Cabal y cumplida desde siempre, la política española se ha vuelto al alcanzar su madurez un auténtico encanto rotundamente hablando, como lo prueba que la última investidura hasta la fecha le haya salido cumplida y cabalmente redonda: unos pueden seguir hablando como locos de llegar a acuerdos, pero no con los otros que no quieren llegar a acuerdos con ellos, porque están locos, en lo que francamente nadie en sus cabales podría discutirles ni quitarles la razón, aunque tampoco dársela, más que nada porque no sabría en qué ni a quién a estas alturas de frase: no hay sino tratar de averiguar en ella quién es el ellos y qué es el lo que.
Así es que figuradamente hablando la política española se ha vuelto un encanto para hechizar literalmente a cualquiera arrebatando el ánimo y privando de sentido hasta enloquecer. Aunque como se va viendo, y cada día más, no se trate de una simple locura sino además de otra por duplicado pero instántaneo y de la misma, como quien dice un discurso originalmente doblado pero aun así redoblando a perpetuidad con tal de que el otro no se escuche ni se entienda, que él ya lo hace solo y no necesita a nadie para desentenderse. O sea, enloquecida de atar en dos palabras siempre que no sea con otra cuerda que la suya, o en una palabra en fin donde tanto monta cumplirla por dada como darla por cumplida, llegando todos a acuerdos la política española se ha vuelto un encanto literalmente hablando para hechizar a cualquiera.
Y como fair is foul como foul is fair, y como no es no porque no es no y porque no es sí además a la vez, claro, así también hemos venido a este modelo de parlamento tan original por duplicado como viceverso en prosa. Donde todos aseguran estar locos por acordarse de palabra al menos, aunque de la misma ni se acuerden ni quieran oír de nada que suene a cuerdo, ni hablar, como no sea para acordarse pero ya mismo y sin rodeos de los otros y sus respectivas madres patrias o viceversa, cuya es sin duda principalmente la culpa si los otros no se acuerdan de ella inolvidablemente entre sus labios como los unos, sino de cualquier otra en su lugar de otra cualquiera en cuyo nombre no querer acordarse por ninguna parte, y menos donde no ha mucho viviera con quien… ya no me acuerdo.
*
Comments are disabled for this post