SIN MAÑANA

Vivirlo todo como si no hubiera un mañana es consejo publicitario de lo más común que dan a sus clientes en particular dos gremios para los que nada, absolutamente nada de los humanos es ajeno: los asesinos en serie, que se lo dan a sus clientes al despedir cada sesión, y los psicólogos clínicos, que suelen despachar con él a sus pacientes suicidas.

El último triste caso del que tengo noticia es de uno de estos profesionales al que acudió desesperado por falta de audiencia un paciente que tocaba la trompeta como un ángel en clubes y locales nocturnos de Josafat. Ambos se hicieron caso clínicamente hablando, y al día siguiente el uno o una se suicidó arrojándose de cabeza en Operación Triunfo como si hubiera de no haber un ayer, y el ninguno lo publicó en un congreso como si no hubiera de haber hoy, como siempre, mejores nuncas en que ahorcarse de cualquier espejo estando en la luna.

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