Bienvenido Mosén Hyde (versión original)

Ah, el viejo cine de terror. Y cómo olvidar ese final sin par, cuando dispuesto a tirarse a lo que sea con tal de salir de su no mismo o su sí otro, harto en fin de bregar consigo consigue tirarse el monstruo al cauce del Llobregat revuelto con el Yobregado y se mata de golpe, porque está vacío, al grito de ello soy españ@n, españ@n catañ@l, mientras no menos revuelto lo restante mosén Jekill/don Yosesino se replica por duplicado desde el barandal yo es catal@l, catal@l espany@l, y sobre todo un clamoroso europeo estrellado en el fondo azul de la butaca hace que todo el mundo se huela cerca del final, que efectivamente llega sin poder señalar un responsable claro ni dos a medias.

            Que merece un comentario al menos, si no es un par, ahora que la doble identidad pero sobre todo la del doble vuelve a estar de moda por duplicado en Madrid y en Barcelona, entre los diputados en el viejo parlamento, y en el nuevo de usuarios de la red entre besugos a la espalda/merluzos por la cara. Y como que unos por otros ser simplemente uno por duplicado al cuadrado, de su otro sí mismo y su mismo no otro más los del otro a la vez, vuelve a ser asunto crucibarral de vida/muerte como el dilema de Jamlet desde platea, cuestión de barra/barro políticamente hablando al amor de una cañita de un cañito o viceversa en el Guanda o en el Metropolitano, que lo mismo no es lo mismo pero da igual porque en la barra/barro siempre se trata de un cañita/una coñito de una vez y con dos pelotas, eso sí, las jugadas y las sin jugar conjugadas, puestos a no pararse en barras yo ya y ya yo no queremos quedarnos en fuera de juego ni dejar de contribuir a semejante trendintopic como la tendencia a toparse como chivo expiatorio con un semejante, de golpe, en el tópico dilema consigo mismo pero me pierdo el otro, y un cuerno, o consigo otro pero me gano los dos: aunque lo mismo es lo mismo porque da igual tratándose en una barra de puro adorno cornamental.

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Conque ¿qué es España? O mejor dicho, ya metidos en la película de terror a comentar, ¿cuál de los dos dilemas es el dilema de las dos Españas, el original, y cuál la versión más o menos originalmente monstruosa: cuál de las dos pueda ser España, o cuál España pueda ser de las dos?

Y aunque mi yo mismo y mi no otro diríamos a primera vista que el segundo sin perder ni un segundo, ni el primero, hay ciertas edades que acortan la visión del mundo y ya no se alcanza a ver claros los grandes dilemas. Conque al ir siendo mucha la mía va siendo poca, como suele ocurrir en el país de las maravillas, y se ha de agarrar en su cortedad a cualquier nimiedad ni de la mía ni de la tuya, que así se acaba en el acto toda discusión sobre minorías de cualquier edad o su mayoría, ni sobre todo de esta edad de piedra ninguna que las maneja todas a su antojo como una cualquiera pero por filosofal. Sino alguna más bien de canto y de río, de ésas que miradas de frente resultan un cauce vacío como para reír o llorar sin fecha ni de caducidad, como quien dice en cualquier idioma común a todas. Pongamos un buen verso sin reverso ni mención de honor, o mejor como guión de terror por antonomasia éste del ser llamado por otro en el propio nombre, el de un mosén Jekill figurado en su idioma figurándose doblado por el literal de un don Yosesino a manotazos desde un principio ya indiscutible desde luego a estas alturas de película: el terror a que al final no haya moviola por lo visto, ni doblaje por lo dicho, ni siquiera por lo que se dice para un simple doble en este papel del monstruo desdoblado por antonomasia, actuando en propio nombre ajeno desde un principio incierto hasta en la escena final de la película y más allá.

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Pero ciertas edades acortan la visión del mundo y sus grandes dilemas por antonomasia, conque se ha de agarrar uno a cualquier nimia anonimasia políticamente hablando como por ejemplo: ¿que qué es España?, España es el país en que la cartelera sólo lo especifica cuando es versión original, que por lo demás supone sin más un original vertido. Y que resulta así originalmente divertido en cualquier idioma incluyendo el español por principio desde luego, con que también aquí Espein sigue siendo díferen sin comparación posible desde luego por principio. Aunque no deje de ser una versión originalmente subtitular de la teoría del doblaje del lenguaje en lenguaje del doblaje universal como naturalidad de oficio (véase Vigotski L., Bajtin, M. y Ducrot O. a poder ser en cineforum, que hay diálogo y pestillo); o lo que es decir traducido de la doblez como lo más natural del mundo de España, del inglés del español y en general del Otro de uno, que no todos son iguales porque cada uno es cada uno, conque cada uno es otro (además de uno).

Y como aquí de siempre porque lo dice el original del refranero cada uno tiene lo suyo que ya es bastante, y con lo suyo y lo que le toque doblado en el reparto no hay quien no se apunte al mismísimo comunotrismo singulimismo desde los tiempos de Negrín/ Eisenstein, y sin pararse en barras de personas y tiempos y modos del verbo con tal de poder doblarse a sí otro pero uno mismo cuando llegue de nuevo el eterno Octubre pero otro y actuar de viejo joven como de joven viejo, juntos pero no revueltos sino en Revolución permanente, por siempre una misma-variable funcional aunque ideal como guión de ideal en funciones de tarde/noche y ayer/mañana sin pararse en barras, o como quien dice solo en la de control de un lenguaje interno de doblaje en un plató invisible del que nadie más entienda ni oiga hablar, al cabo de esta compleja frase dialéctica de una historia monstruosa por naturaleza y viceversa que parece no ir a acabarse nunca confinada en su sinfín, en fin, resulta que esta nimia metonimia crónica de introducir el doblaje entre las partes como su total partido o su partido total, que tanto monta porque monta tanto como a la vista está, y este original divertirse en versiones de una diversidad universal desde un principio indiscutible desde luego entre las partes del todo, sobre todo con el todo ya entre las partes, y este presentarse tan originalmente la barra de doblaje en la actualidad como lugar común original de cualquier versión empezando por la primera, la anatomía de aquellos monos salidos de cuyos polvos salieran estos Engelitos lodosos como versión suya desde luego original desde un principio semejante de semejanza -otra cosa es que lo sea además de semejarla-, todo esto aunque por partes ya podría valer como retrato de un país donde meterse como partido en todo basta para sacar de todo partido como no hay dos, pero como además de todo hay dos, también del otro por no ser uno sino como partido del todo, el pobre, pero no el de uno, y de uno porque como él no hay otro sin comparación, ni uno: conque sin comparación no hay otro, ni uno, ni hay más que hablar.

Eso sí, en versión siempre original (sin comparación) que es decir subtitulado incluso de doctor cum fraude o fraudis causa, depende de la edad, como corresponde en tan original versión de lo que es ser versión siendo original y viceversa, antes o después, en esta crónica nimiedad ni tuya ni de ninguno salvo del donnadie ilustrado como nunca profesional de la ilustración en cualquier momento de lo que quiere decir el decir cualquiera en la actualidad: que es decir hoy ese enunciador Ne-utrum con guión de culto, pero en castizo, lo mismo en versión agitprop o en versión original divulgación, depende. Y que aun sin ser tan divertido de origen como el original peninsular políticamente hablando también podría valer como retrato por sí mismo, por duplicado, de un estado/nación y viceversa valiéndose por duplicado de su ser sí mismo y su ser no otra: pero no un cualquier otro ni otra una cualquiera sino justo eso, el/la loputón de enfrente que también está desde siempre en la luna pero de mi espejo.

Y que ya es valerse, de todos a la vez aunque a la vez por turno, aunque tratándose de quien se trata como quien dice valiéndose por sí mismo y por no otro, faltaría más: más el valor añadido como hay que tenerlo sin duda, exento de IVA, para realizar semejante cópula con un doble sentido que ya lo quisiera Estanislasqui para protagonista original en escenas de cama con indoblegables nacionanistas sin doblar, a lo sumo una minúscula parte. O al menos para retratarla como parte pero del todo original, pero por doblada, en esta metonimiedad de oro en que vivimos enteramente por partes, todas dobladas del todo que les da sentido pero no del todo sino sin partirnos, por otra parte, ni por ésa ni para ninguna otra. Y no por gusto o vicio estético, sino doblados por necesidad y sólo por partidos enteros que, como es lógico, también son sólo medios y meros portasemivoces. Pero como valen por el doble porque cuentan por duplicado, nos representan como medios perfectamente allá donde a fin de cuentas o al final de las películas, que vienen a ser lo mismo, lo mismo viene a valer uno por el medio de su doble que por el doble de un medio, cualquiera mientras sea de los suyos.

Y más donde el guión de la película va precisamente de eso, del papel protagonista del guión de doblarse y desdoblarse a discreción y de cómo lleva inexorablemente a perder los papeles, ambos, y además a la vez por turno, ésa que no vuelve. O sea como en Bienvenido Mosén Jaid a este país que es de lo que estábamos hablando tan ricamente los dos, su seguro yo de ustedes para servirles de otro, como otro no hay, como no hay otro, y mi inseguro no otro pero no un notro cualquiera sino notro de ustedes como su seguro servidor. Conque todo queda en casa por duplicado pero en versión original, que es de lo que se trata. Al menos desde que un no otro es un no otro, y no otro, y lo que no es otro sí mismo es otrosí un no otro, aunque de lo mismo porque da lo mismo: y si no al tiempo, esperen al final de la película y ya medirán algo del todo aunque sea en partes o perdón, perdón, que me he confundido de cineforum y esto no es lo de Juanito el Sacamantecas, qué vergüenza por favor, que se apaguen las luces si alguna había y sigamos con nuestra película sin par, como otra no hay, como no hay otra.

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