Así hablando de Zaratustra
Dicen, periodistas, que esta crisis nos va a cambiar. Pronto me lo piáis para cambio hondo, Don Diego. Pero sea, no acabe también yo en entrecomillador vocacional y desacreditador de oficio. Acepto su palabra. No sin hacer constar algunos extremos al modo político de aparentar seriedad y urgencia, numerados.
Uno, que cambiar y crisis es pleonasmo, y aun tiempo y lenguas mediantes para adornar, eco y ruido. Aunque sin duda no dudo que este cambio nos va cambiar. Dos, que nos rechazamos con todos los respetos ese Nos. O informamos y relacionamos hechos, o nos amamos en el acto cariño pero no las dos. Tres, que esta palabra Esta es deíctico y señalador. Y no me veo yo con la distancia precisa para distinguir perfiles, aquíes ni alláes, metido hasta el cuello en la ola del miedo. A más de haber en tal trance, fijo, mejores empleos del dedo. Aparte de ése otro no menos obvio, también buscar un cabo. Y cuatro, que si pongo coma entre decir y periodistas es por cumplir órdenes de sanidad y mantener las distancias higiénicas mínimas.
Por más que esa cuarentena en particular venga manteniéndola yo desde que aún no leía periódicos y alcancé el uso de razón. Mera yuxtaposición de sucesos, por más que la Y despatarrada quiera sugerir el objeto de sugerencia por antonomasia: alguna cópula como relación profunda a materializar cómo iba a ser, profundizando en ella por comprobarla profunda. Concomitancia como apariencia de algo lato entre acontecimientos de lo que hacer relación, o sea de lo que ya relato hacer un Lo para qué iba a ser, para relatar de Ello. Que es decir, como entre la existencia del decir y la del periodismo: donde pongamos que un Nos suponga un Lo, que es Decir. Por más que la sugerencia de tal relación necesaria y tan mayestático relator forme parte de esa obviedad social hoy en suspenso por lo que dicen, periodistas, como vísperas de un cambio inminente que nadie lo diría, anuncio de la última hora y Lo nunca visto, nos va a cambiar.
Tras todo lo cual (que no tras Lo cual o tal, ya que el tal Todo lo acabo de apañar yo), de esa frase que acepto por ser palabra a medias, y porque no es hora por lo visto para birguerías de intelectual, queda lo fundamental, un Que. Pues ¿qué anuncia de entrada y así en pelota picada un semejante Que?
*
Se podría decir: Lo que el pí pirurí que antecede a un telediario. Lo que el silbido que hace alzar las orejas al perro. Lo que lleva, expresamente en alemán, a obedecer a la realidad, prestarle oídos. Y dejando aparte la implicación obvia o más bien obaudia, que la realidad es sorda por más que oremos, Lo que con otra figuración idiosincrática gustan los anglosajones de llamar matter of fact. Pues qué marca ese Que, no puede decirse alegremente ni en Barcelona que sea algo a significar o siquiera un referendum. Conque de identidad maltratada y nunca bien reconocida de un Lo, o de Eso que un Que inicial marca, mejor ni hablamos. Más propio entonces sería responder: que hay que atender y que marcar. Que es responder el Que por sí mismo, obvio. Que sea así modelo soberano de responsabilidad, no menos: puesto que carga en consecuencia sin disimulo con todas las consecuencias que puedan seguirse en la secuencia de la frase, hagan o no honor a tanta expectación suscitada en el titular. Pero que así o de esa suerte se torne (no “con Ello” a modo de alicate o tenedor de uso discrecional) en emblema de un hablar y no del Decir mismo, Eso ya no es ni Algo ni mucho menos obvio. Que es a lo que estoy yendo, aunque no lo parezca en portada porque en portada no aparezca ningún Lo, eso tampoco pero ya lo señalo yo.
*
Que un Que inicial exige prestar oídos, es indudable. Que antecede a un notar antes que a noticia alguna, fijo. Que entonces el fact que aquí es the matter no es el del cordero ni material fungible alguno, crucial para Aquello de lo que se trata, de que haya siempre un Lo como un trasmundo de que tratar: una crisis que nos va a cambiar en algún Algo fundamental según dicen, periodistas. Pongamos, en dejar de suponer sin prestar oídos que lo fundamental ha de ser Algo a que referirse como a un Lo. Digamos, Lo del Lenguaje, que es Cosa pero seria y no bulo ni fac tu chequear, hao.
Que una suposición hay, esencial a todo hablar, a la que esta crisis que nos va a cambiar esté haciendo salir y a escape de la sombra creciente, no seremos varios quienes lo discutamos. Con perdón por la descortesía de poner el burro por delante en este asunto, yo y unos cuantos muertos por lo menos. Que podría decir en fino intelectual “yo y otros cuantos muertos, sólo que lo mío aplazado”, seguro: a más ejemplo y mayor abundamiento de lo que vale un Lo. Sólo que no mayor sino el mayor, o sea no mayor sin comparación sino máximo.
Que morir sea no poder hablar y no haber tú, es apunte de urgencia a lápiz que no tengo el menor interés en defender como definición. Ante todo no habiendo ahí nada que predicar ni a quién, y ni Ahí siquiera, y siendo casi lo único que en llegando a su borde aún puede balbucear un idioma. Y así de esta suerte, puesto como quien dice ya en el estribo del último streben, basta de exordio que siempre es incordio, sigo los sabios consejos de tan grandes expertos en soledad como reporteros, tertulianos y psicólogos, me dirijo al estante a matar mis horas muertas en este encierro, dicen, y mi dedo de señalar esta crisis o hacer peinetas encuentra un viejo cabo suelto al que agarrarse por un pelo del lomo, hay que ver cómo pasa el tiempo y tendré que pasarle el plumero al librero de respeto, donde tengo a mis más queridos muertos de figuración. Conque después de tantos años, vaya vaya, resulta que Así habló, ¿y quién lo diría?, Zaratustra.
* *
Que Zaratustra habló, parece obvio. Pero qué importará eso comparado con Qué habló: que es justo la suposición fundamental y fundacional de toda Academia inclusa e inclusive la de Prensa. La que se mantiene a través de todos los tiempos y casi todas las catástrofes salvo acaso una. La que no pasa Allí ni es Aquélla y ni siquiera Ésta, de tan cercana. Que ya entonces the matter of fact de que Zaratustra hablara, aun bajo la sombra del subjuntivo de Damocles, se vuelve de suyo de simple Que en un Qué por lo visto tan crucial como la sombra alargada desde lo alto del Calvario: para seguir orando, pero sólo como Santo Tomás por lo visto, algunos Nos en general de Lo que es orar en particular.
Que como siempre será un prodigio y lo nunca visto, es seguro. En el caso, un Así, que el Qué se vuelva al instante un Cómo y viceverso en prosa. Donde lo primero caracteriza para salir a escena a las ingenierías sociales con aspiraciones al título de ciencias, y lo segundo, a las aspiraciones y jadeos más o menos estéticos del diseño de modas y modos en el acto porque Eso se vuelve en el acto lo más importante, las posturas y las maneras por no hablar de las culeras y los formatos. De suerte que Así habló o asá Cayetano o Cayetana porque se le vino en gana pasa a ser lo mismo título de género a personalizar que fenómeno a explicar buscándole traje estadístico o causal que le siente bien al venir en gana.
Que en el caso del hablar se concrete en general en la indiferencia entre hablar del acto y el acto de hablar, indiferentemente en ambos casos, la verdad es que da igual llegados a este trance. Poblado de llamadas en la noche que más allá del Bien y del Mal comienzan con un qué bien o menos mal que podemos hablar.
*
Así es que Zaratustra performó un acto de habla, y lo que hay que oír. El Lo, por supuesto obvio e implicatura evidente aunque quizás un poco en suspenso, por esta crisis pero pasajera que nos cambiará pero para siempre según dicen, periodistas. Porque ¡cómo habló!, es que hay que oírlo porque es Lo que hay que oir, a más de que nuestra edición en libraudio es muy económica y admitimos financiación, y Lo que hay que ver en estos tiempos. El formato me refiero, que es la forma como la idea es ideoma y todo gen es genoma y toda madre matrona incluyendo la lengua: por añadidura difusa pero profusa y además a la vez como no sé que decir, acaso como un yo es también por añadidura entusiasta y adhesión como plasta un Yo También, a modo de egoma elástico do los haya. O sea que más o menos, como ya nos entendemos a qué precisar, como cualquier no que es no en primera persona es noema en tercera, que le pregunten a Husserl si es la intención lo que cuenta, y cualquier temo es tema si ya no es temema en tercioprima persona ninguna, como primicia en cuanto se tercie en prensa a modo de docudrama; pongamos, encerrados temiendo mientras invisible rueda la muerte temática ahí fuera (a modo de muertema pendiente de articulación en columna o editorial como cualquier vulgar fonema).
De modo que aun así de algún modo Así performó Zaraustra su acto del guión, que es el Hablar patrimonio del alma y el alma sólo es de dos y pico, de oro por añadidura. Lo que otrora se llamara así o asá existencia o plusvalía, y en este ahora suena más a polifonía telefónica o viceversa en la noche (que las llamadas hay que devolverlas siendo cosa de dos, y pico). Porque estamos aprendiendo a vencer cada quién la soledad a solas y el caso es que hablar en cualquier caso es cosa de dos, y cuando el dos escasea aumenta y despunta hasta hacerse visible el valor del pico y del cualquier caso. Que debe de ser Eso, si no he entendido mal a la prensa, que en la curva en que estamos cayendo en picado hay que doblar a toda costa, y en cualquier caso, como cualquier cabo de las tormentas a modo de buena esperanza a que asirse como sea.
Así pues la cosa es, y lo que hay que oír, que Así telepolifoneó Zaratusche a su nietustra o viceversa, de un modo u otro de ida o de vuelta y en modo pausa o con vibrador; o mejor los dos alternando, que es casi lo que más echamos de menos obviamente más o menos, hablar así o asá, así como Zaratustra habló por lo visto, y lo que hay que ver. Porque fue así, lo pone la traducción titular, y en el titular de la traducción con mayúscula inicial para que quede claro qué es lo que más importa, darse a entender a como dé lugar traduciéndose a otros aunque haya que introducirse por una onda o un cable o al revés, vibrando por alternar y alternando por vibrar aunque haya redundancia.
Que Zaraustra habló, y que habló así, es así pues en cualquier caso indudable de habla indudable en cualquier caso. Así pues, Zaratustra habló. Y qué más dará cómo y por qué traducción una u otra darse a entender uno, u otro, así o asá. Cuando la crisis en que estamos pasajera que definitivamente nos ha de cambiar, dicen, periodistas, nos está recordando la medida que perdimos más allá del bien o del mal o del más o menos, la del valor de lo más cercano y obvio: latir y pesar y respirar a compás, con otro incluso, como quien dice hablar o escuchar y poder alternar, y que siendo cosa de dos y pico por más que lo olvidemos radica en el pico. De audiencia o elocuencia, que hay que devolver las llamadas siendo cosa de dos.
*
Así, de un modo u otro pero siempre de uno a otro Zaratustra habló. Y qué más da lo que dijera y que lo dijera en persa alemán o viceverso en prosa, si es lo que es y tan divinamente el Zaratusche de Nietuzustra como modelo de prepostmodernidad. No hay sino comparar, por ejemplo de arcaísmo, con alguien que conversara tan sólo con sus entrañas y encima en guerra con otro cargante en la chepa, a cuestas siempre consigo y sin conseguir bloquearle la llamada, a la hora de sobrellevar un encierro como el de esta crisis que nos va a cambiar por otros nuevos. Y sin molestarse siquiera en adecuarle el formato no sé, al inglés o el alemán o el persa de Mecklenburgo, o al menos al sordomudo de andar por casa global sin poder salir, no sé, para entenderse por señas con el de la esquina de la pantalla o tras una escafandra a la hora de tener noticias de lo que está pasando en cualquier caso, como tú o como yo antes o después sin ir más lejos, que hay que respetar el confinamiento y sobre todo en materia de simulacros y Como Síes. Que con las cosas de llegar en el acto hasta el último extremo no se juega, ay sí cariño qué razón tienes y ya lo noto, ya, y más no siendo cosa de Nietzsche sino de Vaihinger siempre más respetable, aunque al igual que en tantas otras parejas indiscerniblemente en el acto hasta que uno se pueda parar a pensar a solas. Que para Eso están los confinamientos en plena crisis que nos va a etceterar a Nos, y los demás semejantes.
Así, Zaratustra habló. Que respondiera a algo, es seguro, no hay sino oír ese Así. Que no es como habló Zaratustra, indudable, ¿no se ha enterado que era alemán?, y claro, así habló. Menos mal que hay profesionales de la comunicación que nos traducen y reformatean en nuestros mensajes, incluso en plena crisis que etcétera, para seguir ofreciéndonos una salida en vez de un muro ciego, y una pregunta que reiniciar en vez de una respuesta conclusiva e inapelable de entrada y con mayúscula; pongamos, ante un muro ciego y sin bordes y aun así, hablar: pongamos por caso Zaratustra. Que qué sentido tendría, que sólo nos llevaría en cualquier caso a preguntar hacia atrás a qué podría haber respondido y así no se sale de nada, ni un mísero caso de crisis. Y no hacia adelante cuando es más urgente que nunca ser proactivos y no reactivos y salir a la calle no, que estamos encerrados, pero como quien dice pues sólo es un decir con un micrófono en ristre a plantear nuevas preguntas, ¿cómo lo lleva?, ¿qué sentimos solidarios atendiendo en la UVI? o ¿cómo se muere de asfixia?, que no podemos entrar, póngase usted en nuestro lugar y cuéntenos, aunque salga algo mermado el recuento como a diario.
Porque el caso es que así, aun siendo así o por ser así, de un modo u otro pero así habló, Zaratustra en este caso. Pero el caso es a todo esto que, así, me he quedado mirando las musarañas con el plumero en la mano, colgado por un pelo del lomo al que agarrarme en esta crisis de etcéteras y los demás semejantes sin llegar a hacerlo. Y así, se me han pasado las lentejas y la hora de introspeccionarme a solas como recomiendan los expertos en soledades. No arcaizantes claro sino polifónicamente postmodernas como las de Zaranische, o al menos prepostmodernas como las de Góngora con Polifemos portátiles día y noche encendidos, guiñándome su ojito encarnado como encarnación del mismísimo en una de hablar frase verbo al mundo caído por aliviar mi encierro nuestro. Así es que así habló Zaratustra, vaya vaya, y como pasa el tiempo que ya ni lo entiendo ni me importa demasiado, infrahombre como estoy que ni salgo de mi asombro ni a por pan pero porque me lo mandan. Por lo cambiados que estamos empezando a ir iniciando el proceso de salir de Esto. Y siendo así, lo recuerdo como si fuera hoy, Also hablé como pude a quién sabe. Mientras rascaba en el fondo quemado mis lentejas.
& & &
Pero claro, esto son juegos de palabras de onanista en estado de contención mitigante, fase 2b. Para empezar porque menuda noticia, todo el mundo sabe en la Academia, sobre todo la de Prensa, que al menos desde Wittgenstein Ludwig, no Corina, el sentido es el huso y salvo errata Lo del hilarse Lenguaje sólo se da como idioma o perdón, oh perdón, la ilación sintagmática sólo se produce en el escenario material de un Juego de Lenguaje. Y no se puede jugar a lo loco con la traducción de uno a otro, no siendo como literatura. Pero no como saber.
Gran verdad, y vieja. Incluso antes de Wittgenestein Ludwig. Y que nos va a cambiar desde qué decir, desde que se anunció que el Verbo mayúsculo se iba a encarnar en minúsculo y en un Belén y una lengua con sus figuritas. Pongamos un patito en un agua de chocolatina. O pongamos un Sprachspiel. Que sin duda no se puede traducir a tontas y a locas como Auto de Habla, habría que estar castellano viejo y de remate. Por más que la guardia civil y hasta algunos jueces siguen levantando y fijando vistas de autos, no de actos, y hablando del lugar de los mismos y no de escenarios. Pero eso es otro Juego de Lenguaje que aquí no pinta nada. Como no fuera testimoniar la insobornable voluntad de la Acdemia de acudir siempre al original y a las fuentes de Palm Springs, famosas por lo saludable incluso para curar hechizos del lenguaje en alemán en inglés.
*
Así pues, que Zaratustra ejecutó o perdón, oh perdón, performó un acto de habla es indudable. Y que resultara tan largo y gordo, admirable, hay que decirlo ya sin pelos en la lengua. Que incluso con tal fidelidad en el acto al acto original un to perform siga sonando o perdón oh perdón, guardando un aire de familia con performance en inglés, ay, es una desgracia pero no todo se puede traducir siempre. Conque mejor en todo caso educar al país a que hable de performanzes y se olvide de romances. Que así nos iremos entendiendo Nos mejor. Aunque ¿dónde están?, este país no es serio, ¿dónde se están yendo que van quedando tan pocos en la performanza?
Da igual. El caso es que Así performó Zaratustra siguiendo su guión escénico, el persa alemán. Y de entrada cualquiera en sus cabales preguntaría pero Así ¿cómo?, y a qué Cosa refiere o a cuál Manera de hablar remite así tal figura, la de ese Así. Pero no ya como disyunción exclusiva, que no estamos para dilemas trágicos ni cómicos de calavras y prícipes o huevos y gallinas. Conque nada de Entweder/Oder ni de Olounos Olotros, sino un Ora uno Ora otro no siendo ambos mientras se vaya orando. Vamos, que como a honor y dinero les pasa a aquí al Qué y al Cómo que lo segundo es lo primero y que así, de este modo y de este cómo, nos encontramos de pronto confinados en plenas ciencias sociales y sin un mal palo a mano para defendernos.
Comments are disabled for this post