A la tercera va la perdida ( o de la política del mal menor)

A la primera, eso lo sabían en las trincheras a la primera sin más discursos: a mansalva y graneado si no es a la primera acierta a la tercera hasta el mayor de los tontos oficiales y de carrerilla.  Y como a golpe de declaraciones graneadas de amor a mansalva a una patria a discreción, u otra claro, cederre que cederre alguno acierta sin que a ella se le oiga ya replicar nada en contrario, pues algo es algo, del lobo un pelo, y al no haber otra cosa al fin hemos querido a primera vista por principios desde luego a Leonor por esposa. Investida quede con tan santa dignidad, mientras dure dura, o si no a cambiar de investidura y como la seda: que lo mismo con otro traje resulta más mona y aunque parezca imposible nos pone la cosa todavía más dura.

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      Por mucho que a la segunda, ya que no a primera vista por lo que se ve, sea obvio que en España y en materia del mal el menos ni el canto en los dientes ni el virgencita virgencita subsiguiente son cosa improvisada, ni han brotado como setas comestibles y periodistas sin más, como quien dice a la mayor precipitación de nada en cualquier terreno mientras haya abonos porque algo es algo, y menos nada, claro, todo vale para medrar.

       Como es obvio incluso en Murcia que tampoco han brotado de la nada la política estancada en el mal menor y sus efectos colaterales, eso lo entienden desde la última llisa como es natural a la primera al mayor de los besugos, aunque sea de segundas, y como es lógico, de importación. Y como debería ser obvio sobre todo en el cantón de Cartagena que no han aparecido de la noche a la mañana de Reyes tan campantes como Amadeo con su guitarra, y adónde ha llevado si ya no a la primera a la segunda república quererlo creer así sólo para poder llevarse luego las manos a la cabeza echando en falta el confeti y la corona. Y así, aun si fuera de cartón y cosa como de broma, poder seguir al menos un ratito más a modo de mal menor recordando con nostalgia el cotillón, las sensaciones que eran buenas y la música y la vista, y cómo visto lo visto aprovechar la declaración ya que ya estaba lista para sacarla a la pista y declarar nuestro amor, por principios desde luego a primera vista, desde luego por principio a Leonor: quien por su parte con arte viendo lo que se ve y no habiéndolo mejor declaraba por su lado cómo no haber deseado sino ser como cualquiera pedida al fin como esposa, desde ahora en adelante, desde siempre desde luego y desde un principio y a otra cosa, mariposa, cada cual a lo suyo que aquí no ha pasado nada, y si me encuentro posada con un capullo en las patas ya me desesposaré por otra cualquiera  almohada, que ahora andan muy baratas conque para luego es tarde, que la cosa está que arde de enrevedesposada y el desenrevesposador que me la desenrevespose buen esponsoreador será, y fuéronse desposados y no hubo nada y ya está, investidos queden con tan santa dignidad en matrimonio, mientras dure dura,  y si no a cambiar de investidura y como la seda.

      A ver si a la tercera bala perdida va la vencida y aciertan, y como a falta de pan buenas son tortas y buenas las hostias a falta de comunión, también son buenos acuerdos y capitulaciones signadas y resignadas y no con sentimiento pero sí consentimiento, a falta de algo mejor sentido común.

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      Por más que ni a la de tres parezca ser novedad, aun siendo resultado de mucho I+D+iota sumado, un método semejante para despejar incógnitas mediante igualación por lo bajo; o lo que es decir  buscando siempre de entrada como denominador común no el mínimo común múltiplo sino lo máximo divisor posible, y desechando al resto entretanto por ser despreciable. Técnica difícil, sin duda, y con algo de complejo aun en sus más desenvueltos representantes, cuya novedad empero parece ser lo único que no se alcanza de inmediato con ella en la actualidad. Sobre todo tratándose de algo tan trillado en todas las eras de las Españas como fórmula de integración de diferencias, minúsculas pero muchas y todas originalmente derivadas, en cursos para lelos pero convergentes aquí o en Mataró únicamente en divergir. Pues hallar el mayor mal menor posible como el menor bien mayor al que sacrificar el resto exige por acuerdo máximo, claro, recortar máximos lo mínimo pero hasta el máximo de acuerdos pero mínimos salvo ése, hablando en culto. O sea cuantas más lonchas menos anchas y martillazos con menos nuez mejor: o más bien, menos mal, la ancestral ecuación del tendero de piquitos igualar hasta quedarse sin queso vulgarmente hablando aunque, eso sí, todos por igual.

      Pero lo nuevo es que traducido al culto parlamentario ahora se debe de llamar por lo visto desde San Jerónimo aritmética variable. Aunque sólo por el momento, hasta hallar mejor nombre en cuyo nombre establecer discretamente la ansiada igualdad por lo bajo, despejar incógnitas, y de paso superar suspensos aunque sea en tercera convocatoria logrando convincentes recortes de rodillas en vez de descollar. Con lo que al menos se podría dormir a pierna suelta literalmente en el gabinete de figurar cómo iba a ser, como ensueños de la Razón calculadora en personas cumplida en el acto no, aunque  estando en Ello, y Leonoro ideal aun si sale de hojalata y tocándose las bolas a una mano en la puerta de un congreso. Y todos contentos por lo menos, ya que no por lo de más, que como es obvio y consabido es silencio y lo de menos.

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         Y eso que puestos a lanzar tiros en la noche y proposiciones como bengalas, para iluminarnos mejor, a cualquiera se le ocurre a la primera hasta en una trinchera buscar mejor asesor que publicistas o politólogos con título de excelencia para cuando vengan mal dadas, pero mal de verdad, no un tropiezo más bien y menos mal: que no tardará, porque en tales condiciones hasta un mal catarro lo será. Y en tan fecunda materia de asesorías escurrebultos a la hora de decidir, si hay terreno en que haber tratado de acertar con la verdad desde un principio siempre ha sido oportuno desde luego es la filosofía. Pero no la del conocimiento aparente – que eso se entiende hasta en Berkeley- o del derecho político o del revés personal, y ni siquiera la de su recto corregimiento ético-político, que ésa se entiende hasta en Espinosa no siendo el de los Monteros: sino la del correcto regimiento de la artillería, que eso hasta en Santa Bárbara lo entienden a la primera aunque no demostrado more geometrico sino en modo jerárquico, con dos galones por banda aunque no como los del pirata de Espronceda, como los del animal de Espartero y no hay más que hablar.

       Pues si acertar con lo mejor históricamente hablando desde luego es haber llevado la razón desde un principio hasta su consumación, entonces la habrá tenido desde luego por principio toda y más, que Jegel o Sánchez  (Francisco) por lo menos, el sargento Jáñez desde siempre y hasta nunca, que a estas alturas descansará en paz por desgracia mientras no le toquen sus dianas los ángeles de Josafat. Que en cosa de inmanencias del conflicto y hostilidades inmanentes sin margen a razonar él sí que era un hacha, lo suyo sí que era inequívoco conocimiento del pantapatrós y cómo resolverlo metódicamente, y no esas pamplinas de potencias de fuego agotándose en el acto sin reservas que no se le ocurre ni al palo de la bandera; por no hablar como en la Academia, venga hilemorfismos y blancos ideales y toma heterogenesias de fines estratégicos y medios tácticos, y dále con estratactigemas sin otra razón que ésa de jugar al escondite y al un dos tres no me ves, y vuelta a escaquearse entre posiciones y contraposiciones indefendibles para tener que acabar de hecho dando en lo de siempre por derecho, ir a dar como sea entre líneas torcidas y sucias a más de alambradas en el blanco ideal. Que menuda pérdida de tiempo cuando entre tanta cortina de humo y tanta  maniobra de diversión, eso hasta hoy se sabe a la primera de Santa Bárbara a San Jerónimo, no hay régimen de corregimiento correcto con miras tan altas, eso se sabe desde Altamira, como irlas cambiando sobre la marcha del bisonte o la morsa y apuntando a toda costa a machacársela pero bien, por tierra mar o aire aunque mejor por los tres primero por delante y por detrás después, o al revés: de suerte que quedándose corto en el acto para empezar, pero pasándose luego de largo y por todo lo alto del arco del triunfo del blanco ideal,  a la tercera bala perdida va la vencida y hasta un cañoncete de miniatura nabal salvo errata acierta, seguro.

      Pues con quienquiera que pruebe este sistema se cumple que no siendo a la primera o a la segunda Leonor ya acertará a la tercera: que a la vista está, es principio de palabra al menos que vale para dar y tomar lo mismo para ser acertado que para acertar; y adecuable para ello para él y para ella por igual es gesto de gesta colosal para dar la talla en cualquier circunstancia, pongamos la de los Nibelungos. Que no en balde en él se funda, crónicamente hablando desde un tiempo inmemorial, el imperio de los medios promedios como remedio para acertar en el acto con la sede de la virtud, justo en el medio entre el principio desde luego y el hasta luego por principio porque hoy no. Y por eso pese a eso el que hoy se lleva como patrón minimalista de la virtù portátil y personalizable, incorporado en miniprocesión de las que van por dentro a cualquier macroprocesador de continuo discreto en andas portandas de una voz por todas, que qué más portabilidad, puesto que está demostrado: con quienquiera que pruebe este sistema, no siendo a la segunda o a la primera ya acertará aunque sea a la tercera Leonor.

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       Y por más que de nuevo haya poco de novedad, la brevedad del lapso si acaso, en esto de adornarse desde luego por principio todo virgencita virgencita y cualquier menos mal como gesta gestual, así el caerse del tranvía con el haberse tirado como el escoger al azar una necesidad apremiante de virtud con azahar, y lo de Leonor como lo del mal menor. O poniéndose ya genérica y genérico la cosa que es el caso a más no poder, o sea cualquier Lo que sea,  al no ser lo querido adornarlo de haber querido no serlo, pero al haber sido no obstante de no haberlo querido sino haber sido mediante, qué iba a ser, azar por ventura infortunado o al revés por derecho sin más: que es donde de un modo u otro la razón de la cosa sive a la inversa políticamente hablando empieza a volverse Espinosa por antonomasia, no siendo la del Lo de los monteros (que Eso en puridad no habla siendo natura pura).

O lo que es decir habiendo de haber sido o haber de ser cualquier cosa que sea necesariamente y de largo, o de corto, por delante o por detrás, intención mediante no obstante vuelta ante un obstante obstinado como un bisonte en obstinación no obstante, como en cualquier alta mira, corregida mediante obstáculo de principios no obstante al final mediante, que algo es algo, al menos de una tal corrección de miras obstante mediante, no obstante,  sólo correción de miras mediantes no obstante constante como una misma variable mediante, variable no obstante como una misma constante cómo iba ser, mediante obstante no obstante mediante depende.

      Que es decir en fin que decir es en principio todo gesto y conato y estar yendo a, siempre, claro, según venga viniendo o se vaya viendo que empieza a ir acabando la cosa para seguir ajustando la alta mira de turno, o la baja, a propósito o azar a lo primero que pase natural sive artificial y a caballo rupestre o humano pedestre según. Y que entre Espronceda y Pavía es decir para entendernos divinamente como un centauro depende o un galopante severá irrumpiendo que es gerundio infernal en cualquier parlamento, pero aun sin ser adivinos, seguro que tirando a divinos en cualquier caso no obstante mediante depende. O mediante según, ya se irá viendo: según vaya conviniendo o venga cumbayando cualquier corazón razonado  o razón corazonada a un mismo son, al unísono Según.

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Y eso que por salir cuerdos de figura en todo caso tan espinosa (no siendo el de los monteros en ninguno), ya puestos como centauros de Buridán reformateables en la actualidad entre tener que escoger por no haber lo querido o pese a ello escoger, y no una vez o dos sino tres, ni San Según ni depende, hace ya mucho que nada como el invento hispano de un buen alnoaver a mano no siendo claro el gerundio.

      Que poniéndose en lo peor puestos a escoger en todo caso, a lo mejor entre peras con manzanas cabe las faldas del Ida o de vuelta en el presente a lo peor entre tanta Leonor, al no haber nada mejor al haber de escoger entre pese y por al no haber de escoger entre por o pese y nada, no habiendo nada mejor, nada mejor pese a quien pese que un buen gerundio no habiendo por no haber, ni pese a ello,  ni dónde ni cuándo ni quién ni que escoger siquiera, ni a la primera ni a la postrera, entre pese y por haberse visto forzado o forzado a verse, escogiendo en ambos casos, o a haberse de ver o visto forzado, o forzándose o habiéndose de forzar, viéndose forzado, a verse o a haberse de ver o a ver de haberse visto, o forzado, o viéndose forzándose en fin pero siempre en principio, eso sí, escogiendo que es gerundio, y más bien y menos mal adaptable en todo caso para ello para ella y para él en el acto con total indiferencia de un modo u otro antes como después. Y por ello pese a ello, como forma de acertar en cosas de diana como de cupido, el modo incuestionado de tiempo indefinido inmemorialmente hablando puesto que está demostrado: si no es por lo primero ni pese a lo segundo, no siendo a la segunda o a la primera ya acertará a la tercera Leonor con un buen gerundio cualquiera. 

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       Pues pese o por que hoy parezca novedad y patente, por tanto I+D+iota consumado en ellas como sumando en progreso, también con este tipo de miras adaptables hay de antiguo más de un orador virtuoso, incluso teóricamente hablando, en esto de ser el obstáculo insalvable desde sus principios aunque desde luego salvable no obstante mediante o viceversa, sobre todo viceversa. Que al ser modo de viceversar tan viceversible por definición asegura disponible a priori más de un virtuoso políticamente hablando y además a la vez desde un tiempo inmemorial en cualquier momento. Como mínimo dos, consistiendo tal virtù real en ser realmente virtual y desdoblarse el orador viceversado  en dos viceoradores versados, antes o después por principios desde luego y al revés, en hacer la necesidad obstante no obstante virtud mediante; eso sí, mediante no obstante por necesidad que como no podía ser de otra manera cómo iba a ser, de virtud.

          Aunque sólo como mínimo más bien y menos mal. Pues siendo modo de viceversar tan viceversible en prosa como viceverso como al revés, si no es a la de una a la de dos o a la de tres asegura en el acto more geométrico-aritmético (según las magnitudes merezcan el número o sólo la mera figuración) haber además a la vez un tercer viceorador viceorando a su vez, suspensa la pobre y sin fecha de recuperación, colgada como un nenúfar o flotando como una pasa no siendo ambas, claro, aquélla que  érase la que se era cerniéndose a una como un mañana prometedor o un ayer irrepetible no siendo ambos, o sea concerniendo: que es gerundio y donde radica errante su flotante virtù como Estado de la Transición por antonomasia que para eso se inventó. Y a cargo como quien dice de un tal viceorador impersonal mediante, personalizando no obstante, y tan viceversante como viceversado no siendo ambos en ser viceversando ni uno ni otro ni ambos.

      Conque es obvio a la primera que siendo así, no siendo a la primera el segundo o el primero a la segunda y al revés, entre los dos no siendos y el viceverso ya suman tres. Ergo del mal el menos y del lobo un pelo, a la tercera el viceversando no siendo ambos habrá resultado más bien y menos mal, como Leonor q.e.d., no resultar sino venir siendo  lo que va a ser que es lo que es, y tan divinamente, estar en Ello y en Lo que sea en cualquier modo y momento como viceversando a medias obstando y mediando a medias no siendo ambos. Que es decir como quien dice cobstantemente comediante desde un principio desde luego coconstructivo cocrónicamente hablando o cocoreando, y a más no poder, en cualquier momento y voz y persona y modo a considerar poliafónico enunciando que es gerundio en la actualidad, o sea como un teórico considerando que también. Que del género ya ni hablamos por suponérsele de oficio como a cualquiera, en cualquier caso o casa indiferentemente en el acto actuado o por actuar no siendo ambos como actuando.

        Conque siendo el de escoger es seguro que la cosa se pondrá aun más dura. Sobre todo cuando habiendo de adornarse en el acto la escogedura cualquiera, y quién no, y ya que de eso se trata, nada mejor que haberla de consumar o consumado siempre indeseada dureza obstante, empero no obstante merced a qué iba a ser: el gesto de gesta buscada de cualquier Yo mediante, a fuer de gesto gerente gerendo que es gerundio en romance o en latín no siendo ambos entonces o ahora llevadero por cualquiera como su tu yo o como su me too, indiferentemente. Y adaptable para ello para ella y para él con total indiferencia en el acto actuando y antes como después, así al caerse como al haberse tirado o queriendo o sin querer y lo mismo a Leonor como al mal menor por derecho o al revés  no siendo ambos cómo iba a ser, indiferentemente. Por lo que en principio debe de ser en fin un modo de ser pariente, no siendo ambos el mismo ente, de la santa indiferencia consumanda en el seno de la santísima trinidad o de la sintesísima síntesis (indiferentemente) de ser o no ser no siéndose ambos un devenir de ida y vuelta, deviniendo o devolviendo por las arcadas del tiempo tan divinamente no, mas por siempre adivinando,  que cómo iba a ser:  estando en Ello que algo es algo, y menos nada claro todo vale para irse siendo o quedarse no siendo ambos.

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       Pero como siempre se resuelve toda crisis no obstante mediante nueva oportunidad, así este nuevo modo de parlamento permite por ello pese a ello hablar sin duda en cualquier circunstancia como sujeto a circunstancias o a circunstancias como sujeto, no siendo ambos claro, que bien podría ser así como tampoco podía ser de otra manera. Aunque distinto, claro, ni claro ni distinto; pongamos como cualquier teórico considerando como sujeto de conocimiento, o resultando judicial como objeto de juicio, o un memorandum o un referendum como actor protagonista a la par que escenario y circunstancia de la decisión, obviamente ya pasada pero a recordar aún o por venir todavía pero a la que referirse ya como referencia, preferente claro, ya como preferencia política de referencia. O pongamos en fin como actriz reprotagonista de la economía ninguna acción hecha ni por hacer: sino hacienda más bien y menos mal, que algo es algo sobre todo si lo somos todos, y mucho más no habiendo nada mejor (lo que en su caso se suele llamar plusvalía, y existencia en filosofía).

         Conque no digamos dándose la circunstancia de que la circunstancia sea estar el sujeto viéndose forzado o forzándose a verse o haberse de ver o a ver de haberse visto forzado por ella a verse metido en ella escogiéndola como sujeto decisorio que hoy estoy muy cansado cariño, mejor escoge tú, dada la circunstancia obstante de no haberse dado la circunstancia mediante para haberla escogido desde un principio no obstante como la mediante más oportuna  desde luego para escoger cómo salvarse, la circunstancia, desde un principio desde luego  incuestionable en la actualidad salvando las distancias como cualquier Fray Gerundio, mientras no llegue: que como siempre y no pudiendo ser de otra manera reza y sigue rezando hoy, distinto, claro, que no siendo a la segunda o a la primera cualquier ruego así a la tercera acertará a ser oído y la vencida irá yendo: al menos en cuanto se venga no llegando pero estando en ello, cariño. Que por eso pese a eso hoy abunda tanto de eso. Y que como tampoco de otra manera podía ser, sigue abundando que es gerundio tanto y desde un tiempo tan inmemorial como Abundio, conque de fijo han de ser parientes uno de otro no siendo ambos.

       Y siendo así, claro, distinto, lo que en este nuevo tipo de parlamento sin duda sigue sin demostrarse ni more geometrico ni aritmético variable, ni a la de tres, es lo que tenga de novedad. Aun siendo resultado y patente de tanto I+D+iota consumado como sumando en progreso mayúsculo o minúsculo en principio según, pero al final siempre prodigioso como él solo superando obstáculos a medias, inmejorable sin parangón e incomparable (obstáculo no obstante mediante) sin comparación.  Y más no habiendo al haber de comparar nada mejor, al haber de comparar no habiendo nada mejor, al haber de comparar no habiendo nada (obstáculo mediante no obstante) mejor que un et caetera similia etcerando suspenso en una vez que se era, que es decir y los demás semejantes en latín o en romance no siendo en  ambos a modo de resto, más bien y menos mal despreciable en el cálculo sin pérdida apreciable.

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       Y es que nada como la filosofía para asesorar en el trance al no haber nada mejor al haber de escoger etcétera. Pues de magos y prodigios, y sacarse la gallina de los huevos y del conejito el sombrero o al revés está casi todo visto en esta feria. Y más si la cosa va del que hay que meter o sacar por detrás o por delante de cualquier monte de venus o al revés no obstante partos mediantes, consumados a montones por los montes hasta hacer de una cagada un heroísmo y de un grano en el culo la montaña insuperable en el acto. Que ahí sí que seguro el aprieto no es de hoy, pues ya dijo en su día la sabiduría indiana que una ñinga es un montículo para un culo que no caga, o una mierda una eminencia para gusanos sin ciencia que es la versión hispana.

      Pero eso era fruto obviamente estreñido en vulgar y restringido en culto a otra política y otros tiempos, coloniales claro, desde Colón como poco colonizados se mire como se mire por delante o por detrás por el imperio del sucédaneo y el hacer las veces a vicevoces de quien no se es.  Con vicerreyes por todas partes presidiendo las vicecortes correspondientes, y como quien dice atendiendo exclusivamente a las Audiencias Reales en funciones de vicerreales presidentes residentes, en  un momento u otro, en una u otra de aquellas Españas sin duda tantas y acaso otras que ni hacía falta partir, ni era delito, sino obligación real estando ya de suyo tan repartidas y distantes unas de otras.

      Mientras hoy de Gibraltar a Covadonga y vuelta sin bajarse del guindo se puede ir dando y tomando por seguro no pudiendo ser de otra manera, salvo errata y coronavirus o incluso descubrimiento de un nuevo mundo con alienígenas, que a la tercera bala perdida va la vencida, el sistema funciona y el trivial procedimiento tribal del Threebalillum.exe, actualizando a perpetuidad, al final acierta, por favor espere aunque sea en Dios y no corra. Y que por tanto pese a tanto intento histórico fallido, se va a imponer al fin por divisa nacional además ahora personalizable el tanto montas. Y ya no sólo como Leonor o como Pocahontas, en cualquier matrimonio sentenciado de antemano al no haber mejor cosa políticamente hablando de aquellas Indias sino además a la vez de estas Nuevas Españas, no siendo ambas, donde tanto monta cualquier gonzález o sánchez soltero o casado, doctor o lerdo, en cualquier caso sobreseído de antemano porque desde los tiempos del Cardenal Cisneros, por lo menos, cualquiera monta tanto como otro tan sólo en tanto y no habiendo mejor cosa ni pudiendo ser de otra manera, no habiéndola al parecer en estas Españas Nuevas.

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       Donde identidad diferencial o diferencia identitaria montan tanto como para armarse literalmente al momento por qué iba a ser, porque tanto montan, la de Dios es Cristo figuradamente hablando. Y tanto, que en verdad hoy como ayer tanto montan su fraccionamiento imaginario al hablar en realidad en un mismo parlamento, único en su género sin duda, como su inquebrantable unidad imaginaria entre  quienes siempre habrán hablado inexorablemente por turno desde lugares distintos en este mundo. Y eso aun siendo necesariamente unidad y diferencia, indiferentemente a una, obvio resultado de algún montaje documental documentado entonces o ahora desde Manila a Bruselas en las covachuelas de El Escorial, La Moncloa o Twitteruel, que también existe, y que tanto monta hoy como ayer en virtud de ese mismo principio de montaje desde luego peculiarmente suyo desde siempre. Aunque siempre por principios desde luego.

       O lo que es decir de una vez a dos voces o al revés, no siendo ambas a la de tres, en este tipo de parlamento poliafónico crónicamente hablando que es gerundio desde mucho antes de Eisenstein acorazado en su batín, o de Bajtín yendo y viniendo a sus anchas en chanclas como quien dice por Cervaski adelante o por Dostoyantes atrás sin moverse del sillón de montaje o del montaje en sillón, que tanto monta de oficio hoy como ayer porque monta de oficio tanto hoy como ayer por derecho como al revés, una vez puestos a hacer literatura con el mundo nada menos como obra de arte total porque total es una obra de arte nada más. Pero que no obstante mediante portavocía acuciante parece pese a ello ser por ello la novedad política indiscutible del nuevo siglo en España, y por lo visto de primera, la que impone con el reconocimiento de la diferencia como identidad lo mismo el acuerdo político que el no me acuerdo judicial porque ni tú eres yo, ni el de ayer soy el de hoy y sólo nos faltaría, porque faltaría más, ni esas Españas tuyas mías por qué iba a ser: porque sólo nos faltaría más. Aunque no habiendo otra cosa las aceptaremos como esposas y qué remedio a dos manos, una u otra no siendo ambas, a modo de menor bien mayor posible. O más bien y menos mal, como mayor mal menor,

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       Y eso que, en semejante cálculo de la mínima semejanza común, no es de hoy la regla de oro a la hora de tomar más barato a la más bella dándola por más fea, lleva rigiendo mil años al menos entre los aledaños del robledal de Corpes y Santa Gadea: que nadie es más que nadie, pero los demás ni eso y además yo más. Aunque ciertamente aún tardara un poco en alcanzarse la primera formalización de la ecuación oficial: que como monta tanto como tanto monta y como monta tanto, y por derecho como al revés sin él, de ahí no se pasa ni Dios ni un pelo y no hay más que hablar, y non plus ultra o sí plus ultra hasta la fecha según, según vaya yendo o viniendo la cosa del guaniquiqui o el galeón.

       Y así ya en tiempos de la Compañía de Indias o de Jesús depende se consagró definitivamente como espejo de príncipes y pedagogía política, para llevarnos hasta la actualidad abreviando que es gerundio a perpetuidad con el gesto gerente de un yo gerendo, que también y además el mismo, llevadero por cualquiera como quien dice no obstante mediante el adecuado ejercicio espiritual de dejadez. Y siendo así, tan poliafónicamente postmoderno como eternamente presente en el acto de su consagración como primera potencia virtual dónde y cómo y cuándo iba a ser, como consagrando que es la hostia en cualquier circunstancia, desde divanes en ejercicios de Lo Yo Ello hasta curas de Loyolá, y lo mismo por coral que por coanalmente hablando cómo y por dónde y por qué iba a ser: porque tanto monta mientras monte tanto por delante o por detrás se mire donde se mire hoy como ayer hablar como quien dice como mi yo o como  mi tú, que es también tu yo pero porque es yo también porque también es me too. Y que es sistema probado, pues con quienquiera lo pruebe se cumple que no siendo a la primera ni a la segunda siquiera ya acertará a la tercera Leonor.

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       O lo que es decir en fin como el mejor de los malhablantes posibles, en principio desde luego a fuer del mayor mal menor como máximo denominador mínimamente común hoy posible para denominar lo que hay digamos que en español: porque algo debe permitir pese a ello poderse entender por ello cosa tan inanimada que tan unánimente suene a cualquiera sin distinción por doquier. Sin duda alguna incógnita raíz o tubérculo común que como es de sobras conocido habrá que descubrir, a medias centauro rupestre y humano pedestre a medias, hozando todo semidiós a la par que despejando todo terreno obstante mediante igualación por lo bajo y tan divinamente, que es lo mejor sin  comparación no obstante. O más bien y menos mal, todo Ello merced al pese o a merced del pese a Ello de tan innovadora técnica no obstante mediante incluso tiempo a través, desde Almanzor a las taifas como poco,  para la integración de idénticas personalidades diferenciales todas originalmente derivadas y fraccionarias: en esta manera de parlamento difícil y fragmentado con algo de complejo, de suyo necesitada permanentemente de interpretación, y en una palabra nueva sin la menor duda, como de otra manera no podía ser, sin la menor duda nueva.

       Que como ideal, claro, distinto en la actualidad, de un yo personal o colectivo sin duda puede desecharse. Pero descartes aparte porque a estas alturas ya ni hablamos de Sánchez, Francisco como es obvio, no será el suyo ni a la de tres el mejor principio de gobierno imaginable desde luego ni para una conciencia  colectivamente colegible ni para una colegida personal, y menos con tanto impedimento y catástrofe mediante. Aunque algo es algo no obstante y menos nada claro todo vale para seguir adelante, en materia de ideal como es natural, no como en materia de lo que es natural donde no vale como es lógico cualquier cosa y hay que escoger no habiendo nada mejor. Y esto sí que lo entienden a la primera hasta en Murcia, como es lógico y natural no siendo ambas,  por su larga coexistencia y vecindad con el mal menor: que por lo menos, ya que no por lo de más que como es sabido es silencio, siendo así Eso es el mínimo ideal de conciencia como el máximo mal menor posible para acordarse sin duda, y por lo visto de primera, no con sentimiento pero sí consentimiento a falta de algo mejor sentido común.

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