Elle con é, pero con elle

Como hay Dios y más de una ley vieja que esto es verdad: había un hombre en Algorta que hubo de llevar toda su vida y lo que es más, sobrellevarlo, el sobrenombre de Coné sólo porque su padre sólo de oídas sabía decir el nombre que le quería poner. Y como él insistiera en decir Ugenio, y el funcionario en la ventanilla en que sería Eugenio con é, en Eugenio Coné se quedó para su padre, y así lo comunicó llegando a casa a la madre, y en Coné se quedó, y así se le conoció en Algorta de por vida y amén con é.

Y ahora la academia de esta lengua tan ilustre como siempre considera necesario reunirse a discutir seriamente con toda urgencia aunque sea en Argentina la adopción de una pobre hija de puta, otra é huérfana y minúscula al final sin padre reconocido, como morfema amorfo pero igualitario para señalar lo que tienen en común ellas y ellos: o sea elles, que como es obvio y obaudio asalta a la vista y al oído por todas partes. Aunque siga sin estar claro con qué propósito si alguno. Más parece simplemente que esta Academia tan ilustre como siempre ha vuelto a contraer el virus de confundir las palabras con las cosas según, tal vez esta vez en honor a un Foucault u otro depende: del péndulo y por dónde ronde, y si despunta o se esconde por la macrofísica de la impotencia o la microhistoria de la demencia mayúscula aun con minúscula. Con dudosa novedad como siempre pero esta vez indudable, contraerlo en viceprosa de puertas afuera pero además difundirlo viceverso de puertas adentro hasta las mismísimas cosas colgantes y no de Cuenca, las genitales de la gramática.

Pues santo y bueno. Mas sepánse bien vuesas mercedes con é lo que aquí les digo: que su academia no pene, que por mi parte con é y sólo con é que no es menester nombrar aquí ya puede proceder como así le pluga a irse yendo a tomar por la mismísima cosa de las desinencias con todas sus excelencias, siendo en verdad sus excelencias desinencias de la cosa; u otrosí viceverso en prosa, por el mismísimo centro del universo hasta dentro sito no obstante si mal no calculo, y en modo alguno a su antojo mediante algún artificio, en el mal llamado ojo siéndose mero orificio, aunque ciego, no lo niego, justo en el centro del culo.

Atentamente con é, y sin ánimo de practicar el francés con vuesas mercedes, yo ya je en adelante y por detrás, y por una y otra parte con é pero además a la vez por todas de una vez a la voz de una voz por todas al menos por una vez. Aunque al menos esta vez, como fábula didáctica, en una figura tan buene como verdadere y tan belle con elle para cualquiere como Coné.

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