén.

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Y tanto que hemos progresado desde la Marca Hispanica sobre todo en Cataluña/Catalunya en materia de simpáticas esquizofrenias por consinsentimiento universal, pasito a pasito del tipo i+d+iota haciendo equilibrios en la barra del convivir en un sinvivir con sinsentidos sinconsintiéndolos todos mucho, hasta partirnos la cabeza entera para que fuera a juego con el juego en ésta partida como el culo, sin comodín a ojos vistas (por lo menos al mío clínico que en esto tiene de siempre un problema único con los otros, los partidos), así las cosas no podría resultar irónico de ninguna manera que esta sin/con tesis de Sánchez con/sin antítesis en el himno de Sánchez ya no admitiera consíntesis de sinsentido consentido alguno a estas alturas de bajeza, ni con soldadura sincontética de salivilla a sueldo como el de cualquier periodista por su hablar por todos, de continuo discreto pero a discreción de continuo.

Y que tras estos cuarenta segundos años a seguir por cualquiera como el primero es decir esta manera colegible de hablar un nadie concreto, o sea discreto como uno o una cualquiera, por otro no menos discreto, en concreto cualquier otro nadie, todos de continuo en discurso concursal y quien más puje como quien dice capador como lo más natural del mundo históricamente hablando: caso casado y sobreseído a una como dos voces. Aunque en vulgar sin más historia eso sea decir sin decir, por decir así, quítate tú de yo para ponerte de me too invocado en culto pero laico como alterofilia: que como ayer el quirieleison a Yesú, the Jristós Redemptor, es palabra divina que también se entiende sola en cualquier idioma a medias porque después de todo, de tanta inquisición en castellano amante de la verdad revelada en griego latinizando o en inglés concitando según, resulta que al final ha vuelto a ser deporte nacional con pasión, y con razón, y hasta con sus medallas de oro, y su birrete y su toga sobretodo sobre su traje sobre todo negro, y sin sus capirotes verdes para adeptos y adeptas del tumitú descubiertos en prosa encubiertos conversos del to me too.

Y aunque también mi tú como yo encuentra todo esto en general particularmente excesivo y al menos to me too Me: que debe de ser ahora que caigo el nuevo estribillo de Sánchez para el himno nacional convencional porque la emoción no convencional, ni nacional, no consiente estribillos sin sentido como tú, Tú, y tu tú tururú. Y menos pudiendo entonar el tumítumí a coro consentido sin sentido pero con sentimiento, y con sentido aun sin sentimiento por consinsentimiento universal, tan esquizofrénico/simpático como viceverso en prosa al amor de la barra/ el barro en que vivimos políticamente hablando como quien dice como doctos de capirote.

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Y no, no podría resultar irónico porque hoy no habría quien se atreviera a decir en España que en España hoy no hay quien pudiera decir que no dice como quien dice como quien dice, sino como quien dijera yo diría cuando estuviera diciendo si fuera tú. Por si las moscas y las exclusivas de la Sexta, que siempre rondan lo mismo; por si hubiere que alegar ante un juez supremo que hubiera la posibilidad de no haberlo dicho, y porque es como se usa el potencial nacional desde los tiempos pluscuamperfectos de Felipe I el Magnánimo de los González, no de los Jasburgo, cuando salían los primeros abogados de los colegios del Cardenal Cisneros.

Conque con esa historia a las espaldas entenderán que lo primero que se me viene a la cabeza del culo cuando oigo hablar del saneamiento de colectores modelo estancados en la corrupción, con alguna apasionante medida colectiva eficaz colegiblemente con futuros colectores y mirando por ellos, sólo me entren ganas de irme a hacer una cosa por los colectores actuales que nunca podrán hacer por mí, por más que la sienta y mucho como todos ellos juntos: una tesis. Así es que ya me disculparán, simples lectores de duplicados como yo, porque sin más me voy a buscar papel sin doblez en que cumplir el mío de mundo inmundo como coautor simplemente incontestable. Ni con escrutinio mecánico, que en esta materia es una pena aunque sea leve ahora que Ratzinger se ha jubilado, conque tan santo oficio tendrían que desempeñarlo forzosamente sus sucesores como es natural políticamente hablando. Pero qué se le va a hacer, conque me voy a hacer lo mío como quien dice por si acaso que es lo suyo, y váyase usted a saber si escrutando escrutando alguien descubre porque le sale de sus escrutinios que también yo estaba aquí hablando por otros, pero sin maestría acreditada.

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[1] Vid. Camaleónidas Nikolas y Niotrosboulos Sikier, De los trescientos seiscientos por lo nacional adelante marcha atrás, o del doble sentido como protagonista en Estanislasqui, ed. Progreso Patrás 2018, passim)


BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA

Bajo ninguna circunstancia, como dicen ahora ya que por encima no hay nadie ni por debajo ni a los lados ni como quien dice en ella por detrás ni por delante, salvo el demorar la circunstancia de la frase circunstanciando la actuación con todo lujo de detalles a falta de criterio por sobra de criterios, […]


SERES QUERIDOS

“Deje de fumar: siga vivo para sus seres queridos”. Y yo que vivo por seguir mis quereres sidos, fumándome dejaciones y abandonos como quien dice de memoria por no volver a morir dos veces cada vez con cada ser requerido, ¿qué quieren que haga mis queridos seres autorizados a sanearme? ¿Devolverán los psicólogos, como es […]


Bienvenido Mosén Hyde (versión original)

Ah, el viejo cine de terror. Y cómo olvidar ese final sin par, cuando dispuesto a tirarse a lo que sea con tal de salir de su no mismo o su sí otro, harto en fin de bregar consigo consigue tirarse el monstruo al cauce del Llobregat revuelto con el Yobregado y se mata de […]


SIN MAÑANA

Vivirlo todo como si no hubiera un mañana es consejo publicitario de lo más común que dan a sus clientes en particular dos gremios para los que nada, absolutamente nada de los humanos es ajeno: los asesinos en serie, que se lo dan a sus clientes al despedir cada sesión, y los psicólogos clínicos, que […]


SIN RESPALDO

Se reprochaba a la vieja política estar acomodada en su sillón mirándose el ombligo sin atender a otras partes que las suyas. Desde que se gobierna sin respaldo el lenguaje corporal corporativo ofrece dos indicios de que el nuevo género de política y de político se está asentando en los asuntos de todos y todas. […]


PARTE

En el día de hoy las fuerzas segregacionales han alcanzado sus últimos objetivos seculares en Cataluña: la salivación no ha terminado. Gora espaniak.


DIARIOS NOCTURNOS

28 de Julio. Que la noticia se cubre íntegramente en nuestras pantallas es casi la única noticia de verdad en la prensa de hoy; la otra es el eclipse. &


HUELLAS FEMENINAS

Lo que menos se perdona a una mujer es ser carne de nacimiento, y quien menos, los encarnacionistas. Qué curioso, como a una idea. Que tampoco espera al idealista para darse, ni aunque sea a la fuga. Y a propósito, acaba de venirme una pisando fuerte y con ganas, conque ustedes lo pasen bien /…/ […]


JUSTA RETRIBUCIÓN

Si es cierto que la banca gana tal inmensidad en su mayoría como justa retribución de un servicio cualificado, porque no cualquiera sirve, debe ser cierto también que una mayoría inmensa no sirvamos para Botín. Ergo seguiremos yendo bien servidos si no nos faltan los botines diestros o siniestros al pie de la letra (pequeña). […]