SERES QUERIDOS

“Deje de fumar: siga vivo para sus seres queridos”. Y yo que vivo por seguir mis quereres sidos, fumándome dejaciones y abandonos como quien dice de memoria por no volver a morir dos veces cada vez con cada ser requerido, ¿qué quieren que haga mis queridos seres autorizados a sanearme? ¿Devolverán los psicólogos, como es su especialidad, en un vómito crónico los seres queridos muertos desde la primera rabieta?, ¿o tanto han progresado los tiempos y las viudas que no hay ser querido vivo al que no se quiera también muerto? ¿O se trata sólo de seguir viviendo, a cualquier precio, de dar entradas gratis a un espectáculo impresionante de salida ya impresa a todo color y con muchos humos esfumarse luego? Ignorabimus, sive docta ignorantia fumiger fumiganda. Creo que volveré a hacer novillos y me fumaré también esta clase de advertencia.

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No sin advertir que las autoridades sanitarias no parecen advertir lo insano de la autoridad en materia de vida no autorizada, sino anónima, por más firmas que compitan para rubricarla con una fugaz humareda. Ni por qué es cuestión de salud pública no poner en cuestión de ser o no ser el pasar de todo, se diga lo que se diga y lo diga yo o lo diga Diego. En cualquier caso a mi entender, como esfumista jubilado luego profesional, convendría que se corrigiera siquiera algo si es que quiere seguir viva como consigna para todo ser querido no muerto o no querido muerto. Como digamos “deje de esfumarse, por sus muertos, siga viviendo por sus seres queridos que ahora mismo no pueden, están ocupados dejando de fumar: pero en cuanto acaben le querrán vivir seguro”; y eso sin ponerse estupendo, que de un “viva por los vivos y el que no que espabile” ni hablamos.

Ni de tantas otras combinaciones cuantos seres queridos no queridos muertos ni de vivos, conque muertos ni muertos, o no queridos vivos ni muertos, o en fin muertos sin querer aunque vivos queriendo pudieran caber en la caja del mundo, fuerte sin duda puesto que los aguanta a todos. Y que al final se abre simplemente como siempre con dos puntos de apoyo o uno pero con doblez: como éstos que en el suspenso entre el dejar (de decir) y el seguir (diciendo) por quién sabe, pero querido ser, también figuran figurar sustancialmente algo que es decir, aunque sea dicho de paso, un tercero tácito como entre “deje de fumar : siga vivo” . Que debe de ser una autoridad sanitaria de autor crónicamente hablando para su más querido ser en un aparte consigo, y lo que siga en la frase ser ya cualquier ser querido pongamos como un entrañable adorno de Navidad.

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Porque se trata de esos dos puntos, deje de fumar: siga vivo. Y porque lo esencial aquí no son las figuritas queridas seres que están a su alrededor, sino sugerir entre ellos una línea seguida y a seguir, o sea segunda. Pongamos un porqué que se siguiera entre el dejarse y el seguirse con sólo arrimarse mucho como dos seres queridos en un renglón o dos puntos en un parque, hasta montarse uno en otro por derecho o por el revés (a evitar, sobre todo por las autoridades): o lo que es decir echando mano en el acto, para salvar la relación en apariencia, a la apariencia de relación.

Que se lleva mucho, y más tratándose sobre el porqué de seguir todos vivos, porque a ver quién discute sobre todo muerto la frecuencia de coincidencia entre dejar de fumar y seguir vivo, más alta sin comparación que entre dejar de leer a Schopenhauer y seguir vivo, y no digamos entre seguir vivo y dejar de respirar cuando a todas luces no hay ya quien las compare sobre la misma muestra, sobre todo vivo. Y que es esa costumbre inductiva tan saludable desde Rojas, F. de inducir por el emparejamiento reiterado una cópula, lógicamente hablando, entre atributos queridos por seres y seres queridos por sus atributos, de palabra al menos, a base de trocar coma paratáctica por conjunción sintáctica y coincidencia circunstancial por vínculo duradero. De suerte que entre un ¡qué casualidad tú por aquí! y un yo que te he querido desde el primer segundo, desde un principio desde luego irrefutable, se difundan como siempre confundiendo como nunca pero desde ya dos puntos con un Porqué y un Paraqué todos juntos, y el curso del tiempo con el tiempo del discurso: al que por cierto aquél no asiste nunca porque se lo fuma cada día y a cada segundo como el primero.

Conque deje de fumar porque seguirá vivo para que seres que siguen vivos le den un porqué dejar de fumar : porque así seguirá para que le den un porqué del paraqué del dejar por seguir: para seguir dándoles a todos por el porqué del para qué seguir por dejar para seguir: por que pueda seguir para los que siguen por dejarse dar por su porqué del para qué seguir por seguir dejándonos dar todos unos a otros por el mismísimo porqué de los paraqué porqués y los porqué paraqués, ¿por qué?, y sobre todo como encantos de sirena, ¿por dónde?: ignorabimus. Conque vaselina y a otra cosa y la del humo, aunque a largo plazo perjudique gravemente la salud mental propia de los ajenos y la de los que están a su alrededor pero no apostados, sino apostando: por su salud.

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Y de paso por pura concomitancia circunstancial llevándose los dos puntos en juego entre dejar y seguir: que es lo que importa, mediante pausa no obstante, en un tiempo escaso no obstante mediante otro de continuo discreto y sin pagar aranceles tabacaleros como artículo superfluo con muchos humos. Porque dos puntos no se consideran ni artículo digno de mención ni como adorno, sino figura de necesidad vital, porque también para ellos lo esencial es dejar de significar para seguir diciendo (por su querido ser palabra que no tienen) y seguir diciendo por dejar de pensar para empezar a sugerir (por su ser más querido) con la sugerencia de relación una relación de su gerencia imposible de redactar en realidad, siendo la suya fugaz y de paso como humareda. Y porque siendo su gerencia sola mente sugerida como autoría de esos dos puntos, entre dejar y seguir a ver quién se para a discutírselos como un querido ser su gerente a un ser querido gesto como el de la autoridad sanitaria. Y más tratándose de lo que pasa de todos modos, de todo, pase lo que pase y no antes ni después sino ahora mismo; y sin autoridad de autor que haga de acontecimientos relación antes de pasar al viceverso, aunque fuera en viceprosa administrativa impresa en cajetillas impresionantes aun sin cajista en la caja, que parece ser muerto.

Y menos en materia de que la vida siga, figuradamente hablando, figurándose literalmente metida en un paquetito de letras con otras figuras impresionantes impresas todas juntas pero revueltas: o lo que es decir en materia de salud realmente ficticia pero sin disimulo, como la de un idioma en que seguir queriendo un ser querido sin dejar de esfumarse. Y donde puestos a figurar figurarse algo que pasa entre dejarse lo que sea por detrás, por causa suficiente eso sí, y seguir a conciencia y a propósito por delante, eso más todavía, sin necesidad de hablar del tiempo ni razón para ponerse a hacerlo en el acto se sabe por los humos dónde está aquí la colilla suspensa, donde suele estar la virtud en el medio justo entre dos puntos: donde lo mismo daría figurarse estar figurando lo que pasa entre dejarse y seguirse como quien dice hendidura que sutura, un estado de coma permanente, una barra/barro, una arroba de mand@s a distancia o un canguro arrobado en canal de salto en salto, un suspenso emocionante como una disyuntiva (entre paréntesis sea dicho), un etcétera, etcétera, para sugerir inminente entre dos puntos de un momento a otro una línea y en un suspenso tenso con celofán a todo color intenso, he aquí el quid de la cuestión, un Porqué que cause efecto dramático como es lógico y viceversa en un Paraqué entre opineal o pineal: que es decir aunque el quid sea un quién y el para un por a seguir para dejar por seguir para seguir por dejar: que ya es decir en materia de pragmatismo como principio moral sin fin, al menos lo bastante para dejarlo aquí mismo por no seguir.

Conque deje de fumar: siga vivo. O deje de fumar, siga vivo, lo demás es adorno, por sus seres queridos. O deje/siga por/para sus seres queridos a discreción, conmutador opcional. Pero no para/por que seguir vivo sea imprescindible/deseable causa/efecto por/para dejar de fumar, como para dejar/seguir cualquier otra cosa incluída la necedad. Ni por/para que dejar de fumar deje de seguir siendo conclusión/premisa razonable para/por seguir dejando/dejar seguir la utilización de la inutilidad del vivir usado/útil con algún provecho de alguien. Sino por los dos puntos, además a la vez: y cómo no, siendo precisamente el además a la vez ese querido ser de continuo discreto a discreción que no tienen, palabra. Palabra de autoridad, al menos en la materia.

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Porque a ver quién es el guapo que discute, sobre todo muerto, la coincidencia en su caso entre haber seguido fumando y haber perdido la vida, mayor sin comparación que entre haber seguido leyendo a Schopenhauer y habérsela ganado. Y eso que semejante forma de argumentar irrefutable sin comparación va a tener a este paso muy pronto un problema con algo aun más mortífero que el fumar, o perdón, más letal, en cuanto las autoridades de salud pública en materia de que la vida siga tengan que promocionar no la menor mortalidad sino la mayor natalidad entre seres queridos. No sólo porque la emoción se contagia ante imágenes de seres queridos en el necesario trámite a cumplir incluso más que ante un ataúd cumplido. Sino porque a ver quién es el guapo que se pone a discutir en semejante trance, sobre todo vivo, si será mejor o peor por arriba o por abajo la coincidencia entre dejar de abstenerse y seguir copulando (por sus seres queridos) que entre dejar de ser óvulo o espermatozoide y seguir vivo (para sus querideros seruros).

            Pero oye, que yo letras no tengo, aunque en cosa de salud pública y sin ser el Robespierre ya aprendí cuanto es menesterre en Pasajes entre calada y calada con el tío Iñaqui, que en llegando comentarios fuera de lugar entre los presentes sobre los ausentes sólo apartaba la vista de sus treintaiuna en ciernes para sentenciar “problemas ajenos cojones cuelgan”. Que sin coma ni conjunción muerto el perro se acabó la rabia y de lo que no puede hablar Se es mejor que Se calle. Aunque esto sólo lo dejara caer en la intimidad sin Se cuando agotado el pacharán per se el síndrome de abstinencia le llevaba a hablar recordando viejos tiempos por seres queridos en alemán vienés en español castellano: si lo sabré yo, que aún estoy estando allí escribiéndolos a todos y sin dejar de fumar por queridos seres que no llegué a ser, pero queriendo, aivalaostia qué quieres pues, queriendo.

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            Y sin querer también hablando, claro, entre humaredas, de otros que tampoco habré podido perder jamás por estar fumando por estar esfumados desde un principio desde luego inalcanzable para la autoridad sanitaria que ya se sabe (porque Se es siempre lo mismo aunque se sea en minúsculo), lo mismo advierte algo que de algo y a ojo que de palabra, aunque mejor que mejor de palabra a ojo con policromía sangrante. Eso sí, corrección retroactiva siempre mediante llegado y partido el caso, porque lo suyo que es lo de todos es corregir lo que sea crónica aunque espaciadamente hablando, se diga lo que sea que se diga o lo que se diga que sea hasta que no lo diga ella, que será cuando ella lo codiga debidamente en código: conque ya estará corregida la realización de ficción de una voz por todas (por sus seres queridos) y correalizada de paso la regencia real por queridos seres, aun cuando no sean.

            Por ejemplo hablando de salud pública con un querido don Diego, pero no el lindo que dijo digo sino Saavedra Fajardo: donde en uno de sus pasajes sin ser de ninguno como el tío Iñaki, ya que él era más diplomático que pescador de mojarse el culo, dice que mal haría el regente corrigiendo lo que sólo es de regirse, que es decir las costumbres, con el ejemplo de corregirse consigo solo. Porque de tal empeño, dice, sólo puede resultar que ni la ley se cumpla ni la costumbre cambie aunque se adquieran nuevas, la costumbre de fingir y la ley no escrita de que la escrita está para no cumplirse. Aunque eran otros tiempos, de imprenta y calcografía para ilustrar moralejas, y no de grabaciones impresionantes que son documentos dramáticos aún sobre el drama ya histórico en curso de costumbres que fueron ley, y que vuelven a contemplarse como simples costumbres documentadas por algún motivo ignoto. Será el tiempo que hace, mucho.

            Y que no sé si será por barroco jasburgo en abstracto o por viajero en concreto a Viena como diplomático, pero entre empressa y Bild o entre Satz y emblema algo me huele a Vienamarca en todo esto que no deja de seguir ni sigue dejando de perjudicar aunque ya no a la salud pública de un idioma y sus allegados: sino a “la suya y la de los que están a su alrededor” rondando la palabra como quien dice entre muchos humos, por lo menos la palabra rodear. Y no porque el guión, este guión ético-político de una ilustración adelantada en el mismo paquete de la historia como un todo, sea el mismo de todo un Espinosa/Spinoza literalmente figurado según: que es decir a conveniencia con la figuración imperante donde fueres que es hacer lo que vieres, al parecer, fueres donde fueres, aun si fueres de la ONCE y a la ONCE fueres. Ni siquiera porque la final retractación de esta apología de la moral ilustrada con figuras more geometrico (con esputos sangrantes de preferencia hoy en día otra vez) no se dé en su caso de propia voz callando, como en el vienés de referencia, se reparta desde luego desde un principio poliafónico históricamente hablando entre él y Olivares: donde en su última carta sin saberla aún tal confiesa no haber entendido en este mundo nada de nada de este mundo que en buena parte dictó. Que ya es decir en materia de pragmatismo como guión lógico-moral a realizar en principio sin fin, y qué más quiere un realizador, y al fin realizado sin principio reconocible por nadie y menos que nadie, por el realizador.

            Sino en concreto porque de aquellos polvos salieron estos lodos como por aquellos fuegos se sabe dónde están hoy tantos humos de moralidad-pública y ética-política a fuer de santo oficio con vestido negro: precisamente en este guión inocente entre dos puntos cualesquiera, el tantomonta/montatanto que es lema de empressa patria hoy pre/postmodernamente comprimido sin pararse en barras/barros en un miniretablo con celofán, adornado de muerte, que advierte de palabra de qué advierte a ojos vistas lo que se advierte por sí solo pero sólo en él. Por si acaso la Ilustración no es fiable, que es sospecha muy de ilustradores ilustres como olivares, sólo una vez en prensa y bien prensados los frutos amargos por los que se los conocerá, y porque de un modo u otro ser advertido es ser advertido de cualquier modo, como en Berkeley que es Berkeley en Inglaterra y en California o en un no que es no tan rotundamente que además advierte de que no es no, por no dejarnos en la duda.

Conque advertidos, aquí, estamos. Y sobre todo cuando en materia ética-política, quitando ese guión, todo indica que entre ambos actores de reparto hoy sólo rige como lugar común corregible como un bolero la separación de bienes por el bien de los dos: aunque acabe más bien en dos bienes, la doble contabilidad y el fingimiento o hipocresía de Saavedra Fajardo con su ostentosa doblez de atribuciones en ese “de”, verdaderamente emblemático de lo que es la autoridad autorial en materia de humos sociales: que lo mismo es algo de lo que advierte que del advertirlo, y que no es otra que la de Olivares no entendiendo en buena parte la que dicta en otra aun mejor, la del poder dictarla, sólo que un poco más abajo en el escalafón.

            La doblez que entonces se figuraba pintando un cuadro en el espejo de un cuadro pintando, que es gerundio barroco de ida como de vuelta y pintado como por pintar o por pintar que ni pintado. La que hoy se figura (teóricamente, hablando) salomónica espiral de metalenguajes programáticos en el espacio o turnos de palabra en un tiempo pregramático (aunque hoy aún no, mañana), considerando decir en un decir lo que es decir considerando el Etcétera que es Decir, que ya es decir: que será un decir, pero no empece para estarse diciendo ya un decir que es un decir “y los demás semejantes” ilustrados, faltaría más, a su imagen y semejanza con un Etcétera integral a la deriva entre dos puntos: ayer venerable emblema político-ético de lo que es dejar de callar/ seguir hablando como quien dice por semejantes seres queridos sin serlos, pero semejándolos a todo color, y hoy omnipresente como crucifijo en casa de converso a ojos cerrados no, sino conversando y a ojos vistas por la fuerza de tanta y tan santa imagen pública privada de salud, a la pública salud privada.

Y tanto, incluso privada de salud pública. Y como en Olivares, precisamente por la misma autoridad que no se priva en público de advertir lo mismo algo patente que de algo patentado como hecho cumplido a ojos vistas y como quehacer por cumplir a ojos cerrados, por/para cualquier quién cualquiera, en el papel estelar de ser públicamente el privado por antonomasia de cualquier modo antes o después: a saber, sin saber pero a sabiendas de viviendas y moriendas que es gerundio y para eso se inventó, para ilustrar en cualquier momento el momento cualquiera del tránsito.

Y que por algo de todos modos habrá venido siendo, que es gerundio, también un ignorabimus de todos modos y personas y tiempos, bien que castizo y no ilustrado como cajetilla con dos puntos revueltos pero juntos: pero no éstos necesariamente. Ni los de un estampado en el limbo jesuíta entre infierno y cielo pero tirando a ser lo primero, eso siempre. Ni los que entre el dejarse por/para seguirse y viceverso en prosa tracen el guión latín-romance del filólogo ni el durativo-imperfectivo del gramático. Ni siquiera los del guión de montaje de actualidad en la actualidad del reportero, que es estar-pasando todo mientras todo pase-estando el reportero por pura coincidencia de contrarios ciertamente divina no, pero estando en ello: sino que puestos a ponerse estupendos, o sea poniéndose que es gerundio, de cualquier modo en el lugar de cualquiera caben a la vez en cualquier momento entre seguir y dejar esfumarse la vida o vivir el esfumarse otros dos puntos cualesquiera indefinidamente: pongamos deje vivir: siga fumando : por sus quereres sidos: incluso el de querer ser: y no moleste a los que siguen queriendo algún querido ser a su alrededor y punto, solo pero seguido. Que así se puede quedar uno en el sitio sido y seguir siendo por cualquier otro ser querido, y sin dejarlo.

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            Mas como bien considerado el tiempo también se esfuma desconsideradamente sin fin y sin principios, y como siendo así también aquí perjudica gravemente la salud de los que están a su alrededor, queridos seres aun siendo sólo virtuales lectores, mejor me esfumo yo. Sobre todo no siendo ser querido ni por mí, que visto lo visto desde luego por principio quería ser colilla de león desde un principio antes que cabeza de chorlito desde luego: por acabar como empieza todo esto, con una empressa político-moral. Por/para bien de tan soberanos espejos de este género de barra que, como yo pero por ejemplo, su salud privada de público es alarmante asunto público de un ser privado como Olivares, o como la autoridad autora de la salud, de dejar de seguir siendo ninguno por sus seres queridos, todos sin excepción, pero por regla.

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