Ecos de la peste (de los diarios nocturnos, o de los demás)
Cuarentenas
Sospechoso de coronavirus, soltero jubilado sin hijos y en Madrid recibe orden de confinamiento por un máximo de 14 días y fallece por el impacto emocional, en concreto un infarto por la brusca reducción de su tasa de cuarentena permanente revisable.
Antivampivirus
Mascarillas y ajos aparte, sin duda para ahuyentar vampivirus de aquí a La Habana, algún otro ramo también ha florecido de improviso estos días en España debido a la vertiginosa proliferación de nuevas portadoras malíferas y hasta mortíferas de crónicas y rumores, que pese a sernos tan lejanos y nosotros por ende tan autodeficientes incluso mentalmente empezaban ya a afectarnos inadvertidos no ha mucho; últimamente ante todo, sobre remotos Covis o Cobisbis de primera generación o bien de segunda mano vía preferente del contagio: los llamados 19 y SMS, y los que dieron nombre a la vida deportiva de Brian y de una Olimpíada difunta que remató su difusión.
Así sin ánimo de literal exhaustividad, que bastante cuesta estos días respirar como de costumbre, en calles comerciales y grandes superficies son de destacar la presencia entre otros de buzos con escafandras, bodicondones de cuerpo entero (salvo el místico de Buda y el de Cristo que no se llevan), escafandras sin buzo prêtes-à-foncer [en España prietas a fruncir, aunque igualmente hasta el ceño], celdas portátiles de aislamiento inamovible para jubilados, autismos omniparamétricos adaptables incluyendo espaciotiempo y materia (luces no quedan de ningún tipo, agotadas hace tiempo), sonetos redondos habitables, convicciones rotundas inquebrantables sin aristas (pulido a mano, uso unipersonal, el resto sólo de encargo), círculos estancos de bellas artes o acogedoras estanqueras de usar y tirar (sólo para capullos, y enanos de preferencia); y en fin, con el recrudecimiento de la inminencia, acompañados por un cortejo de pompas y aparatos de todo tipo en el campo de la comunicación ante todo con seres (lógicamente) queridos, como etcéteras con tubicontinues y reprecuelas con preaviso de redesconexión prorregramable, represagiadores de súbito desenlace y comunicadores garantizados de pandemonia (opcional), hasta extenderse ahora mismo a la vida financiera o cultural indistintamente con la proliferación de opciones de futuro en los últimos días sobre parcelas inasequibles con insuperables perspectivas blindadas en Josafat (asentamiento excluido) y propuestas hérmeticas de depuración verbal inmunes genéricamente hablando a cualquier bacilo o bacilación, y a toda afección salvo vampirismo (y vampiresismo), pero eso se arregla con ajo (y agua). Que es lo que había que demostrar, o sea que Q.E.D.
Aunque lo mejor sin ninguna duda es plastificarse con todas y guardarse bajo clave en un cajón virtual, que además asegura no poder dejar de existir jamás. De tal suerte pronto recobrará la vida social su actual plenitud, hay razón para el optimismo, y en el mundo en conclusión todos llevarán condón aunque ninguno se extienda a ojos vistas al menos. Conque yo tampoco.
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