De re retorica no rerredundante

Tengo una crisis de identidad como no hay dos, tan idéntica a otras crisis que hasta los cojones los tengo hasta los cojones hasta de los cojones. Porque de tanta adversidad nimia y tan repetida que juntas figuran una vida lo más que he sacado en claro es una conjunción adversativa. Pero conste que no es por poner peros al olmo de este paraíso televirtual del conocimiento del buen y el mal trato en el acto por adelantado, que el viejo arte de venir a dar en lo nunca visto sin moverse ni quedarse en el sitio sigue siendo seguro pero que seguro bastante útil como cosa de inutilizar. Pero es sólo que entretanto en latín como en inglés, y en babelio o ningunés como en ubi qui quando o en who when where, de tanta adversidad que tan repetida por nimia metonimia pero tan repetida juntas figuran idéntica vida lo más que he sacado en claro es una conjunción adversativa, pero que conjunción. Porque a estas alturas de monólogo poliafónico del despertar interior, como el del Buda pero con legañas, todo es idéntico cada mañana como si no hubiera mañana pero como si la hubiera salvo por un pero, este constante pero dónde estarán, pero quién me habrá escondido las gafas, pero cómo, si las llevo puestas, pero cuándo se ha visto no ver las gafas ni con gafas, pero sobre todo entonces, pero para qué querré la cabeza que dónde la habré puesto por cierto, pero tú estás tonto, pero dónde iba a estar, sujetando las gafas, pero por qué no te la cortarás de una vez, pero si para lo que te sirve tanto pero para, para que te vas a estrellar. ¿Pero por dónde iba?, ah sí, que por dónde parará mi cabeza que no para, pero bueno, vamos al tajo que lo suyo no tiene remedio, pero por qué estaré aquí perdiendo el tiempo escribiendo o la escritura contemporizando, pero con quién, pero a quibus demoniis si no hay nadie más. 

Pero el caso no obstante es que siendo partícula obstante a alguno debe de obstar, pero no se me alcanza empero a quién puede obstar ese pero no siendo a mí. Pero claro, al cabo no es mal compendio en suma de lo que resta en la vejez, que enmohece la gimnasia de espejos de la conciencia y se le ve la doblez como a un mal verso cualquiera, y vaya por dondequiera cuando quiera y con los medios que quiera al fin son todas y cada una de sus operaciones mediantes las que no obstante empiezan a obstar como el puto sillón, pero quién lo habrá puesto ahí enmedio que casi me tiro el café pero de qué manera. Pero cómo puedo estar diciendo esto si ya me lo sé, no lo sé. Pero cómo habré llegado a este extremo, como he llegado a este extremo tampoco. Pero de dónde, pero a santo de qué con cuáles auxilios patronales me pongo a dar explicaciones pero qué digo, a recitarlas, aun menos. Pero bueno,  tampoco será tan grave porque al final aquí se acaba todo, pero lo que se dice todo y no hay más que hablar.

Pero porque tenía que acabarse, pero por qué te echas flores, ¿pero es que ni eso se lo puedes dejar a alguno de los de más?,  pero si ya no te pagan como a nadie por ser retórico, como siempre, ¿pero es que aún no lo has entendido?, pero entonces a qué viene ya esto de ponerte aún en su lugar poniéndote en el tuyo  pero claro, pero dónde iba a ser, en algún bonito lugar común adornado como no hay dos, pero como no hay dos de verdad, óyeme, tú solito en una caja pero encima con algo encima como un capullo, pero ni de rosa encima, de cardo. Pero borriquero, que no será muy florido pero algo me tendrás que reconocer, que incluso pasado el tiempo pero ni siquiera tanto algo tendrás que reconocerme aunque no será pero nada fácil, ya lo sé. A saber, que el humilde borrico a fuerza de darle vueltas a lo mismo acababa sacando agua de un lugar común. Pero otro, pero qué es esto,  pero con quién estoy hablando, ¿pero me tomas por burro?, pero con la conveniente dispositio, ¿pero tú que te has creído?, ¿pero a qué viene esto? Pero bueno, que ya vale, pero que se nos va a enfriar la mañana del café, pero cómo es posible, pero dónde hemos venido a parar que no paramos de liarla, pero con quién hay que hablar, pero de qué cojones, pero cuáles, pero qué importa, pero el caso es que tengo una tremenda crisis de identidad idéntica a la de esta mañana pero gorda pero como de verdad no hay dos, muy pero que muy singular como el doble de lo que parece, pero por escrito.

 

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