Ecos de la peste (I)

Al Andalus

            Entre las conclusiones culturales que se siguen de la historia de Al Andalus para la idiosincrasia hispana destaca la peculiaridad religiosa. No sólo por el consumo preferente de califato de proximidad, o las tendencias pietistas bisabuelas de Cepeda y Yepes. Ante todo por las implicaciones políticas de que aquí se buscara por si acaso ampliar cuanto antes por adelantado el paraíso teológico de Allah con la ayuda del castizológico de al lao. Que explica bastante bien la posterior historia de vecindad entre españoles, particularmente en tiempos de peste.

Himnos de la resistencia

            Conque disciplina social, venceremos, y de paso le daremos al mundo por el mismísimo ejemplo, de alguna cosa grandiosa que ahora mismo no recuerdo, nuestro comportamiento ejemplar (salvo un par de ejemplares sueltos y sin vacunar). Conque el mando nos informa, todos somos soldados en esta guerra irregular que nos ha tocado (vacilación por la falta de costumbre de orar en público al menos, ¿serán los cojones?) que nos ha tocado vivir, (ya recobrado el ánimo) que hoy nos toca luchar con disciplina ejemplar y espíritu de servicio que no es patrimonio del militar, es redondilla aunque coja y noticia apenas, si hasta en Zalamea lo sabemos hace mucho, que es patrimonio del alma de infantería y la infancia sólo es aún de Dios, si acaso. Conque firmes, de a metro y medio paso ligero que hacia dónde ya veremos. Marciales brotan por boca de Manolofis y Ramonhotep las notas vibrantes del himno de Tebas, y no volverás jamás a ver un atasco en viernes no, que es parte que no conviene, conque pasan directamente al estribillo, resistiré, resistiritemos todos como cabrones que alguno quedará para cantarlo. Por mi parte voceando a solas por la casa con mi abuelo a todas horas, que el pobre está considerando seriamente volver a enterrarse, prefiero algún otro himno de resistencia más a nuestro acomodo, venceremos a la calva, venceremos a la calva y de momento no iremos, de momento no iremos porque luego ya veremos todos a criar la malva. Y me voy a la cama y aquí sigo, que no es poco, resistiendo y respirando, respirando y resistiendo desde la noche hasta el alba jadeando y boqueando, boqueando y jadeando como almeja con su valva. Y con tres perras perplejas desde el rabo a las orejas. Que vive Dios no es poco.

 

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