En primera persona gerente

Y qué bonita muletilla para semejante faena, faenar semejantes con algún provecho. Sobre todo en boca de un yo hablante de algún idioma de los periódicos, oscilante a discreción de continuo, aunque de continuo discreto. Como quien dice desde algún lugar de una mancha continua donde mear a discreción entre mi tú que es tu yo y tu yo que es me too para marcar territorio en cuyo nombre no querer acordarse. De nada y en nada pero como nadie, ni como persona ni como país, ni como frase en el tiempo ni como gramática en la partitura. O lo que es decir ser entre el ser gramatical no siendo existencial y el no ser existencial siendo gramatical: no siendo ambos, claro, distinto, otro yo no siendo pero distinto, claro, como seña de identidad.  Aunque si esto les parece oscuro, podría ser otra epidemia nueva de algún canoro virus o bien que no se han parado a escuchar un noticiero de los últimos quince años, Manolo, cuéntanos en primera persona lo que le pasó en segunda y cuesta abajo a la ambulancia queriendo entrar de urgencias en el infinitivo que somos todos como Hacienda, que es gerundio. A más de quehacer imprescindible para cualquier sociedad que se precie en primera persona.

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       Vieja profesión de fe, confundir la existencia de una u otra gramática con la gramática de una u otra existencia no siendo ambas pero de la misma y sin más. Lo que se conocía como tontología desde los tiempos de Gaunilón a los de Husserl, cuando pasó a llamarse oficialmente prensamiento vivido en situación o vivencia del prensamiento circunstancial en palabras según. Y cuyo argumento capital, esencialmente existencial, consistía en mandar un yo reportero (que es lo esencial) al lugar del hecho (existencial), pero gracias a un durísimo entrenamiento con la mente absolutamente en blanco.  Aunque ya no como la de un Buda cualquiera, que es irrepetible manualidad y un derroche, sino con la diferencia identitaria propia de una era industrial. A saber, materializar las Nobles Vías del Monte Carmelo y demás gajes del oficio en un dispositivo suspensorio del conocimiento, cómodo y portátil entre una y otra de sus patas tonto-lógicas a modo de guión adaptable (a las circunstancias pensadas concretas del Abstraerse de toda circunstancia). Y que patentado como epojé hizo época para hacer patente lo que hay que patentar: una existencia original declarándose en primicia, como una genuina eva a un auténtico adán, más esencial que un Chanel. De suerte que renovadas las existencias virginales y las mentes en blanco reinara la transparencia, en cada pausa tras cada acto informativo de realidad, como en mampara de ducha recién usada o en la esfera lunar.

       Lo que lleva I+D+iota mediante a la actual producción de tan fecundo suspenso, de todo ayer y cualquier mañana como si no lo hubiera habido ni por haber, gracias al procesamiento automático de signos que lo son por ser procesables y se procesan por serlo desde que el mundo global es el globo del mundo. Y que permite trasponerse en el lugar enunciativo de cualquiera como quien dice instantáneamente desde una u otra de las botas del gato no siendo ambas: que es decir desde algún lugar de un intervalo interfacial de entre siete y setenta mil lenguas de viaje subcoralino por los términos de la aldea de Babel, globalmente municipales no siendo ambos. Que debe de ser el escurridizo nolugar común, en la actualidad, escenario del viejo acto no lógico sino metalógico (hasta donde quepa) y noético allende el bien y el mal, lo real o lo virtual y lo esencial o existencial no siendo ambos, que era gerundio suspenso y embargado de oficio.

       Pero sólo en español, mal asunto para la exportación tontológica de primera persona cualquiera como sujeto de género pret-à-porter (estéticamente estampado a modo de Ilustración): salvo reconverso de oficio al credo tridentino del Yotambién, que es decir siéndolo uno u otro alternando renglón adelante aun sin moverse un punto de su estar sub limes, apoyado en la barra/barro (no siendo ambos) a modo de paradigma de lo que es ser, pongamos, estatua de sal. O sea como actuando protagonista, claro, distinto, del acto por actuar o por actuado no siendo ambos en funciones del mismísimo Neutrum de la vieja mitontología sintáctica latina, Saturno por turno pero a la vez, patrón del inamovible discurrir de la frase del tiempo como Discurso. En curso no, pero cursando.

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       Conque asomémonos un punto al tal dispositivo suspensorio actualizado, que como todo usuario sabe significa un permanente actualizando, por favor espere. Esto es, un continuo indefinido pero con un lugar común discreto y bien definido reservado en exclusiva, donde más joda en lo más barrido que es donde en principio era el Verbo: en el principio universal de la actuación apenas la pantalla separó la luz de las tinieblas, día primero.

       Lo cierto es que en ese instante instando (a esperar) se le abriría al instado un vertiginoso abismo inmóvil si contara con la capacidad de observación y procesamiento, lástima que sea precisamente lo que se está actualizando. Que se parecería mucho a un trampantojo barroco, pongamos Las Meninas, indudable. Que ese instante instando instado opera un paréntesis de indiferencia suspensa (muy estético eso sí) entre el operador operante sive el operado operándose de actualizaciones con anestesia total, indiscutible. Que gramaticalmente hablando (a la vista está) ése tan literario es justo el sitio del gerundio en español, ni que decir tiene porque a la vista está gramaticalmente hablando y sin necesidad  de ser literato en este idioma: aunque entre el verse del decir común y el decirse ver del profesional, como entre el honor y el dinero, lo segundo que es gerundio sea lo primero (y si no que le repregunten a Repérez Remirarte, por el habla de Quevedo pero con arte).

        Como es obvio qué implica eso políticamente hablando a la hora de sentirse partícipe en una forma común de actuar, de palabra al menos, tiempo y espacio a través: toda una política de la imaginación como asunto oficial. Darle asiento en el Consejo de Estado a la loca de la casa y cátedra en toda regla en la Gramática a su propio espejo de madrastra narcisa, con sus arrobadoras imágenes autocomplaciéndose en el acto de lengua a discreción de continuo, aunque de continuo discreto como un vulgar gerundio al uso y del montón. O pan y circo para cualquieras, o ejercicio espiritual divulgado como material de serie, o autonciencia del idioma y reflexividad literaria en sucedáneo consumible a escala preindustrial: imagen a escoger, que de eso se trata.

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        Una estética solución por suspensión (coloide) al problema de cómo estar cierto un Santo Tomás cualquiera de participar en algo invisible, un mismo Verbo infinitivo espaciotiempo a través (pongamos del Escorial al Cuzco) que permanece mientras actores y escenarios pasan: participar en presente o en pasado o en futuro no siendo todos a una que es gerundio, y no participio pero participando en el acto del acto que participa, ni como actuado ni como actuante pero actuando, y no en su torre de marfil como un impoluto infinitivo.exe que es el genuino nombre de la operación, pero inoperante. Sino haciendo sus veces a modo de vicevoz vicerreinal, en directo desde el lugar y el momento justo de la acción, aunque como él no sólo sin marcas de tiempo sino tampoco de género o número o persona o voz: y como añadiría un yotambién cualquiera en español mejicano, ni modo. Conque entre indicativo de realidad y subjuntivo subyugado de virtualidad, por imperativo de hecho como un potencial cumplido aparece sub limes de cualquier modo en su pureza inocente de auténtico adán, en directo desde el limbo de los justos y ni uno más, la pregunta más tonta y más lógica pero no ambas (que por eso es tonta, por perderse algo pudiendo ser no siendo ambas): ¿qué pinche carajo lo diferencia entonces del crudo y mero infinitivo que es el nombre de la acción.exe?

       Donde la respuesta no puede ser más estremecedoramente simple: Eso impredicable por separado como predicado.usb adosable/extraíble, la existencia. El existir de todos los implicados, escenario y actores y acción incluída la de formularse de facto, o sea estarse formulando. O lo que es decir dejando aparte que es vulgar gerundio, o perdón, en casta epojé como guión profesional de la tonto-logía articulable, toda distinción entre ficción y realidad: pero a diferencia de ese guión de especialistas en doblaje, suspendiéndola también y ante todo en lo que atañe a la misma ficción verbal suspensoria y en curso. No sólo en lo considerado sino en el considerar y además a la vez cómo iba a ser, como un genuino y único considerando, memorando o referendo, ni en presente ni en pasado ni en futuro solamente sino además a la vez. De lo que es paradigma rotundo y notarial, a la par que ibérico a más no poder como un pata negra, el castizo Siendo Así telonero universal del pensamiento. No hay sino preguntarse cuál referencia tiene ese Así, tan oficialmente deíctico y señalador de lo ostensible indecible. Y qué más ostensiblemente indecible que este estar diciendo en curso no siendo…(incitante suspenso excitante)… como gerundio.

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Que sería artilugio inmanejable sin la previa separación tajante entre ser y estar, seguro, tan seguro como intraducible incluso a otros romances; conque de idiomas protestantes protestando su libre interpretación pero gramatical en el acto pero de habla, ni hablamos, quedando en ellos tales figuras en consecuencia confinadas para los restos en el gueto literato al margen de la norma gramatical (por mucho que esto les importe un bledo/bleda a los cosmopolitas teóricos de la literatureidad en ningún idioma cualquiera).

       Que de cuanto haya pasado luego con la lengua de Yepes o Cepeda y adónde haya ido a parar, no pudiéndose hablar darüber muss man schweigen, pudiera ser y quien sabe. Pero otro es el caso de lo ocurrido después con la mathesis universalis y el diseño de un lenguaje global de la Razón, depurado de retórica y de iconos pretendiendo iluminar en directo o evocar en diferido su reverendo procesar infinitivo no obstante referendo e invocando, con figuras pero de diseño patentado y con autor, en plena actuación aunque sólo a efectos de Ilustración didáctica y en aras de la necedad ajena como profesión de fe: que se llame filosofía de la acción o pragmática lingüística, realidad aumentada o plusvalía real medida en clientes, eso sí que incuestionablemente no admite parangón ilustrable en la actualidad. Tan seguro como que haya Dios argumento tontológico mediante, o emoticonos que mandar teclado mediante no obstante como testimonio no obstante mediante de una irrepetible emoción pensada en primera persona cómo iba a ser: emocionando, directamente en diferido o viceverso en prosa, que es gerundio en cualquiera de los géneros y casos no siendo ambos pero en primera persona pero de asignación en suspenso pero fascinante. Sin red, pero en ella, no siendo ambas por si acaso aun así fuera el caso que ningún caso fuera.

       Que en materia de yóes y genios malignos con interruptor opcional y suspensos oportunamente provisorios al menos de una certeza, desesperadamente optimista pero eso sí indiscutible opineal o pinealmente hablando, imposible dudarlo hoy, la patente es hoy patente y todo lo demás materia obligatoria de descartes. No hay sino recuperar el archivo Historia.doc, concretamente el tramo Rocroi- Coronavirus. Que es decir empezando desde el yo pienso de Descartes versus el pienso yo de Francisco Sánchez y tratando de traducir a cualquier otro idioma natal del Progreso esa diferencia abismal, entre el emblema de certeza moderna y el de la duda ibérica por excelencia, sin más recurso idiomático (en español) que ése exclusivamente literario (en los de destino) de violentar la norma sintáctica posicional del pronombre yo (por mucho que esto les importe un bledo/bleda a los cosmopolitas teóricos de la literatureidad y la autoconciencia verbal en ningún idioma cualquiera). Y llegando como estación término, pongamos, hasta el problema de parada de Turing versus el de cualquier yo comprador me confieso a Dios  compulsivo sobre catálogo de imágenes en Ali Babá. Que tampoco puede parar, y eso que a un lado u otro no siendo ambos de la cesta virtual de la compra real se trata de un universo interfacial en suspenso, tan opineal como pinealmente inagotable secretando nuevas ofertas secretas que descubrir: pero suspenso instante y acuciante a más no poder, actualizando el pedido peticionario o al revés, por favor espere reposición de existencias en Dios o Laotsé no siendo ambos ying/yang o clic/clac, y no corra.

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       Conque a qué preguntar qué habrá sido a todo esto de la primera persona, que pase o que se encuentre por allí casualmente enviada como ángel a Belén a cubrir la noticia de la existencia, o viceversa, para ovejos y pastorcicos cada cuales con sus parejas (disponibles a pares en catálogo simpar de géneros de todo género, existencias agotadas en renglón, próxima reposición, por favor espere aquí y así de paso se repone mientras). Porque el Verbo se ha encarnado, conque no hay que más hablar,  en persona y de primera y hay que ser la primera en informar. La actualidad. De personalidad, pero de primera, en primera y a la primera. Que pase o que se encuentre casualmente por allí. Como existiendo.

       Y como sigue siendo obvio, ergo no hay más que hablar,  qué sigue implicando un buen gerundio a la hora de sentirse políticamente hablando partícipe en una forma de actuar católicamente global o viceverso en prosa: organizar las figuras de adhesión y creencia como la producción de atrapamoscas, nada de prospectos en infinitivo.exe ni describir la función, verlos en directo a Dios rogando y con el mazo dando o con la lengua de los camaleones adhiriendo; que de libar y alabar gratuitamente y de las mariposas ni hablamos habiendo drones. Toda una vieja política barroca de la imaginación como asunto de Postprestado Prepostmoderno dando cátedra pragmática en su gramática reprogramática (actualizando existencias por favor que se le hace espere.ar) a su propio espejo de madrastra narcisa, con sus arrobadoras imágenes autocomplaciéndose en el acto de lengua con Elusuario.qualq a discreción de continuo: aunque de continuo discreto como un vulgar gerundio.exe al uso y del montón, que las torres de marfil a estas alturas, chinas y portátiles de todo a cien. O circo y pan en realidad virtual de un ejercicio espiritual divulgado como material de serie, yo por ejempo por ejemplo de yo. O autoconciencia y reflexividad sucedáneas de un idioma sucedido por un código, aunque animadamente animoso reanimando a discreción clic clac con mucho emoticono consumible a escala prepostindustrial: imagen a escoger, que de eso se trata.

Que de cómo atrapar al más suculento de los moscardones comemierdas en materia de existencias disponibles entre uno u otro, no siendo ambos El Usuario del pronombre, ni hablamos. Pues en materia del reverendo Yotambién, doctorando como hablando y considerando como actuando, hoy como ayer se diga lo que se diga la adhesión no necesita pegamento ni tan apenas saliva. Conque a qué preguntar qué habrá sido a todo esto de la primera persona que pase o que se encuentre casualmente por allí como existiendo de perfil entre uno u otro no siendo ambos.

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         Porque érase una vez un imperio de mil lenguas y diez mil leguas con cien mil creencias. Y pongamos por no interrumpir la progresión que el progreso siempre es bueno por definición, a más de por pareado publicitario,  necesitando por tanto cada diez días mínimo un millón de imágenes como mascarillas de preservar un contacto sin tacto pero sintáctico: la continuidad de su discurso como quien dice como sujeto político soberano de sol a sol, y más  siendo ambos el mismo sin deponerse nunca, mudando sólo de apariencia y escenario.

        Y siendo así, reclamar a estas alturas la patente de la primera red global de realidad virtual disponible en retablos con iconos, cada uno actuando y resucitando a discreción como patrones de actuación ora pro nobis, ora pro vobis sin más que una breve jaculatoria clic/clac, eso sería hoy anacronismo muy del gusto sin duda de algún que otro Santiago, mayor o menor mas en todo caso patrón de qué iba a ser: de la actuación idiosincrática por antonomasia en cierta península en cuyo nombre no querer acordarse, cerrar España. Cómo sea y contra quién sea.

       Y que ganas no falten estos días de volver a cargar en Flandes y en primera persona, visto lo visto y que el que tuvo retuvo y que buenos son doblones y calabacines de Cádiz o de Almería hasta que vienen mal dadas, porque entonces si te he visto no me acuerdo, de acuerdo, convengo. Pero que las ganas exigen cordón sanitario y cuarentena a perpetuidad allende la luna del espejo, y que dejarlas entrar aquende como política en la única existencia indicable en indicativos conjugados en personas y voces y números reales siempre es un desastre, incluso mayor que los redilectos de Repérez Recatarte, eso es aún más verdad que la entera sinonimia de olandas, flamencos de fangal y bajezas de países políticos o sea de sus gobiernos.

        Porque en fin para rematar cumplidamente locuras políticas en prosa ya estamos los fracasados profesionales que suelen llamarse poetas y practicarlas en privado, con pantalla protectora y mascarilla de no salpicar. Y para cerrar no España, sino ésta y textualmente de remate: si en verdad este bofetón de realidad ha de despertarnos en persona y en país del sueño y sus figuras poniendo la cruda literalidad de existir sobre la mesa plegable, o la camilla; y si a la par ha de recordarnos quiénes somos justo porque podemos perderlo en cualquier momento, no concibo mejor lugar para empezar y en primera persona que nuestra lengua.

        Y digo concibo y no imagino, si es que en verdad se trata de eso y no de un seguir tratando en semejante género, que es gerundio impersonal a más de intemporal y sin marca ni rastro de modales. Si es que en verdad se trata de olvidar de una vez este desesperado optimismo de un Olvidando que es gerundio que érase una vez como si no hubiera un mañana siempre de algún ayer, este jugar a conjugar lo poético en prosa y la virtud en realidad industrialmente asequible como realidad virtual. Y dónde y cómo y cuándo mejor para empezar que en la primera persona que uno se encuentra siempre al despertar y de un tajo callado, ni pineal ni opinealmente hablando, entre tanto perfil yoando y yoanda como quien dice aun sin dar un paso y un genuino yo ando, paso a paso y con la pausa mediante imprescindible para tomar aliento mientras podemos.

        Si es que se trata de llevar lo llevadero hasta alguna parte hablando en vulgar romance cualquiera como yo, y no como Yotambién por la primera persona cualquiera, cual quiera a saber quién, que pase o que se encuentre como existiendo casualmente por allí queriendo soplar y sorber, y apretar y abarcar todas las posibilidades al conjugar al Verbo sin jugar, pero conjugando, con gesto de gesta gerente gerendo en culto que es gerundio vulgarmente hablando, claro, distinto, por cualquiera pero distinto, claro, no siendo ambos. Pero en primera persona.

 


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