Que la muerte sea un bosque murmurado
bajo la lluvia y nada
dolerá.
Olerá a madera, hongos y limacos.
Que la muerte sea acera repicada
en agua de mirada y nadie
pagará.
Apagará discreta mente sin labios las colillas.
Que la muerte sea un día
de lluvia y nunca
habrá pasado.
Pasará agua descalza por mi patio.
*
Será
que la vida venga por sorpresa
luces presas de nombres como espejos,
agravios de voces emboscadas
en todo y lodo,
horizontales cristales sin pies y sin espalda.
Será que el viento araña venga
laberintos de voces por las ramas,
madrigueras de sedas venenosas, madrugadas
de papel sin escenario y obra sin actor.
Será
que la luz no precisa de siluetas
en quietud de palmera aguarde nada,
que descargue morada de nadie la tormenta,
que nunca
habrá pasado.
Pasará
sólo agua descalza por un patio.
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