Ser referente

Tan raudo medra la necedad del adorno superfluo que no doy abasto, y eso que me dedico profesionalmente a ella a tiempo completo. Aún no estoy a medias con lo de ser referente y ya me topo de bruces con un oleaje… (pausa dramática y no mía, del enunciante) significante, de hasta siete metros que ya hubiesen querido Sosir o el Dante dónde iba a ser, de fondo a la derecha tras las noticias en ese espacio del tiempo donde día tras día se imparte o se inflige a telediario una eternidad de cursillos de meteorología, geofísica elemental y fotografía de exteriores con pedagogía de la información, o bien de otra materia salvo idiomas por cuestiones de competencia, de modo que hoy podría decirse con toda seguridad que se ha convertido en un referente para periodistas sin duda de los más significantes actualmente, al menos en este espacio del tiempo.

            Porque qué tiempos, aquéllos en blanco y negro como mucho cerebro y cualquier escrito, cuando el clima se anunciaba escueto con un cartel y un puntero y el significante era instrumento de lengüeta que sólo practicaban lingüistas virtuosos y no todos rara vez, mayormente como acompañamiento de un triángulo de percusión, de las Bermudas al Sinaí pero tan sólo previa advocación y patrocinio de elevado interés garantizado teóricamente como Dios manda de París a California por padrinos de todo pelo de referencia, desde S.A. Ussure  hasta US Goods S.L., por no hablar de artesanales precursores como la inolvidable Jegeldreinige Gmbh. , o la Compañía Trentina S.J. de carabinas de alquiler que patrocinara la memorable versión original del himno del Liverpool. Pero no nos extraviemos en meteorología tan significantemente variable como la de los significantes de vaivén, y vayamos al significado de las cosas como referente por ejemplo.

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            Que hoy ni es preciso significar, siendo la palabra referente un referente tan inequívoco para cualquier oratoria que bastaría señalar con el dedo en cualquier dirección para alcanzar su sentido o al revés. Como que es sinónimo de lo mejor sin comparación, hecho que tampoco hay que significar hoy siendo ostentoso u ostensible, no me atrevería a decidir puesto que aún no me ha llegado la versión para hoy del diccionario; que para eso está ese referente del idioma que es la academia, ¿o no?, para poner la lengua literalmente al día y sus figuras. Que no en balde sino en sillón (aun sin ser excluyentes) ha llegado a ser referente para cualquiera que aspire a estar en la luna puliendo y dando esplendor y fijando, sobre todo fijando la mirada en lo que se ve y no en la luna, que es a lo que hay que estar, en lo que se está, y que sin duda es lo mejor en materia de especulación y cómo sacarle brillo hasta convertirse en el método de referencia hoy, y que es a lo que estamos, en lo de ser referente, porque es en lo que hay que estar, en aquello de que se habla en la actualidad para llegar a ser referente informativo, o sea ser ya un referendum en la actualidad sin esperar un minuto más, ni por descontado regateo o negociación ni dilación ni différence estatal o comarcal que valga, ni puente siquiera así sea de la Constitución o de Gaudí de modo que al grano, como el asno eso sí el de Buridán.

            Que a ver quien tiene el temple para afrontar rayos y truenos con otras inclemencias de referencia aun peores, pongamos oleajes significantes de siete metros, como se le ocurra ponerse a explicarle de oficio cualquier cosa, como referente, a ese culmen de la pedagogía y ápice de la lengua, qué digo, vórtice del más borrascoso de sus oscuros remolinos y por tanto el de referencia, que cada día nos informa el tiempo y nos alumbra su destino inminente, a la palabra me refiero, referente indiscutido en la materia al menos hasta la fecha.

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        Pongamos, por que me entienda incluso cualquier reportero de referencia, la afirmación de que España es hoy un país de referencia en A o en B, que tanto monta porque monta tanto. Que conlleva la proposición implícita, o sea no afirmada ni propuesta en absoluto, de que eso es  lo mejor de lo mejor sin comparación: ni con lo menos mejor, ni con el capítulo siquiera sobre comparativos y demás grados del adjetivo que figura, mejores o peores, en todas las gramáticas de referencia claro está por comparación.

       Por ejemplo, que España sigue siendo el país de referencia en matter of methodical enquiry, o sea en cosa de inquisición organizada como Dios manda. Afirmación que como entonces también aceptaría hoy sin duda, como no podría ser de otra manera, por credo indiscutible cualquier audiencia de referencia; es decir, aquéllas que como tampoco de otra manera podrían ser porque sin ellas tampoco les dejarían siempre lo son por referencias, a ser posible apuntadas en algún librito verde o rojo según. Cierto que quizás discutiéndola un poco, sobre todo en Cataluña, en cuanto a la realidad de lo que tal afirmación significa, o sea en lo tocante a su referendum de referencia, pero no en cuanto a la afirmación que a ello refiere y que por tanto es indiscutible referente en materia de información leyenda en negro sobre blanco.

       O lo que es decir, que tomando por referente la palabra referente aquí se dice lo que es decir cómo es el mundo como es el mundo, justo al revés. Pero no vamos a pedirle a cualquier audiencia de referencia lo que tampoco se exige a la ciencia emisora de referencia en este asunto, la lingüística. Que siendo ajena a un idioma u otro, puesto que lo suyo es el lenguaje genérico como género en que tratar exclusivamente, incluye excluirlos todos a la hora de tratar en cualquiera de ellos, aquí o en Vuján pasando por la feria de Valverde. Y como dotores tiene la iglesia para divulgar vulgatas, no vamos a meternos a corregir como paganos su errata.

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       Asi es que la fórmula de referencia en ingles catalán o castellano es llamar referente no al referendum, ni a lo que refiere a ello ni a quien a ello remite: sino a uno u otro no siendo todos según. Que es la parte segunda de la cuestión si es que no es la siguiente, ya que se trata del mismo caso de conjugación: declinar la decisión del verbo en el adjetivo como declinación dada en su caso, y por tanto quitarse el muerto de una acción con sujeto responsable para depositarlo en una propiedad predicable de la cosa (con toda la humildad informativa y el respeto de referencia proverbiales entre profesionales del Verbo). De suerte que ser referente o referendo, por consegundo o por consiguiente como ser siguiente o ser segundo indistintamente, viene conllevando llevar conviniendo de lo uno a lo otro o viceverso a discreción de continuo. Pongamos por caso, de caso a norma; o de lo que viene solo a convención y conveniencia social, como el uso poético, a lo que viene a convención y a conveniencia sólo como el retórico, que por algo se llama ars inveniendi y no inveniente. Y como el Ello de referencia viene solo conviene salir a acompañarlo para que no se pierda, claro, en figura de I+D+iota mayúsculo o minúsculo según, o sea conviniendo, yendo a buscarlo para invitarlo a convidarse ello solo y motu proprio al lugar común de referencia, o sea como referente en este caso. Que es decir en fin en ese Estado del Movimiento suspenso pero empujando con empuje aunque propiamente ajeno, pero poquito, propio de cualquier pueblo de referencia propiamente enajenado por pasar de ser referente a ser referendum sobre su ser referido no, pero estando en Ello que es gerundio como ya se ve, pero como aún no del todo, sigue siendo gerendo que es gerundio también para no perderse tampoco nada como gerente de la gestión.

       En A o en B, claro,  que tanto monta en cualquier materia contable como inefable en que España sigue siendo referente en la actualidad en cuanto se lo proponga, o sea a discreción de continuo, aunque de continuo discreto. O sea como el mismísimo tiempo contante y sonante o contado y sonado según, no siendo ambos como drama contando en directo o como relato contando del mismo, o sea a contar por generaciones venideras como hojas de libro, mayor o menor según como algunos labios. O en fin lo que es decir ser continuando, pongamos como en Cervantes, una misma variable escritura que hoy se suele llamar función con o sin trajes de unos u otros, y no sin razón pero además a la vez con sinrazón, que también tampoco se gana nada con perderse algo.

       Y así, continuando nuestro referendo de momento suspenso, y siguiendo con lo segundo sin seguirse como es lo suyo, que es lo primero, ser España un referente de continuo discreto viene conllevando de inmediato llevar conviniendo, a discreción de continuo en esta o aquella materia según el caso, aparejada como es debido toda audiencia de referencia al respecto, albarda incluída o no a escoger, desde un tiempo inmemorial en la actualidad siendo que es gerundio. Y siendo así, pongamos en materia de inquisición, no hay sino inquirir en cualquier audiencia especializada de referencia para comprobar que, en materia de referencia como son las referencias debidas y el cómo inquirir por ellas, España sigue siendo referente indiscutible. No embargante que incluso entre reporteros de referencia sea ya no discutible sino condenable su equivalencia, como sinónimo y sin ánimo de ofender, con lo que significa el periodismo como referente indiscutible, al menos el de referencia, en materia de inquirir cómo se debe;  por ejemplo, de entrevistar en privado siempre que sea con un interés público y notorio en asuntos de pura fe.

       Mas por que la cosa no se me acabe extendiendo en el acto más allá de lo razonable, que aparte de otros lugares comunes también puede pasar en ese santo oficio incluso con alguno de sus miembros indiscutiblemente de referencia, concluyo. Que al fin y al cabo doctores tiene de cabo a rabo cualquier iglesia, y no voy a meterme yo a corregir lo que es sentido como referencia del sentido de lo que es ser referente.

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Y menos proviniendo de autores tan insignes como significantes por tan significados como insignífices hacedores de insignias y presagios eficientes del tiempo por venir; no siendo ambas cosas claro como significados insignificantes tan insigneficientes de suyo como creadores de sentido que desterrarlos luego de un idioma natal u otro es impensable de todo punto no habiendo en una palabra ni motivo ni razón, ni hablar.

       Y eso que hasta el momento en que escribo esto a solas en la noche ni siquiera mi instrumento más sensible ha registrado más que un solo caso, en el seno entre dos oleadas de fotografías de la marea, de un fenómeno de fondo tan significante en la superficie, hasta siete metros; concretamente a la altura de Punta Chica mi boya de Entrambosremos tras el  telediario de hoy. Pero algo me dice que para cuando acabe esto se habrá propagado en el acto como un cronovirus a velocidades propias de un tiempo adverso, conque tengan precaución y pasen un buen fin de semana o mundo, obviamente el de referencia no habiendo más. O sea como un idioma.

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