La altura moral sin parangón sólo alcanzada en España en los últimos tiempos se podría medir en esa exigencia única, la del volver a casa por derecho hasta de noche, sola y borracha, mientras el resto de la humanidad se conformaría con lo primero incluso dando un rodeo. Bastan las principales noticias de hoy, y hasta una cualquiera sin más para constatarlo /…/
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