SIN RESPALDO

Se reprochaba a la vieja política estar acomodada en su sillón mirándose el ombligo sin atender a otras partes que las suyas. Desde que se gobierna sin respaldo el lenguaje corporal corporativo ofrece dos indicios de que el nuevo género de política y de político se está asentando en los asuntos de todos y todas. Uno, que ministros y ministras negocian con tal tesón y amplitud de miras que el sillón parece quedárseles pequeño, y que al filo del abismo al que íbamos de cabeza se inclinan más por sentarse justo al borde y acercarse al otro a base de codos y horas en la mesa de negociación, diálogo mediante no obstante. El otro es haber logrado en poco tiempo contagiar a sus adversarios la necesidad de sentarse de una vez con todas las partes, y conversar.

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