Concernimientos

Hace mucho que aquí no pasan los años, el año se repite con sus estancias y mudanzas y el puntual regresar de las naranjas. Ni las horas corren, vuela el día quedo sin planear siquiera desde la sierra con las antenas al atisbo de algarrobos que aún deja la valla de la Pepita. Verdad es que esto incapacita para vivir en lo que cabe, en lo posible y la expectativa. Tal vez por eso quien aún pudiera hablar aquí no habla apenas. Pero no es cierto que sólo a penas se hable, y eso aún vale la pena de volverse a decir al menos en apariencia. La del ir y el volver, la del correr el hilo y el seguirse la frase, la del ir a venir y volver a irse los tiempos que sólo lo son del verbo.

Comments are disabled for this post