TELEVISIÓN BURCABLE

Yo estaba mirando a unos tíos en pantalón corto con sus talentos al aire, aparece una autoridad airada tapando camáras y ocultando sus objetivos, que no mire nadie a las mujeres del público, que es lo que tenemos que empezar a hacer todos, dice. Le digo que tranquilo, que yo no puedo verlas en directo ni en pintura, que parece algo crónico y que aún sigo en tratamiento pero que la pensión no me llega, aunque yo sigo tratando de tratar con ellas a cualquier precio, y que si puede hacer algo ya que manda, pero él se enfada y me quiere sacar los ojos, me llama tratante sin blanca y me grita que el que quiera verlas en directo tendrá que pagar la entrada, que se acabó el machismo. Entonces aparece por las gradas un ayatola con palomitas salmodiando haya paz, haya paz, y reparte burkas para todos los públicos, hay aplausos liberales por todas partes y por el ahorro, y yo me despierto feliz y realizado como irrealizador de género, porque al fin acabo de tener una televisión burcable.

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